El acuerdo comercial entre la Unión Euro­pea (UE) y el Mer­cosur se trata de un hito, ya que es una negociación que llevó más de 25 años y que, una vez en vigor, estable­cerá un nuevo marco para el comercio, el diálogo político y la cooperación entre ambos bloques.

Autoridades nacionales y referentes del sector pro­ductivo paraguayo desta­caron el potencial impacto económico del acuerdo, espe­cialmente para las cadenas agroindustriales.

El presidente del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa), José Carlos Martin, señaló que el entendimiento con la UE representa “una oportuni­dad estratégica” y reafirmó el compromiso del país con la sanidad animal y la ino­cuidad.

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Según expresó a través de su cuenta en X, estos facto­res son la base para que las cadenas avícola, porcina y bovina puedan acceder a un mercado de más de 450 millones de consumidores, caracterizado por su alto poder adquisitivo y exigen­tes estándares sanitarios.

El acuerdo involucra a los paí­ses del Mercosur, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, y a los 27 Estados miembros de la UE, y busca modernizar una relación comercial que, hasta ahora, estuvo limitada por aranceles y barreras de acceso. El ministro de Indus­tria y Comercio (MIC), Javier Giménez, valoró el acuerdo como una oportunidad estra­tégica para que las empresas paraguayas ingresen a uno de los mercados con mayor poder adquisitivo del mundo. Aclaró, sin embargo, que no se trata de un impacto inme­diato.

“Estos acuerdos no generan cambios de un día para otro, sino que abren un proceso de largo plazo que permitirá a las industrias nacionales fortale­cerse y ganar escala”, explicó.

MERMA PROGRESIVA DE ARANCELES

Uno de los principales bene­ficios del acuerdo es la reduc­ción progresiva de aranceles, lo que mejora la competitivi­dad de los productos del Mer­cosur, en especial del sector cárnico, uno de los princi­pales motores de exporta­ción de Paraguay. Al mismo tiempo, el esquema apunta a equilibrar el comercio, permitiendo que productos europeos ingresen a la región y que bienes sudamericanos accedan al mercado europeo en mejores condiciones.

Antes de su entrada en vigor, los acuerdos deberán ser aprobados por el Parlamento Europeo, y el Apem reque­rirá además la ratificación de todos los Estados miem­brosde la UE.

Para Paraguay, el desafío pasa ahora por adaptarse a los estándares europeos, fortale­cer la trazabilidad, la calidad y la sostenibilidad de su pro­ducción, y aprovechar esta ventana para consolidarse como proveedor confiable de alimentos en el mercado internacional.

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