El alcance a miles de familias y empresas es el principal éxito que se sumó a los UDS 369 millones de aprobaciones, indicó la ejecutiva.
La Agencia Financiera de Desarrollo (AFD) está cerrando un 2025 con una gran influencia en el financiamiento de sectores productivo, industrial y empresarial en Paraguay, además, este año celebra 20 años de vida institucional.
En esta nueva edición de Hacedores LN, la presidenta de la AFD, Stella Guillén, conversó con La Nación/Nación Media acerca de cómo muchas familias pudieron acceder a créditos este año mediante su rol intermediario y cuáles son los objetivos que tienen para potenciar a otros rubros en el 2026. A lo largo del año, la banca de segundo piso se movió entre el desafío de sostener programas emblemáticos como Che Róga Porã y la necesidad de abrir puertas donde el crédito tradicional no llega.
-¿Qué sector les sorprendió por su dinamismo este año?
-Este 2025 se convirtió en un año de logros excepcionales y de una escala inédita para la institución. Superar los USD 369 millones en aprobaciones no es lo más significativo, sino el alcance logrado en términos de cantidad de familias y empresas atendidas. La clave fue trabajar codo a codo con el sector productivo y privado para crear instrumentos más precisos y flexibles, lo que permitió un crecimiento fuerte en pymes y el ingreso a rubros donde antes la AFD tenía una presencia casi nula.
A esto se sumó el desafío de consolidar Che Róga Porã, que no solo exigió una coordinación técnica, política y operativa muy grande, sino que terminó siendo el programa más representativo del año, tanto por impacto social como por volumen de créditos.
-¿Cuál es ese sector dormido que quieren despertar en 2026?
-El 2026 será un año de transición hacia sectores que combinan innovación, sostenibilidad y crecimiento. La institución enfocará su estrategia en financiamiento verde, electromovilidad, eficiencia energética y economía circular, con la intención de acompañar una reconfiguración productiva que ya está en marcha. La llegada de grandes jugadores internacionales del agroalimentario, como JBS y empresas porcinas españolas, abre la posibilidad de transformar cadenas productivas completas, integrar a pequeños productores y generar inversiones de largo plazo que impacten en la estructura económica del país. La AFD quiere ser un actor que habilite y acelere esa transformación.
-El crédito forestal explotó en 2025, ¿es el nuevo boom económico?
-El crédito forestal todavía está en una fase inicial, pero los datos de 2025 muestran señales claras de que podría convertirse en un pilar del próximo ciclo económico. El potencial del sector no se limita a las plantaciones, sino al crecimiento del mercado de créditos de carbono, donde los empresarios ya comienzan a percibir retornos concretos y oportunidades de diversificación. La banca de desarrollo puede acelerar este proceso reduciendo barreras de entrada, dando previsibilidad y creando condiciones para que el sector privado escale con mayor seguridad.
-En vivienda, los productos estrella siguen concentrando la demanda, ¿hay una clase media insatisfecha o el auge inmobiliario muestra límites?
-Che Róga Porã representa el resultado de dos décadas de aprendizaje en vivienda. El programa fue construido escuchando a desarrolladores, bancos y familias, con cambios que marcaron la diferencia, como la posibilidad de emp e z a r a pagar la cuota recién al momento de la mudanza y plazos adaptados a la realidad actual. La versión 2.0, que permitió construir en terreno propio, generó un salto notable y hoy casi la mitad de los créditos se destinan a esa modalidad.
Las familias jóvenes son el fenómeno más fuerte del mercado: el promedio de edad del tomador es de 33 años y ya hay solicitudes desde los 20. Esto evidencia un cambio cultural en la forma de asumir riesgos financieros, priorizando una cuota fija de largo plazo sobre un alquiler que aumenta cada año.
-¿El crédito hipotecario está llegando realmente al interior?
-Aunque el departamento Central sigue siendo el principal foco de demanda, en 2025 surgió un mapa mucho más diverso. Encarnación, Concepción y Ciudad del Este se consolidaron como centros d i n á micos de solicitudes y aprobaciones. La siguiente evolución de Che Róga Porã también busca contribuir a la densificación del Gran Asunción mediante el financiamiento de montos mayores para proyectos urbanos, lo que puede mejorar la calidad de vida, reducir traslados y optimizar el uso de infraestructura existente.
-¿El récord de este año es fruto de una economía que crece sola?
-Los resultados obtenidos están directamente vinculados al desempeño de la economía paraguaya. El país acumula cuatro períodos consecutivos de crecimiento por encima de la región, algo que no sucedía desde hace una década. Esta estabilidad genera un ambiente propicio para la inversión, estimula el empleo, facilita el acceso al crédito y abre espacio a nuevas industrias que se formalizan y comienzan a exportar. En este contexto, la banca de desarrollo puede cumplir su rol de manera más efectiva, impulsando programas que aprovechen ese círculo virtuoso.
-¿Como Coopemypes para mipymes?
-Las cooperativas son la red financiera con mayor capilaridad territorial y la mejor posicionada para atender a las pymes del interior. A partir de esa realidad se diseñó por primera vez un programa exclusivo para ellas. Con un fondo inicial de USD 9 millones y apoyo de la cooperación taiwanesa, el objetivo es fortalecer su oferta de crédito, mejorar la gestión y articular asistencia técnica con el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), además de integrar garantías del Fogapy para reducir riesgos. Esto abre la puerta para que miles de micro y pequeñas empresas accedan por primera vez a productos formales ajustados a sus necesidades reales.
-¿Qué significa para ustedes cerrar el año con más de USD 369 millones en créditos aprobados?
-El volumen alcanzado es histórico y resume un año de expansión institucional. No solo se trata de un récord numérico, sino de un cambio cualitativo en la forma en que la AFD se vincula con el sistema financiero y con los sectores productivos. La diversificación de instrumentos, la entrada en nuevos segmentos, la coordinación con el Gobierno para programas estratégicos y la llegada a más familias y empresas muestran que la banca de desarrollo puede crecer con escala sin perder foco en su rol social y económico.
-Moody’s ratificó el grado de inversión, ¿cómo impacta eso en la vida del ciudadano común?
-La institución es la única banca pública paraguaya con grado de inversión y esa calificación influye directamente en las tasas que pagan las personas. Al colocar bonos en condiciones altamente competitivas gracias a esa confianza, la AFD accede a financiamiento más barato y ese costo menor se traslada a la cuota final de los créditos. La dinámica es simple: un país y una institución confiables acceden a recursos más económicos y ese beneficio llega al ciudadano a través de mejores condiciones crediticias.
-¿Cómo resume los 20 años de la AFD?
-La institución nació para ofrecer plazos largos y financiamiento de inversión en un país donde esos productos no existían. Dos décadas después, la misión evoluciona hacia impulsar sectores en los que el privado no entra solo o entra con lentitud, como el forestal, la electromovilidad o la eficiencia energética. La AFD actúa como una bisagra entre el sector privado, el sector público y las familias, habilitando inversiones que requieren visión de largo plazo y condiciones que solo una banca de desarrollo puede ofrecer.
PERFIL
STELLA GUILLÉN
- Es economista y magíster en Economía por la Universidad de los Andes (Colombia)
- Ocupó cargos clave en el Ministerio de Hacienda: Política y Endeudamiento, Estudios Económicos y jefatura de Gabinete
- Fue miembro del Directorio de la AFD desde 2021 y preside la entidad desde agosto de 2023
- Es docente universitaria y autora de publicaciones sobre política fiscal, comercio internacional y protección social

