Tras dos años de fuerte expansión, la economía paraguaya se encamina a un 2026 marcado por un crecimiento más moderado, pero considerado saludable y sostenible. Así lo explicó el economista Wildo González a La Nación/Nación Media, quien analizó las perspectivas del país en un contexto donde los motores internos y el sector exportador volverán a tener un papel más equilibrado.
González recordó que la economía viene de “períodos de fuerte expansión impulsados principalmente por los sectores no basados en recursos naturales, como el consumo y la inversión”.
Estos componentes, dijo, sostuvieron la actividad incluso en un año en el que el sector agrícola y exportador tuvo un aporte limitado por los bajos precios y los altos costos de producción.
Para el próximo año, el economista prevé que estos sectores continúen creciendo, aunque a un ritmo más cercano al del producto interno bruto (PIB) tendencial. “Lo más probable es que los sectores no relacionados con recursos naturales empiecen a converger a niveles más de tendencia”, señaló.
Esta desaceleración no debe interpretarse como una señal negativa, sino como un proceso natural después de un ciclo expansivo, aclaró.
SECTOR EXPORTADOR
El punto de inflexión para 2026 estará en el aporte del sector exportador, que este año casi no contribuyó al crecimiento.
Según González, deberían retomarse niveles más normales de producción y envíos al exterior, acompañando así el dinamismo del mercado interno. “A eso vas a tener que sumar lo que te aporte el sector exportador”, afirmó, subrayando que la combinación de ambos frentes podría ubicar el crecimiento “por encima del nivel tendencial, posiblemente sobre el 4 %”.
El economista también remarcó que Paraguay ya no depende exclusivamente de los vaivenes climáticos o de los precios internacionales para crecer. Destacó que, aun con un mal año agrícola, la economía mantuvo resultados positivos gracias al consumo y la inversión privada. “La economía no cayó. De hecho, creció”, apuntó.
PROYECCIONES
Mirando a largo plazo, González sostuvo que el verdadero salto en el potencial económico dependerá de la concreción de los grandes proyectos de inversión previstos para los próximos años. Sin embargo, advirtió sobre la necesidad de evitar un crecimiento demasiado acelerado. “Lo ideal es ir en velocidad crucero; si vas a 200 por hora, revientas el motor”, graficó.

