En materia de depósitos, entre 2016 y 2025 la cantidad de cuentas registró un crecimiento promedio anual del 20 %.

  • Por Sara Valenzuela

Paraguay viene dando pasos firmes hacia la inclusión finan­ciera de su población. Esto demuestra, a su vez, la evo­lución de los servicios ban­carios y una mayor accesibili­dad que se ha desarrollado en los últimos años, ofreciendo productos financieros varia­dos pensados para distintos sectores. Sin embargo, aun­que hay avances en cuanto a bancarización, afirman que uno de los retos está en ampliar la inclusión al aho­rro y la inversión.

Gloria Ayala Person

A partir del 2017, en la segunda semana de marzo, se recuerda en Paraguay la Semana Nacional de la Inclusión Financiera. El país implementó en 2014 la Estrategia Nacional de Inclu­sión Financiera (Enif), que es un plan que establece linea­mientos estratégicos nacio­nales sobre la inclusión, con la finalidad de reducir la pobreza e impulsar la expan­sión de la economía.

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Según el análisis de indica­dores y datos de Inclusión Financiera del Banco Central del Paraguay (BCP) en mate­ria de depósitos, entre 2016 y 2025 la cantidad de cuen­tas registró un crecimiento promedio anual del 20 %. En términos absolutos, pasaron de 2,4 millones en diciembre de 2016 a 12,12 millones en diciembre de 2025, lo que implica un aumento de apro­ximadamente cinco veces en el período analizado.

El número de titulares, tanto personas físicas como jurídicas, con al menos una cuenta de depósito pasó de 1,6 millones a 4,1 millones, lo que representa un creci­miento del 155 % en la base de clientes bancarizados y la incorporación promedio de cerca de 290.000 personas por año al sistema financiero formal. Esta formalización también impacta directa­mente a la economía nacio­nal, ya que se cuenta, por un lado, con un mayor flujo de dinero y, por otro, la tecno­logía permite que la trazabi­lidad sea mayor y pueda con­tarse con datos más precisos sobre consumo, inversión y flujo de dinero por sectores.

Con la funcionalidad del alias, las transferencias son más simples y seguras, sin necesidad de recordar datos bancarios complejos

CRÉDITOS

En cuanto al crédito, la can­tidad de operaciones creció a una tasa promedio anual del 12 % entre 2016 y 2025, pasando de 2,6 millones a 6,4 millones de operaciones, lo que equivale a más del doble con respecto al nivel inicial.

De manera consistente, el número de personas con al menos una operación de cré­dito aumentó de 1,09 millo­nes en diciembre de 2016 a 2,19 millones en diciembre de 2025, incorporando en pro­medio alrededor de 122.000 personas adicionales por año. Al considerar el número de personas que cuenta con al menos un producto de depó­sito o de crédito, se duplica la cantidad, pasando de 1,8 millones a 4,2 millones de personas en el período ana­lizado.

BILLETERAS

La habilitación de productos como las billeteras electróni­cas también ha colaborado en zanjar una brecha entre las entidades bancarias, finan­cieras y los clientes, ya que la facilidad de acceso y los bajos costos de estas herramientas permiten que cada vez más personas y pequeñas empre­sas prefieran su utilización, además de generar mayor confianza y seguridad.

A diciembre de 2025, se regis­traban más de 7,6 millones de cuentas de billeteras electró­nicas, de las cuales el 77 % se encontraban activas. A tra­vés de estas cuentas se rea­lizaron 5,3 millones de tran­sacciones. Es importante destacar que, a través de la digitalización y los avances de los sistemas de pagos, se ha propiciado la apertura de las cuentas básicas de ahorro con un notable crecimiento, ya que entre diciembre de 2016 y diciembre de 2025 registra­ron una expansión promedio anual del 53 %, pasando de 1,4 millones a 2,7 millones de cuentas en el período anali­zado.

PAGOS INSTANTÁNEOS

Desde el BCP también desta­caron que el fortalecimiento del Sistema de Pagos Instan­táneos (SPI) impulsó signifi­cativamente el uso de pagos digitales y la apertura de nuevas cuentas en el sistema financiero formal, haciendo hincapié en el hecho de que uno de los logros más rele­vantes en este sentido fue mantener un sistema de pagos totalmente gratuito para los usuarios.

Entre diciembre de 2022 y diciembre de 2025, la canti­dad de transferencias entre clientes de entidades finan­cieras aumentó de 4,8 millo­nes a 46,1 millones, mientras que el valor total transferido pasó de G. 3.169 millones a G. 16.805 millones, 5 veces el valor inicial. Este creci­miento se vio acompañado por la creación de alias para transferencias entre cuentas, que pasaron de 1 millón a 4,2 millones entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025.

INCLUSIÓN REAL

La economista y especialista en finanzas personales, Glo­ria Ayala Person, en conver­sación con La Nación/Nación Media, consideró que la inclu­sión financiera en el país ha progresado, pero señaló que la verdadera inclusión es aque­lla que transforma vidas y genera oportunidades de cre­cimiento económico y social, y depende de dos pilares fun­damentales: el acceso real y el uso de servicios financieros útiles. “Hoy el nivel de inclu­sión financiera en Paraguay ha avanzado de manera sig­nificativa en la última década, aunque con desafíos pen­dientes. Según informes del Banco Central y análisis de mercado, más del 75 % de los adultos paraguayos ya accede a al menos un producto finan­ciero formal, lo que repre­senta un crecimiento muy importante respecto a años anteriores y es un indicador de que la bancarización se ha ampliado en el país”, indicó.

La economista explicó ade­más que este progreso es consecuencia de diversos factores: regulación fintech, expansión de servicios digi­tales y mayor oferta de pro­ductos, pero que aún hay seg­mentos de la población con acceso limitado, especial­mente en zonas rurales o con bajos ingresos.

Remarcó además que, aun­que los indicadores mues­tren avances reales, desde su punto de vista, la inclusión debe medirse no solo por el acceso, sino por el uso efec­tivo y el empoderamiento económico que las personas desarrollen. Enfatizó en el hecho de que actualmente el avance de la bancarización se debe principalmente al acceso a tarjetas de crédito y que el desafío está en la inclu­sión al ahorro y la inversión.

EDUCACIÓN

“La educación financiera es absolutamente determi­nante en el proceso de inclu­sión financiera. Tener acceso a productos financieros no garantiza que las personas sepan utilizarlos de forma beneficiosa. Las herramien­tas por sí mismas son inúti­les si no vienen acompañadas de capacidad de comprensión y uso responsable”, aseguró Ayala.

Reflexionó sobre la eviden­cia regional que muestra que los programas de educación financiera generan impacto en la reducción de la moro­sidad, influyen en la mejor toma de decisiones sobre el ahorro, generan mayor capa­cidad de planificación a largo plazo e impulsan a gestionar las deudas con mayor pru­dencia.

DESAFÍOS

En cuanto a los desafíos estructurales que enfrenta hoy Paraguay en materia de inclusión financiera, la eco­nomista remarcó dos: por un lado, cerrar las brechas de uso y calidad del acceso y la integración de la educa­ción financiera como polí­tica pública sostenida. Argu­mentó sobre el primer punto que, pese a los avances en bancarización y productos digitales, todavía hay seg­mentos, zonas rurales, muje­res rurales, emprendedores informales, con barreras para participar plenamente en el sistema financiero.

Mientras que sobre la educa­ción financiera resaltó que la inclusión no será sostenible si no se acompaña de educa­ción continua, para que las personas no solo tengan pro­ductos, sino herramientas para entenderlos y usarlos para construir prosperidad, no deuda.

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