El vorivori, la icónica sopa de pollo paraguaya con albóndi­gas de harina de maíz relle­nas de queso, fue coronada ayer como el mejor plato del mundo 2025/26 en TasteAt­las. Logró la calificación media más alta de 4.64/5 basada en 453.720 calificaciones váli­das de usuarios para 11.781 platos, contado solo de usua­rios que realmente han pro­bado el plato.

Arraigado en la tradición culi­naria guaraní, el vorivori des­taca como una de las pocas sopas de la región que utiliza bolas de maíz densas enrique­cidas con queso en lugar de fideos o verduras. De acuerdo al portal, la clasificación está impulsada por algoritmos que filtran rigurosamente a los robots y las brigadas nacio­nalistas de votación, asegu­rando puras matemáticas democráticas: sin jurado, sin magia. Tradicionalmente, el vorivori consiste en un caldo de pollo con cuerpo, trozos de pollo, verduras, condimentos y pequeñas albóndigas hechas de harina de maíz y queso paraguayo, detalla TasteAt­las en el perfil dedicado a este plato paraguayo.

El caldo se prepara coci­nando a fuego lento un pollo entero –a menudo una gallina de corral apreciada por su intenso sabor– con cebollas, tomates, pimientos morrones y hierbas hasta que la carne esté tierna y el líquido se con­vierta en una base fragante y dorada. Mientras se cocina el caldo, las albóndigas se prepa­ran mezclando harina de maíz con queso paraguayo desme­nuzado y humedeciendo la mezcla con un poco de caldo caliente hasta formar una masa suave y manejable.

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Se forman pequeñas bolas del tamaño de canicas a mano. Una vez que el caldo ha adquirido su sabor, las albóndigas se dejan caer en la olla, hundiéndose al principio y luego subiendo a la superficie una vez comple­tamente cocidas, espesando el caldo un poco mientras se cocinan.

La sopa se sazona con sal, pimienta, orégano y perejil, y se sirve humeante, a menudo terminada con un toque de cebollino picado. Aun­que la forma clásica del vori­vori se centra en dumplings de pollo y queso, el plato tiene muchas variantes tradiciona­les. Algunos hogares preparan una versión con carne de res, mientras que otros prefieren el vorivori blanco, una versión más cremosa que incorpora leche o grasa extra al caldo.

En las zonas rurales, los cocineros suelen añadir trozos de cala­baza o calabacín, que aportan dulzor y cuerpo a la sopa.Tam­bién son comunes las zanaho­rias, el apio, las papas, la yuca y los granos de maíz, según la disponibilidad.

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