Titular del gremio se refiere al presente del sector que, tras un 2024 desafiante, este año experimenta un repunte generalizado, con un panorama muy alentador para el cierre de 2025.
El sector supermercadista atraviesa un año con resultados positivos, con un consumo que se mantiene firme y una expectativa de cierre superior al 10 % de crecimiento. Así lo expresó a La Nación/Nación Media Gustavo Lezcano, presidente de la Cámara Paraguaya de Supermercados (Capasu), quien aseguró que la buena dinámica económica, el circulante generado por inversiones y salarios, y la confianza del consumidor se reflejan directamente en las ventas.
En esta edición de Hacedores LN, el presidente de la Capasu analiza el presente del sector, los cambios en los hábitos de compra, la competencia con formatos mayoristas y tiendas de conveniencia; además, el papel del e-commerce y el desafío de integrar a los pequeños productores locales a la cadena formal de abastecimiento.
NÚMEROS POSITIVOS
Tras un 2024 desafiante marcado por los costos de ciertos rubros, especialmente el cárnico, el 2025 mostró un repunte generalizado, indicó Lezcano. El primer semestre cerró con números positivos y un panorama alentador hacia fin de año, impulsado por las fiestas, el pago de aguinaldo y la estabilidad cambiaria.
El titular de Capasu mencionó que, pese a las subas, los paraguayos mantienen su preferencia por la carne roja, aunque cada vez son más los que diversifican su menú con pollo, cerdo y huevo.
–¿Cómo describiría el pulso del sector supermercadista este año?
–Este año el sector tuvo una buena dinámica. Cerramos un primer semestre muy positivo, con crecimientos de entre 7 % y 10 %, según los reportes de los colegas. Eso refleja que la economía se movió bien, pese a algunas pequeñas dificultades al inicio del año que ya fueron superadas. Creemos que el 2025 cerrará con un crecimiento superior al 10 %, porque hay expectativas muy buenas para el cierre del año y la economía, en términos generales, goza de buena salud.
–Hoy, ¿cuál es el panorama del rubro?
–El supermercadismo refleja de manera directa la salud de la economía. Si hay movimiento, empleo y obras, eso llega a nuestras góndolas. Hoy el panorama es alentador: la competencia nos obliga a ser mejores, el consumidor está más informado y exige calidad, y el país tiene margen para seguir creciendo. La meta es sostener ese dinamismo y aprovechar las oportunidades que se abren con un Paraguay más formal y con mayor poder adquisitivo.
–¿Cómo evolucionó el consumo del paraguayo después de la pandemia?
–El consumo fue cambiando porque varios sectores que estaban golpeados comenzaron a recuperarse. El rubro de eventos, por ejemplo, volvió a generar empleo y eso dinamizó la economía. Hoy vemos a un consumidor que gasta un poco mejor, aunque hay rubros sensibles, como la carne, donde los precios aumentaron alrededor del 25 % en un año. Aun así, el paraguayo sigue siendo un gran consumidor de carne roja; come carne cinco días a la semana. Tal vez sea momento de incorporar más pollo, cerdo, pastas o huevo, pero el hábito cultural pesa mucho.
NUEVOS FORMATOS
–¿Cómo conviven los supermercados tradicionales con los mayoristas y las tiendas de conveniencia?
–Convivimos bien. Los formatos tipo express cumplen otro rol: son compras de urgencia, algo que el cliente olvidó adquirir en el supermercado grande. No representan una competencia directa. En cambio, el supermercado tradicional sigue siendo el lugar donde el consumidor hace su compra semanal, con más variedad, surtido y precios. Cada formato tiene su espacio y se complementan en el ecosistema del consumo.
–¿Cómo avanza la relación con los pequeños productores locales?
–Es un desafío. En Capasu hay empresas grandes, medianas y pequeñas, y no todos pueden comprar directamente al productor. Los productos perecederos implican riesgo, porque pueden echarse a perder. Por eso muchos supermercados pequeños todavía se abastecen en el Mercado de Abasto. Los productores también deben formalizarse: muchos no tienen cuenta corriente, factura o registro impositivo, lo que complica la compra directa. Pero programas como Hambre Cero están ayudando a formalizar y capacitar a estos productores. Cuando se integran al sistema, ganan todos: el productor accede a crédito, puede reinvertir y ser más competitivo, y el supermercado ofrece productos locales de calidad.
–¿Qué impacto tuvo la disminución del contrabando en el sector?
–El contrabando prácticamente se anuló. Las políticas del Gobierno argentino, que eliminaron subsidios y precios cuidados, redujeron la brecha de precios. Hoy no hay tanta diferencia con los valores locales. Además, la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) reforzó los controles, y eso se nota: hay menos vendedores ambulantes y menos productos ingresados de manera ilegal. Antes, las diferencias llegaban al 50 %, hoy el consumidor percibe un mercado más equilibrado.
–¿La baja del dólar generó algún impacto en los precios?
–Nosotros somos tomadores de precios. Dependemos de los proveedores, que fijan sus listas de acuerdo con el tipo de cambio, los aranceles y la logística. Si bien hay algunas ofertas, son puntuales, no sostenidas. El dólar a la baja ayuda, pero no siempre se traduce en una reducción inmediata para el consumidor. En la medida en que haya competencia, eso sí presiona los precios hacia abajo. Esperamos que el tipo de cambio se mantenga estable hasta fin de año y también en 2026.
“ESPERAMOS UN CIERRE MUY ACTIVO”
–¿Cuáles son los rubros que más crecieron este año?
–En general, todos los rubros mostraron movimiento, pero en mi supermercado registramos un aumento de 8 % en la venta de carne. A pesar del precio, la gente no dejó de consumirla. Eso muestra que el consumidor ajusta otros productos de la canasta, pero mantiene ciertos hábitos. Además, el consumidor actual es más racional: ya no se casa con una marca. Si encuentra un producto más barato con la misma calidad, cambia sin dudar. Eso obligó a todas las marcas a ser más competitivas.
–¿Qué esperan para el cierre del año y del inicio del 2026?
–Esperamos un cierre muy activo. El pago de aguinaldo genera un importante circulante que dinamiza el consumo. Ya estamos preparando las canastas navideñas con productos a precios atractivos y promociones especiales. También miramos con optimismo el 2026, que tendrá el condimento del mundial de fútbol. Con Paraguay participando, se genera un movimiento adicional: reuniones, asados, compras. Eso se traduce en mayor venta. Si la selección avanza, el impacto será aún mayor.
PERFIL
GUSTAVO LEZCANO
• Licenciado en Administración de Empresas por la Universidad Americana
• MBA por la Universidad Americana
• Presidente de la Cámara Paraguaya de Supermercados (Capasu)
• Gerente general de La Bomba SA
• Integra la comisión directiva de la Capasu desde 2016
• Ocupó diversos cargos en el gremio hasta asumir la presidencia en 2025

