Cerró mayo con 104 puntos básicos, ubicándose como el tercer mejor desempeño de la región, solo por detrás de Uruguay (61 puntos) y Chile (86 puntos).

De acuerdo con datos del indicador de riesgo país elabo­rado por JP Morgan y difun­didos por Bloomberg Línea, Paraguay cerró mayo con 104 puntos básicos, ubicándose como el tercer mejor desem­peño de la región, solo por detrás de Uruguay (61 puntos) y Chile (86 puntos). El resul­tado coloca a nuestro país por delante de economías como Perú (113 puntos), Panamá (115), Brasil (175), México (205) y Colombia (240), con­solidando su lugar dentro del grupo de países considerados más estables por los mercados financieros internacionales.

Para Daniel Núñez Martínez, abogado y asesor estratégico de inversiones, este posicio­namiento no responde a un hecho aislado, sino al resul­tado de una política econó­mica sostenida durante varios años. “El informe de JP Mor­gan confirma algo que quienes seguimos la economía para­guaya veníamos observando: Paraguay no es solo estable en términos relativos, está com­pitiendo con los mejores de la región”, afirmó a La Nación/Nación Media.

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Según explicó, hace apenas 15 años Paraguay era percibido como un mercado periférico y de mayor riesgo. Sin embargo, hoy comparte el podio regio­nal junto a Uruguay y Chile, dos economías históricamente reconocidas por su estabili­dad macroeconómica. Núñez Martínez atribuye este des­empeño a tres factores prin­cipales. El primero es la disci­plina fiscal, respaldada por la Ley de Responsabilidad Fiscal que establece límites al déficit público y otorga previsibilidad a las finanzas estatales.

El segundo es el nivel de deuda pública, que ronda el 41 % del producto interno bruto (PIB), cifra que continúa siendo infe­rior al promedio de varios paí­ses latinoamericanos. El ter­cer elemento son las reservas internacionales administra­das por el Banco Central del Paraguay, consideradas sufi­cientes para cubrir compro­misos externos y generar con­fianza en los mercados. “Los mercados no premian las bue­nas intenciones; premian la consistencia. Y Paraguay ha sido consistente”, sostuvo. El especialista destacó que el bajo riesgo país tiene efectos concretos sobre la economía. Uno de los más importantes es la posibilidad de acceder a financiamiento internacional a tasas más competitivas.

Cuando un país presenta un menor riesgo soberano, los inversionistas exigen meno­res rendimientos para com­prar sus bonos, lo que reduce el costo de endeudamiento para el Estado. Esto, a su vez, libera recursos que pueden desti­narse a infraestructura, edu­cación, salud u otras inversio­nes públicas. Pero el beneficio no se limita al sector público. Núñez Martínez explicó que el riesgo país funciona como una referencia para todo el sistema financiero, por lo que una mejor calificación también favorece a las empresas priva­das que buscan financiamiento en el exterior. “El riesgo país es el piso sobre el que se constru­yen las tasas de financiamiento privado. Cuando el Estado es percibido como confiable, el crédito tiende a abaratarse para toda la economía”, indicó.

Asimismo, resaltó el impacto que este indicador tiene sobre la atracción de inversiones extranjeras. Según señaló, los fondos de inversión y las multinacionales suelen ana­lizar el riesgo país como uno de los primeros parámetros antes de decidir dónde colo­car capital. En un contexto en el que Europa vuelve a mirar a América Latina tras los avances del acuerdo entre la Unión Europea y el Mer­cosur, el hecho de que Para­guay aparezca junto a Chile y Uruguay entre las econo­mías más seguras de la región constituye una señal posi­tiva para la llegada de nue­vos proyectos productivos. “Paraguay llega a esa conver­sación con credenciales sóli­das. Hoy el país ofrece esta­bilidad macroeconómica, previsibilidad y una reputa­ción financiera que tiene un enorme valor estratégico”, concluyó el experto.

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