El Ministerio de Eco­nomía y Finanzas (MEF) publicó el informe mensual de Situa­ción Financiera (Situfin) en donde se detalla que a noviembre de 2025 el défi­cit fiscal acumulado se ubica en 1,3 % del producto interno bruto (PIB), equivalente a USD 635 millones. El déficit del onceavo mes del año fue de 0,20 %.

En términos anualizados, el déficit se sitúa en torno al 2 % del PIB, una cifra que se man­tiene alineada con la meta establecida en la regla fiscal para 2025 (1,9 %).

INGRESOS

Los ingresos totales del Gobierno Central acumularon un crecimiento del 5,5 % entre enero y noviembre, impulsa­dos principalmente por una mayor recaudación tributa­ria. En términos nominales, los ingresos pasaron de G. 46,6 billones en el mismo periodo de 2024 a G. 49,2 billones en 2025.

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El motor principal de este incremento fueron los ingre­sos tributarios, que registra­ron una suba acumulada del 9,3 %, convirtiéndose nueva­mente en la principal fuente de financiamiento. Esta mayor recaudación estuvo explicada, en más del 90 %, por el des­empeño del impuesto al valor agregado (IVA), el impuesto a la renta empresarial (IRE) y los aranceles aduaneros, refle­jando tanto el dinamismo de la actividad económica como una mejora en la presión tri­butaria, que alcanzó el 11,5 % del PIB a noviembre.

En contraste, los ingresos no tributarios disminuyeron 6,3 %, debido principalmente a un menor flujo de recursos prove­nientes de las entidades bina­cionales. En particular, los ingresos de Itaipú y Yacyretá registraron una caída acumu­lada del 26 %, influida por el efecto base del aporte extraor­dinario recibido en 2024 y por menores transferencias durante este año.

GASTOS

En cuanto al gasto público, el informe señala que el gasto total acumulado creció 3,2 %, el menor ritmo de expansión de los últimos años. Esta evo­lución responde a una política de mayor contención del gasto corriente, en un contexto de normalización fiscal tras los fuertes incrementos obser­vados en periodos anteriores.

Dentro del gasto, los salarios de la Administración Central financiados con ingresos tri­butarios se mantuvieron en niveles históricamente bajos, representando alrededor del 51,7 %. Cerca del 80 % del gasto salarial se concentró en sec­tores estratégicos como edu­cación, salud, seguridad y defensa, lo que refleja la prio­ridad del Gobierno en áreas sociales esenciales.

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