El próximo 18 de febrero se llevará a cabo la asamblea gene­ral ordinaria del Club de Eje­cutivos para la elección de sus nuevas autoridades. Laura Ramos, directiva del club, es una de las candidatas a la presi­dencia, y puede convertirse en la primera mujer que lidere el gremio. Habló con La Nación/Nación Media para dar más detalles sobre el liderazgo que ejerce y cómo se encuentra el empresariado paraguayo.

“El empresariado paraguayo atra­viesa un momento de madu­rez y responsabilidad. En un contexto regional desafiante, Paraguay ha logrado sostener estabilidad macroeconómica, previsibilidad y crecimiento, y el sector privado ha sido un actor central en ese proceso”, expresó.

Sostuvo además que hoy existe una base sólida sobre la cual construir, pero también una clara necesidad de dar un paso adicional, que es consolidar un crecimiento más estratégico, institucional y de largo plazo. Respecto a las principales for­talezas del sector, dijo que la base es su capacidad de adap­tación. Indicó que el empre­sariado paraguayo combina espíritu emprendedor, cono­cimiento del mercado local y rapidez en la toma de decisio­nes. A esto se suma un fuerte compromiso con el país y con la generación de empleo. “Estas fortalezas deben complemen­tarse cada vez más con profe­sionalización, formación de talento y buenas prácticas de gobernanza”, agregó. Ramos afirmó que el desafío central es profundizar la institucio­nalidad y la profesionalización de la gestión, especialmente en empresas familiares y organi­zaciones que han crecido rápi­damente. Acotó que también es clave invertir en capital humano, fortalecer la plani­ficación estratégica y prepa­rarse para un entorno más competitivo, tecnológico y exi­gente en términos de transpa­rencia y sostenibilidad.

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CANDIDATURA

Respecto a las razones por las cuales quiere liderar el Club de Ejecutivos, la empresaria pre­cisó que su postulación surgió a partir de una propuesta de los past presidentes del Club, quienes consideraron que podía aportar una combina­ción de continuidad institu­cional y capacidad de evolu­ción. “Asumo esta candidatura como un honor y una respon­sabilidad: respetar la histo­ria y los valores construidos durante 26 años, y al mismo tiempo preparar al club para una nueva etapa”, refirió.

Ramos aseveró que este pro­ceso refleja una señal de madurez institucional: elegir liderazgo en función de tra­yectoria, capacidades y com­promiso, y no desde el género. “El hecho de que pueda con­vertirse en la primera mujer presidenta del Club no es un objetivo en sí mismo, sino una consecuencia natural de ese criterio y de una evo­lución necesaria”, remarcó. Recordó que el Club de Eje­cutivos cuenta con prestigio, historia y un capital humano de altísimo nivel. Su desafío actual es fortalecer su rol ins­titucional, modernizar proce­sos, generar mayor valor para los socios y consolidarse como un actor relevante en la agenda empresarial y económica del país. “Debe ser un espacio de pensamiento estratégico, for­mación de líderes y articula­ción entre el sector privado y otros actores instituciona­les. Un club que contribuya activamente al debate y a la construcción de consensos de largo plazo”, concluyó.

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