Paraguay se encamina a un cambio estructu­ral en su cadena aví­cola con la instalación de la primera empresa especia­lizada en la producción de huevos embrionados y polli­tos de un día, un proyecto que apunta a reducir la fuerte dependencia externa y forta­lecer la seguridad productiva del sector. Así lo confirmó el presidente del Servicio Nacio­nal de Calidad y Salud Animal (Senacsa), José Carlos Mar­tin, en conversación con La Nación/Nación Media.

Paraguay importa anual­mente cerca de 21 millones de pollitos de un día y 35 millones de huevos fértiles, principalmente desde Bra­sil y Argentina, mientras que solo unos 20 millones se pro­ducen a nivel local. Esta alta dependencia quedó en evi­dencia en los últimos años, cuando brotes de influenza aviar en países vecinos pro­vocaron cierres sanitarios y restricciones comerciales.

SOBERANÍA AVÍCOLA

“Venimos insistiendo con este proyecto desde hace cuatro o cinco años. Para nosotros es un tema de soberanía aví­cola, porque afecta por igual al pequeño, mediano y gran productor”, explicó Martin a LN, al destacar que muchas empresas locales aún depen­den de la importación de hue­vos embrionados para luego incubarlos en el país. El titular de Senacsa calificó la inicia­tiva como “una excelente noti­cia” y anticipó que marcará el inicio de una “revolución avícola” en el país, impulsada tanto por nuevas inversiones extranjeras principalmente de Brasil, como por la expan­sión de empresas locales.

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El nuevo emprendimiento impulsado por la firma Pluma SA, con experiencia en el rubro, se instalará en el departamento de Caaguazú, aunque el distrito específico aún no fue divulgado debido a que se encuentra en proceso la adquisición de los terrenos. El proyecto se desarrollará en tres etapas, con una pro­ducción inicial estimada en 5 millones de pollitos por mes, equivalente a 60 millo­nes al año, volumen similar al que actualmente se importa desde Argentina y Brasil.

PARA EL SEGUNDO SEMESTRE

Según detalló el titular de Senacsa a Nación Media, el inicio de las obras está previsto para el segundo semestre del año, una vez concluidos los permisos correspondientes.

Las plantas incuba­doras deberán cumplir estrictas normas de bioseguridad, com­parables a las de un laboratorio u hospital, lo que exige una pre­paración técnica y sanitaria de alto nivel.

En paralelo, el sector mantiene expectativas en torno a la agenda de acceso a merca­dos, especialmente por los avances en las negociaciones con la Unión Europea, donde el cumplimiento de exigencias sanitarias será clave para aprovechar nuevas cuotas y oportunidades de exportación para los productos agropecuarios paraguayos.

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