Lausana, Suiza. AFP.

El aplazamiento de los Juegos Olímpicos de Tokio del 2020 al 2021 necesita “sacrificios y compromisos”. Un día después de la histórica decisión de retrasar un año el evento por la pandemia del nuevo coronavirus, el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, dijo que la tarea no será sencilla.

Desde la creación de los Juegos Olímpicos de la era moderna, en Atenas en 1896 con el impulso del barón francés Pierre de Coubertin, nunca este evento deportivo mundial había tenido que ser aplazado. Su celebración únicamente se vio impedida por las dos guerras mundiales del siglo XX, que provocaron la cancelación definitiva de las citas de 1916, 1940 y 1944.

En cuanto a las fechas posibles, Bach confirmó igualmente que “todas las opciones están sobre la mesa, antes y durante el verano (boreal) del 2021”. Pero según una fuente cercana al COI, la opción de los Juegos Olímpicos en el 2021 en unas fechas parecidas a las previstas en el 2020 “es la solución preferida del primer ministro japonés, Shinzo Abe”.

LA CUESTIÓN DE LA VILLA OLÍMPICA

Entre los problemas está también la cuestión de la Villa Olímpica, que debe acoger a 11.000 deportistas en apartamentos que en muchos casos ya tienen un comprador para el futuro. Esos alojamientos debían ser rápidamente reacondicionados después de los Juegos del 2020 para dar lugar a 4.000 apartamentos en una zona codiciada de Tokio, algunos de ellos con un precio de venta de 170 millones de yenes (1,4 millones de euros al cambio actual).

Para Thomas Bach, la cuestión de la Villa Olímpica constituye “una de las miles de preguntas a las que habrá que responder”. “Todos los que se alojen en la Villa Olímpica saben lo que representa esa experiencia, se vive únicamente una vez”, afirmó el dirigente alemán. “Estamos en una situación sin precedentes y ante un desafío sin precedentes”, concluyó.