Paraguay cerró el 2025 con un balance eco­nómico ampliamente favorable, marcado por la consolidación de su estabili­dad macroeconómica y por un fuerte respaldo del esce­nario internacional. Así lo señaló Juan José Galeano, asesor de Asuntos Econó­micos de la Presidencia de la República a La Nación/Nación Media, quien des­tacó que el hecho más rele­vante del año fue la obtención del segundo grado de inver­sión, otorgado por Standard & Poor’s (S&P) en diciembre.

Este reconocimiento se sumó al grado de inversión conce­dido por Moody’s en 2024 y a la reciente mejora de pers­pectiva de Fitch, dejando al país a un paso de alcanzar también esta calificación con dicha agencia. A los ojos del Gobierno, este avance conso­lida la credibilidad del país y refuerza su posicionamiento como una de las economías más estables de la región.

Juan José Galeano, asesor de Asuntos Económicos de la Presidencia de la República

CRECIMIENTO DEL PIB

En términos de actividad eco­nómica, Galeano resaltó que al tercer trimestre de 2025 el pro­ducto interno bruto (PIB) cre­ció 6,5 %, acompañado por una tasa de desempleo de 4,9 %, uno de los niveles más bajos regis­trados en los últimos años. A diferencia de otros periodos, este crecimiento se caracte­rizó por ser homogéneo, con expansión en todos los secto­res productivos, incluyendo agricultura, industria, comer­cio y servicios.

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Desde el lado de la demanda, el dinamismo estuvo impul­sado por una fuerte expan­sión de la inversión y del con­sumo privado, reflejando un clima de mayor confianza y previsibilidad en la econo­mía. Los indicadores macro­económicos confirman este desempeño positivo. A la expansión del PIB se suma un aumento cercano al 6 % en las ventas de los distintos rubros de la economía, así como un mayor dinamismo del cré­dito, tanto en moneda local como extranjera.

La infla­ción cerró el año en 3,1 %, dentro de la meta establecida por el Banco Cen­tral del Paraguay (BCP), lo que permitió preservar la estabilidad de precios. En el mercado laboral, se registró un incremento en la cantidad de trabaja­dores incorporados al sis­tema de seguridad social del IPS, lo que contribuyó a una reducción gradual de la informalidad, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

PRINCIPAL DESAFÍO

De cara al 2026, el principal desafío será sostener este ritmo de crecimiento y profundizar su impacto social. El BCP proyecta una expansión del 4,2 % para el próximo año, lo que, de concretarse, marcaría por primera vez en la era democrática cuatro años con­secutivos de crecimiento superior al 4 %, entre 2023 y 2026.

No obstante, el Gobierno reconoce que persisten retos impor­tantes, como la generación de empleo de calidad, el fortaleci­miento de la productividad y el acceso al financiamiento, espe­cialmente para las micro, pequeñas y medianas empresas.

POLÍTICAS SOCIALES

Este contexto de estabilidad macroeconómica también permitió avanzar en políti­cas sociales clave. Entre ellas, Galeano mencionó el pro­grama Hambre Cero, que garantizó alimentación diaria a más de un millón de niños en todo el país, y Che Róga Porã, orientado a facilitar el acceso a la vivienda con condicio­nes consideradas inéditas a nivel regional. Desde la visión del Ejecutivo, estas iniciati­vas buscan que el crecimiento económico se traduzca en mejoras concretas en la cali­dad de vida de la población.