Los granos de chía destinados al mercado japonés deberán contar obligatoriamente con resultados de análisis de residuos de plaguicidas, incluyendo el principio activo atrazina, como condición previa para su exportación, según el anuncio del Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave). La medida se establece en el marco de la Resolución N.° 648 y responde a la necesidad de garantizar la inocuidad de los productos paraguayos, así como el estricto cumplimiento de las disposiciones técnicas exigidas por Japón, uno de los mercados más exigentes en materia sanitaria.
MUESTRAS DE LAS PARTIDAS
Desde la institución precisaron que la normativa dispone la toma de muestras de todas las partidas de chía que tengan como destino Japón. El muestreo será realizado por técnicos del Senave antes del embarque, directamente en la planta de la empresa exportadora, siempre que esta se encuentre debidamente habilitada.
En cuanto a los análisis, indicaron que podrán efectuarse tanto en el laboratorio del Senave como en otros laboratorios que cuenten con la habilitación correspondiente.
El organismo fue tajante al señalar que no se autorizará la emisión del certificado fitosanitario de exportación a aquellas empresas que no cumplan con la totalidad de los requisitos establecidos. La decisión apunta a preservar la reputación sanitaria del país y sostener el acceso competitivo de la chía paraguaya a mercados internacionales de alto valor.

