Con la segunda nota de grado de inversión, el Paraguay ingresa a un grupo selecto de paí­ses considerados con bajo riesgo crediticio debido a su economía estable y aumenta la confianza a nivel mundial para inversionistas extranje­ros.

En julio del año pasado, Moody’s ajustó la calificación de Paraguay a Baa3, en el pri­mer escalón de la anhelada nota, mientras que la semana pasada se sumó Standard & Poor’s (S&P), con la nota BBB-.

El economista Manuel Ferreira calificó la noticia como sumamente positiva, remarcando el hecho de que el perfil nacional se eleva y eso impactará a todos los sectores en Paraguay, empe­zando, claro, por aquellos que buscan oportunidades para expandir sus inversiones.

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MAYOR DEMANDA DE PRODUCTOS Y SERVICIOS

“El 90 % del dinero que se mueve en el mundo en fondos de inversión se mueve a países con grado de inversión; noso­tros hoy multiplicamos por 10, más o menos, la cantidad de gente interesada en mirar Paraguay, entonces, obvia­mente, tenés más demanda por lo que sea que ofreces”, comentó Ferreira en conver­sación con Mega TV.

Explicó, además, que a mayor demanda de productos o ser­vicios, también existe una mejor oferta, por lo que hay que entender que algunos sec­tores crezcan un tanto más que otros debido a los diversos costos que se manejan.

Por otro lado, el economista comentó que, como otros paí­ses con grado de inversión, Paraguay deberá empezar a trabajar no solo en la atrac­ción de inversiones, sino en la retención de estas, gene­rando salvaguardas estratégi­cas, ya que Paraguay es aún un país pequeño y puede sufrir shocks por retiro de capital.

Cómo sostener la calificación lograda por el país

Wildo Gonzalez, economista

Entre otros puntos hay que avanzar en una reforma previsional integral para asegurar sostenibilidad fiscal, explicaron.

Paraguay recibió el segundo grado de inversión por parte de Standard & Poor’s (S&P), un hito que sorprendió por su velocidad, especialmente porque esta calificadora fue históricamente la más conservadora con el país. Durante más de una década mantuvo notas sin cambios relevantes, aun cuando los indicadores macroeconómi­cos mejoraban. El reciente reconocimiento refleja, según dijo a La Nación/Nación Media el economista jefe de Basa Capital, Wildo Gonzá­lez, una evaluación más pro­funda del rumbo económico y de las reformas encaradas desde el 2023.

Uno de los factores clave fue la efectividad de las políticas públicas y reformas institu­cionales. S&P destacó la crea­ción del Ministerio de Eco­nomía y Finanzas (MEF), la Dirección Nacional de Ingre­sos Tributarios (DNIT) y la Superintendencia de Pensio­nes, medidas que introducen cambios estructurales con impacto de largo plazo.

También pesó la resiliencia económica. El crecimiento del 4,7 % en 2023, y una pro­yección cercana al 6 % para 2026 muestran una trayec­toria sostenida, apoyada en políticas promercado y en el dinamismo de la actividad. A esto se suma la disciplina fiscal. El compromiso de converger al déficit máximo del 1,5 % del PIB en 2026 y la baja de la inflación desde nive­les superiores al 10 % hasta alrededor del 3,5%, cerca de la meta del Banco Central del Paraguay (BCP), fortale­cen la credibilidad del marco macroeconómico.

DESAFÍOS

S&P otorgó una perspectiva estable, lo que implica que la nota se sostendrá si el país mantiene el rumbo actual. El economista dijo que es en este punto donde aparecen los desa­fíos. Avanzar en una reforma previsional integral para ase­gurar sostenibilidad fiscal; encarar una reforma tributa­ria estructural que amplíe la base sin dañar la competitivi­dad; impulsar una reforma edu­cativa que eleve la calidad del capital humano, y profundizar el mercado de capitales para financiar proyectos de largo plazo. El grado de inversión no es un punto de llegada, sino un compromiso a sostener.

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