Para la política monetaria, el principal desafío ha sido, es y seguirá siendo preservar la estabilidad de precios, mantener una inflación baja y estable.
- Por Sofía Céspedes
Este 2025, la economía paraguaya está siendo destacada como una de las más sólidas de América Latina por su prudencia fiscal, la mejora de su previsión de crecimiento de su PIB para este año, posicionándose entre los países que más crecerá, su estabilidad de precios y un control inflacionario que permiten a Paraguay seguir emergiendo. En su rol de presidente del Banco Central del Paraguay (BCP), Carlos Carvallo, habló con La Nación/Nación Media en esta nueva edición de Hacedores LN y señaló punto por punto cómo incide el trabajo de la banca para que Paraguay esté en la mira de las economías más importantes del mundo y hoy sea un referente de desarrollo en la región.
–¿Qué representa para usted presidir el BCP?
–Presidir el BCP es, ante todo, un honor y una gran responsabilidad, en la medida que implica liderar un ente que constituye un pilar de la estabilidad macroeconómica y financiera del país. Representar al BCP implica custodiar un activo de reputación de credibilidad y eficiencia. Desde la banca velamos por la estabilidad de precios y la confianza en el guaraní, a la vez que, desde las Superintendencias de Bancos, de Seguros y, más recientemente, de Valores, tenemos el cometido de preservar la solidez e integridad de todo el ecosistema financiero e impulsar su desarrollo.
Partiendo de cuidar celosamente lo ya conquistado, desde el BCP nos proponemos, además, contribuir al crecimiento de largo plazo del país a través de la inclusión financiera de los paraguayos, la profundización del sistema financiero que potencie su rol de financiar el desarrollo, y del posicionamiento internacional del país, que proyecte a Paraguay como un referente de estabilidad, confianza y desarrollo en la región.
–¿Qué desafíos enfrenta hoy la política monetaria del país y cómo le afecta hoy el contexto internacional ?
–Para la política monetaria en Paraguay el principal desafío ha sido, es y seguirá siendo preservar la estabilidad de precios, mantener una inflación baja y estable. En la actualidad, en particular, la gestión de la política monetaria enfrenta un contexto internacional pautado por una incertidumbre históricamente elevada derivada de la exacerbación de tensiones comerciales y geopolíticas, en un mundo cada vez más interconectado, donde el cambio tecnológico nos desafía permanentemente.
En el pasado reciente, ante escenarios de este tipo, la economía paraguaya ha demostrado una notable resiliencia frente a choques externos. Tras el impulso inflacionario global de pospandemia, Paraguay fue uno de los primeros países de la región en lograr que la inflación convergiera de nuevo al rango meta, asumiendo un sacrificio monetario relativamente más bajos. Esto fue posible porque, aun cuando la inflación alcanzaba los dos dígitos, las expectativas de inflación permanecieron ancladas a la meta, reflejando una robusta credibilidad de los agentes en la política monetaria. Por eso insistimos tanto en cuidar la reputación institucional, porque las expectativas son el ancla del sistema.
En 2025, en particular, surgieron presiones inflacionarias básicamente asociadas al precio internacional de alimentos, como el de la carne, cuya incidencia explica el 40 % de la inflación interanual a setiembre. En un marco de expectativas ancladas y de apreciación del guaraní, más allá de estos factores puntuales, no se observan presiones inflacionarias generalizadas ni riesgos significativos que pudieran desviar la inflación de la trayectoria prevista. Para este año, se espera un cierre en torno al 4 %, con una convergencia hacia el 3,5 % durante 2026.
–¿Cuál es el principal objetivo del BCP para 2026?
–Por el lado de la política monetaria, avanzar hacia el nuevo objetivo de inflación del 3,5 %. Por el lado del sistema financiero, buscamos avanzar en tres frentes estratégicos: la modernización del sistema financiero y de pagos para alcanzar mayor eficiencia e inclusión financiera, el fortalecimiento del mercado de capitales en guaraníes y el posicionamiento del Instituto del BCP como centro regional de formación y excelencia técnica. En suma, queremos que el BCP siga siendo sinónimo de confianza, innovación y estabilidad.
–¿Qué factores de crecimiento destacan a Paraguay frente a otros países de la región?
–En los últimos tres años, Paraguay se ha posicionado como la economía de mayor crecimiento en la región, con un crecimiento proyectado de 5,3 % para este año. Además, según las proyecciones del FMI, en el mediano plazo Paraguay continuaría ubicándose entre las economías más dinámicas de América Latina. Paraguay cuenta con sólidos fundamentos macroeconómicos: baja deuda, inflación controlada y crecimiento sostenido. El grado de inversión alcanzado en 2024 y las perspectivas positivas otorgadas por Fitch Ratings y Standard & Poor’s (S&P) en 2025, reflejan la confianza internacional en nuestras políticas y en la conducción macroeconómica del país.
–¿Qué sectores explican este dinamismo económico?
–Sobre una base de estabilidad macroeconómica, el país ha avanzado en una notable diversificación productiva. El crecimiento ya no depende únicamente del sector agropecuario; se observa un fuerte dinamismo en servicios, construcción y manufacturas. Este proceso se apoya en una robusta tasa de inversión, nutrida por capital local y por la inversión directa, cuya reinversión de utilidades en 2024 constituye una clara señal de confianza. Asimismo, regímenes como el de la maquila fueron clave para atraer industrias no tradicionales, ampliando la base productiva. Este círculo virtuoso se ve potenciado por reformas estructurales como, en lo que se vincula al BCP: la Ley del Mercado de Valores y la Ley del Sistema de Pagos, que modernizan la arquitectura financiera del país. Estas normas permiten a las empresas acceder a fondeo en moneda local a plazos más largos, reduciendo riesgos cambiarios y fomentando la innovación e inclusión financiera a través de pagos digitales.
–¿Cómo percibe la valoración internacional sobre la economía paraguaya?
–Para considerar estándares internacionales, en tanto más objetivos y externos, se puede referir a las mejoras en materia de calificación de riesgo soberano. La larga trayectoria de estabilidad macroeconómica, el crecimiento sostenido, y compromiso por avanzar en la agenda de reformas estructurales del país, se reflejan en hitos recientes como el grado de inversión otorgado por Moody’s en 2024 y, en 2025, con la mejora de la perspectiva a “positiva” por parte de Fitch Ratings, Paraguay queda a un solo peldaño del grado de inversión para esta calificadora y para S&P.
Desde los organismos multilaterales, los informes más recientes del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM) son muy positivos y coinciden en valorar la capacidad del país para mantener la estabilidad macro en un contexto internacional desafiante. Vemos que los propios actores de los mercados financieros internacionales ven a Paraguay como un emisor confiable y previsible, lo que se termina reflejando en el nivel de riesgo país, que se ubica entre los más bajos de la región. Esta confianza ha sido reforzada por la inclusión de los bonos soberanos paraguayos en el índice GBI-EM de J.P. Morgan, uno de los principales referentes globales de deuda en mercados emergentes.
El flujo neto de Inversión Extranjera Directa, que en 2024 se incrementó 15 %, en un contexto en que cayó para América Latina, confirma el atractivo de nuestro país para agentes externos que evalúan diferentes opciones. En conjunto, la estabilidad de precios, la prudencia fiscal, la credibilidad institucional del BCP y el fortalecimiento del mercado financiero local han consolidado a Paraguay como un referente de estabilidad en la región, afianzando la confianza internacional que hoy se traduce en mayor financiamiento, inversión y diversificación productiva.
–¿Qué sintió al recibir el reconocimiento de Global Finance como mejor banquero central de 2025?
–Fue un gran honor, pero lo recibí como un reconocimiento hacia el trabajo del equipo que conforma el Banco Central del Paraguay. Más allá de la impronta que cada presidente pueda aportar, detrás de ese premio hay una construcción institucional de años, basada en la rigurosidad técnica y el compromiso con los objetivos institucionales.

