La libertad financiera requiere de compromiso, hábitos y un cambio de mente, así lo expresó a La Nación/Nación Media la asesora de finanzas personales y empresariales Paula Oviedo.
Afirmó que para planificar un año de gastos, es importante tener en cuenta varios puntos, entre ellos, comprender los ciclos de la economía paraguaya.
En una nueva edición de Ellos Saben, la experta aborda temas claves para abandonar la cultura de la improvisación y aprender a utilizar prudentemente el dinero.
1-HERENCIA DE LA IMPROVISACIÓN
Para comprender la economía paraguaya, primero hay que entender nuestra historia. Venimos de una cultura marcada por la informalidad y el presente. En guaraní, “mañana” se dice ko’ẽro, que literalmente significa “si amanece”. Esa visión refleja cómo gran parte de la sociedad vive sin planificar el futuro, confiando en que “mañana veremos”.
Nuestros antepasados guaraníes eran nómadas y vivían de la abundancia natural sin necesidad de acumular. Luego, las guerras, la dictadura y la corrupción institucional formaron una mentalidad de supervivencia más que de planificación. Esa herencia cultural se nota hoy en nuestra economía estacional y en la falta de hábitos de ahorro o inversión a largo plazo. El desafío actual es revertir esa conducta, reemplazando la improvisación por una estrategia de vida financiera sostenible.
2-COMPRENDER MESES CRÍTICOS
Nuestra economía tiene un comportamiento cíclico y estacional. Enero y febrero traen gastos por vacaciones, calor intenso, útiles escolares y un mayor consumo de agua y energía.
Marzo y abril incluyen feriados patrios y Semana Santa; mayo concentra celebraciones familiares y gastos por el Día de la Madre. En junio y julio, el frío exige abrigos y más consumo eléctrico por calefacciones; agosto suma el Día del Niño y las fiestas capitalinas. Setiembre y octubre son meses de tormentas e imprevistos, y noviembre y diciembre marcan el cierre del año con clausuras, viajes y las compras navideñas que presionan el bolsillo. Frente a esta realidad, es esencial planificar el presupuesto anual con criterio y disciplina para no llegar a fin de año con deudas o sobresaltos financieros.
3-CÓMO DISTRIBUIR EL PRESUPUESTO FAMILIAR
La planificación financiera comienza con una división inteligente de los ingresos. Es posible sumar todos los ingresos del hogar y distribuirlos en porcentajes con fines administrativos: hasta un 30 % del ingreso para vivienda, 20 % para alimentación, 10% para transporte. Al menos 10 % para ahorro o inversión.
En este último punto, es clave desconfiar de promesas de rentabilidad rápida y asesorarse siempre con profesionales o personas de confianza antes de arriesgar el dinero. El resto del presupuesto debe distribuirse con equilibrio: educación y desarrollo (5 %) para gastos escolares o capacitaciones. Salud (10 %) para seguros y atención médica. Recreación y ocio (5 %) para vacaciones y actividades familiares. Ropa y cuidado personal (5 %) para vestimenta e higiene. Imprevistos (5 %) para reparaciones, regalos o emergencias menores. Una planificación así permite mantener estabilidad durante todo el año y evitar sobresaltos financieros.
4-DEUDAS, AHORRO Y CULTURA DEL CONSUMO
Los meses de mayor presión financiera son diciembre y enero. En diciembre, los gastos emocionales: regalos, fiestas y vacaciones, suelen consumir el aguinaldo. En enero, llegan los pagos de matrículas, seguros e impuestos, cuando la mayoría ya ha agotado sus reservas. Por eso es clave organizar el ahorro y el gasto, y dejar de depender de familiares o préstamos. En Paraguay muchas veces se gasta más de lo que se tiene para aparentar: un teléfono nuevo, ropa de marca o fiestas costosas que solo generan deudas.
La sabiduría financiera está en construir una vida sólida y estable, no en impresionar a otros. Un paso esencial es deshacerse de las deudas y crear un fondo de emergencia que cubra de tres a seis meses de gastos básicos. Este fondo debe guardarse en una cuenta aparte y usarse solo en casos como despido, enfermedad o accidente. Ahorrar un poco cada mes protege al hogar de caer en manos de usureros o estafas que se aprovechan de la necesidad.
5-USO DEL AGUINALDO Y LA BÚSQUEDA DE ESTABILIDAD
El aguinaldo debe usarse con inteligencia. No es un premio para gastar sin medida, sino una oportunidad para equilibrar las cuentas, reforzar el ahorro o invertir con prudencia. Puede destinarse a cubrir gastos extraordinarios que el presupuesto mensual ya no alcanza, como deudas pasadas, reparaciones del hogar o vehículo, o la compra de útiles escolares.
La falta de planificación puede salir muy cara: una enfermedad, un accidente o una pérdida inesperada pueden borrar años de esfuerzo. La verdadera prosperidad no está en gastar más, sino en administrar mejor y generar más ingresos. Ser inteligente y atento a las oportunidades, ya sea en el ámbito profesional o como trabajador independiente, es la mejor manera de construir estabilidad y progreso a largo plazo.

