El MIC establece una mezcla obligatoria de entre 8 % y 10% de biodiésel en el gasoil tipo III.
La nueva mezcla obligatoria de biodiésel en el gasoil tipo III impulsa la transición energética y fortalece la industria de biocombustibles en el país, señalan desde el Ministerio de Industria y Comercio (MIC). Además, sostienen que a través de la nueva reglamentación se profundiza la integración entre el sector agroindustrial y la cadena energética, impulsando el aprovechamiento de materias primas nacionales para la producción de biodiésel y fortaleciendo la generación de valor agregado dentro del país.
La resolución del MIC establece una mezcla obligatoria de entre 8 % y 10 % de biodiésel en el gasoil tipo III, al considerar que la medida contribuirá al fortalecimiento de la industria nacional, la generación de empleo y la reducción de la dependencia de combustibles importados. Mencionan también que la medida consolida una política energética orientada a fortalecer la producción nacional de biocombustibles, reducir la dependencia de importaciones de combustibles fósiles y promover la industrialización de recursos de origen local.
Además, el nuevo esquema brinda mayor previsibilidad al sector, generando mejores condiciones para la ampliación de la capacidad instalada y la reactivación de plantas actualmente inactivas. Con esta decisión, Paraguay avanza hacia un modelo energético con mayor integración industrial y un uso más eficiente de sus recursos productivos.
La Dirección General de Combustibles del Viceministerio de Comercio y Servicios del MIC, junto con el Instituto Nacional de Tecnología, Normalización y Metrología (INTN) y Petropar, realizó durante 2024 ensayos técnicos con diferentes porcentajes de mezcla de biodiésel. Las pruebas incluyeron mezclas desde 0 % hasta 20 % en gasoil Tipo III, cuyos resultados confirmaron el cumplimiento de los parámetros de calidad establecidos en la normativa vigente. Se destacó el aporte del biodiésel en términos de lubricación, debido a que sus propiedades contribuyen a reducir el desgaste de componentes internos del motor, favoreciendo un mejor desempeño operativo del combustible.
Actualmente, Paraguay cuenta con 10 plantas habilitadas para la producción de biodiésel, con una capacidad instalada de 292.850 m³ anuales. En este contexto, el nuevo marco regulatorio busca dinamizar el sector mediante incentivos para la reactivación de plantas inactivas, la ampliación de la capacidad industrial existente y la llegada de nuevas inversiones vinculadas a la producción de biocombustibles.
RESPALDO DE UIP
La UIP sostuvo que la decisión representa un paso relevante dentro de la estrategia de industrialización del país, al promover un mayor aprovechamiento de las materias primas producidas localmente y generar valor agregado dentro de la economía paraguaya. Para la UIP, esta política permite avanzar hacia una mayor seguridad energética y, al mismo tiempo, dinamizar diferentes eslabones de la cadena agroindustrial. Uno de los principales argumentos planteados por el sector industrial es que Paraguay cuenta con una importante producción de soja, pero todavía exporta una parte significativa de esa producción sin procesamiento. Según la UIP, transformar esa materia prima dentro del país permite generar nuevos productos, empleos e inversiones.
Recordó que el procesamiento de la soja produce simultáneamente aceite destinado a la elaboración de biodiésel y harina proteica utilizada en la alimentación avícola, porcina y bovina. En ese sentido, destacó que la producción de biocombustibles no compite con la producción de alimentos, sino que forma parte de una misma cadena de aprovechamiento industrial. Subrayó que cada litro de biodiésel producido localmente reduce la necesidad de importar gasoil, contribuye a retener divisas dentro de la economía paraguaya y genera actividad económica en sectores vinculados a la agricultura, la industria y la logística.

