El Parlamento Euro­peo aprobó oficial­mente una prórroga de un año para la aplicación del Reglamento sobre Defo­restación, fijando para el 30 de diciembre de 2026 como nueva fecha límite para los grandes operadores y el 30 de junio de 2027 para las micro y pequeñas empresas.

La medida busca simplificar el proceso y garantizar una transición más fluida, permi­tiendo a los países exportado­res y a los Estados miembro ajustar sus normativas y per­feccionar los sistemas infor­máticos de trazabilidad exi­gidos para las declaraciones de diligencia debida.

La decisión confirma un esce­nario que el sector produc­tivo paraguayo venía anti­cipando, según precisó a La Nación/Nación Media, Héc­tor Cristaldo, titular de la Unión de Gremios de la Pro­ducción (UGP). Sostuvo que la prórroga constituye “una suspensión anunciada” y evi­dencia las dificultades inter­nas de la propia Unión Euro­pea. “Se están dando cuenta de que ni ellos mismos tie­nen las condiciones de cum­plir con lo que están pidiendo. Pretenden imponer a terceros países una tarea casi imposi­ble por lo compleja y mal dise­ñada que está la normativa”, señaló a LN.

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El aplazamiento permitirá a Paraguay encarar la próxima campaña agrícola sin la pre­sión de adecuarse inmedia­tamente a exigencias que aún generan incertidumbre. “Esto da más tiempo y tranquilidad. No habrá interferencias en la siembra, en la comercializa­ción ni en la producción del año que viene”, explicó Cris­taldo. No descarta, incluso, que la nueva postergación abra la puerta a una even­tual revisión más profunda del reglamento: “Podría ser el principio del fin”, indicó.

Europa había previsto origi­nalmente aplicar la norma­tiva desde enero de 2025 para grandes empresas, con incor­poración gradual de pymes en junio del mismo año.

PREJUICIOS

Para el titular de la UGP, esto confirma que la ley fue impul­sada “más desde prejuicios que desde evidencia cientí­fica”, influida por sectores de ambientalismo radical que no consideraron la viabili­dad económica y social de su implementación.

Aunque el bloque europeo representa apenas el 4 % del valor total de las exportacio­nes paraguayas, el país busca mantener abierto ese mer­cado y ofrecer alternativas de adaptación para quienes deseen seguir enviando pro­ductos a la UE.

En ese marco, los gremios tra­bajan en un sistema privado y voluntario denominado SISE (Sistema de Identificación de Soja para Europa), orientado a garantizar trazabilidad y cumplimiento para los ope­radores que elijan someterse a los requisitos europeos.

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