• Por Sofía Céspedes

Paraguay depende de la hidrovía para mover la mayor parte de su comercio exterior, pero el sistema presenta limitacio­nes operativas, instituciona­les y financieras que afectan la competitividad. Dos refe­rentes del sector naviero conversaron con La Nación/Nación Media para trazar un diagnóstico sobre los desa­fíos del rubro. Entre ellos, la falta de calado, la ausencia de un esquema de dragado per­manente, incentivos insufi­cientes para renovar la flota y una institucionalidad que no responde a la velocidad que el sector requiere.

Bernd Günther, presidente de Cafym.FOTO: ARCHIVO

Bernd Günther, presidente del Centro de Armado­res Fluviales y Marítimos (Cafym), dijo a La Nación que el mayor obstáculo hoy es la falta de calado opera­tivo. Las barcazas pueden trabajar con 12 pies, pero en promedio solo operan entre 9 y 10,5 pies por los niveles de agua. Esto reduce el volumen de carga y encarece los fletes. El fondo del río es irregular y exige mantenimiento cons­tante. Explicó que aunque el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) adjudicó una nueva licita­ción de dragado, Paraguay no puede sostener navegación plena sin profundización continua de pasos críticos. “El problema es regional: Brasil, Argentina y Paraguay deben actuar de forma coor­dinada para garantizar pre­visibilidad”, señaló.

En esa misma línea, Patricio Ortega, exdirector de Marina Mercante y referente del rubro, coincidió y mencionó a LN que no existe una institu­ción con financiamiento pro­pio para mantener la navega­bilidad. Recordó que la Ley n.º 166 asigna esa responsa­bilidad a la Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP), pero desde que surgieron los puertos pri­vados esta dejó de recaudar y perdió capacidad operativa. Por eso los dragados termi­nan dependiendo del MOPC, que no tiene presupuesto fijo para esta tarea ni estructura diseñada para vías navega­bles, lo que obliga a recurrir cada año a declaraciones de emergencia hídrica.

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FALTA DE INCENTIVOS

El combustible es el princi­pal costo para las navieras. Por eso se cargan tanques en Argentina o Uruguay, donde el precio es menor. A esto se suma la discusión por el peaje argentino, que Cafym consi­dera elevado y sin beneficios proporcionales.

En materia de flota, Günther precisó que Paraguay man­tiene cerca de 3.850 embar­caciones, pero la cantidad está estancada. La decisión del Gobierno de no renovar ciertos arrendamientos llevó a que algunas naves salgan de bandera paraguaya. Por eso, plantean revisar la Ley n.º 60/90, cuyo piso de USD 13 millones excluye inver­siones menores, pero claves, como remotorizaciones. Citó el caso de Uruguay, donde las navieras tienen incentivos fiscales que orientan fondos hacia nuevas inversiones y fortalecen la bandera.

Patricio Ortega, exdirector de Marina Mercante.FOTO: ARCHIVO

BUROCRACIA Y DEMORAS

Para Ortega, la estructura actual genera trabas que afectan la entrada en ope­ración de nuevas embarca­ciones. Los trámites pasan por Marina Mercante, el viceministerio y el MOPC, lo que demora meses la habi­litación de una nave.

Mientras tanto, el empre­sario paga seguros y cuotas bancarias sin poder trabajar. En Bolivia, mencionó, una embarcación obtiene ban­dera en 24 horas. “Paraguay mantiene ventajas por conve­nios regionales, pero la lenti­tud administrativa erosiona esa posición”, cuestionó.

Según su análisis, Paraguay debería ser un hub regional aún mayor, pero la falta de efi­ciencia administrativa “neu­traliza ventajas que cuestan millones de dólares obtener o sostener”. Remarcó que si el país corrigiera sus proce­sos internos, podría capita­lizar mejor su posición en la hidrovía y atraer aún más flota extranjera a su ban­dera. Ambos coinciden en que debe crearse una autoridad autónoma para vías navega­bles, con capacidad norma­tiva y financiera. El proyecto incluiría direcciones de vías navegables, puertos y Marina Mercante. “Sin una institu­ción fuerte, Paraguay llega debilitado a negociacio­nes regionales sobre peajes, dimensiones de convoyes y reconocimiento de tripula­ciones”, dijo Ortega

FALTA DE DIGITALIZACIÓN

La hidrovía también enfrenta cuellos de botella por la falta de digitalización. Günther expuso que la prefectura avanzó en trámites online, pero que la Marina Mer­cante sigue con procesos en papel, incluso en documentos clave como el conocimiento de embarque.

Esto genera demoras inter­nas y afecta la conexión entre ruta, puerto y barcazas. Para Cafym, Paraguay necesita una plataforma logística única que integre prefectura, Marina Mercante, ANNP, Dirección Nacional de Ingre­sos Tributarios (DNIT) y el sector privado.

ASTILLEROS

Günther destacó que la industria de astilleros para­guaya tiene capacidad com­probada para construir bar­cazas, remolcadores y buques motores, citando como ejem­plo el proyecto Don Toyo, considerado uno de los mayo­res buques portacontenedo­res de la hidrovía.

Sin embargo, admitió que la competitividad del sector local sigue condicionada por la disponibilidad de incenti­vos que reduzcan la brecha de costos frente a la impor­tación de unidades usadas del Mississippi, una prác­tica extendida entre navie­ras de la región. Para el gre­mio, garantizar condiciones que equiparen estos costos sería clave para desarrollar la cadena industrial nacional vinculada al sector fluvial.

IMPACTO ECONÓMICO

Por otro lado, Ortega enfa­tizó en que la hidrovía sos­tiene un volumen económico muy superior al que suele percibirse, por eso, es cru­cial enfrentar los desafíos actuales. Afirmó que un solo remolcador puede costar USD 12 millones y una bar­caza entre USD 2 y 3 millo­nes, lo que multiplicado por más de 4.000 embarcaciones representa uno de los patri­monios productivos más grandes del país.

A esto se suman los 54 puer­tos privados, cuyos niveles de inversión alcanzan en muchos casos los USD 20 millones. Según Ortega, la continuidad de la navega­ción es vital también para la recaudación estatal: si las embarcaciones no llegan a destino por falta de calado o demoras, la Aduana deja de percibir ingresos, lo que muestra que la hidrovía no solo es un corredor logístico, sino un componente fiscal estratégico.

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