Una eventual alianza con China conti­nental podría gene­rar una “primarización” de la industria local así como la pérdida de 11 mil empleos en el primer año del acuerdo, según Julio Fernández, exdi­rector de Aduanas. El econo­mista fue autor de un informe que advertía sobre el impacto que podría tener el relaciona­miento entre el Paraguay con China continental, en detri­mento de China (Taiwán).

La visita que realiza una dele­gación de diputados oposito­res (PLRA y Yo Creo) a China continental vuelve a poner en el centro del debate si las relaciones de Paraguay deben mantenerse con su antiguo aliado (Taiwán) con el gigante asiático. Sobre el supuesto argumento de que Paraguay pierde hasta USD 10.000 millones por no tener relaciones diplomáticas con Pekín, discurso que traen aquellos “invitados” a China, fue refutado con números por el extitular de Aduanas.

En declaraciones a Universo 970 AM, Fernández, autor de un estudio para la Unión Industrial Paraguaya (UIP) sobre este impacto, cali­ficó esa cifra como “absolu­tamente sin fundamento” y explicó que el comercio actual con China ya existe, aunque de manera indirecta, a través de terceros países.

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Según el especialista, el 70 % de la soja paraguaya termina en el mercado chino, y una relación directa solo aumen­taría los ingresos en unos 200 millones de dólares anuales, muy lejos de los USD 10.000 millones que se repiten sin respaldo técnico. Además, romper con Taiwán implica­ría perder ventajas concretas: el país asiático compra cerca de USD 300 millones al año en carne paraguaya y conce­dió un crédito de 200 millo­nes a la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD).

ADVERTENCIA DE LA UIP

El informe de la UIP advierte que un acuerdo con China continental generaría una pérdida neta de más de 500 millones de dólares al año y la destrucción de al menos 11.000 empleos industriales en el primer año.

“Si hacemos negocio con China, lo que vamos a lograr es volver a la “primariza­ción” como Brasil que tenía 22 % de su participación de la industria en el PIB, hoy tiene 11 %. Tiene superávit efectivamente Brasil con China, pero en su indus­tria, pierde muchísimo; eso impacta en el valor agregado de su propia economía, en el empleo”, recalcó Fernández, quien agregó que el empleo del sector industrial podría verse afectado muy fuerte­mente.

“Hicimos un estudio del impacto inicial para el caso de Paraguay y el primer año ya perderíamos 11.000 empleos industriales”, ase­guró el exfuncionario.

El entusiasmo político por el “modelo chino” no se tra­duce en beneficios compro­bables. “Ellos compran tus activos, tus puertos, tus ani­males; a largo plazo se pierde soberanía”, advirtió el econo­mista. En contraste, Taiwán sigue fortaleciendo su vín­culo comercial y financiero con Paraguay. “La idea de que perdemos 10.000 millones es una locura –cerró el ana­lista–; no se puede justificar ni mil”, concluyó.

BRASIL, PÉRDIDA DE COMPETITIVIDAD

El informe elaborado por la UIP pone de relieve cómo los acuer­dos con China tuvieron efectos negativos en países de la región, como por ejemplo, Brasil, el gigante sudamericano. La desindus­trialización se refiere a la pérdida de peso del sector industrial en la economía y en el empleo, sin que haya una transición hacia sectores de mayor productividad. Diversos autores mencionan el fenómeno de desindustrialización que Brasil ha venido sufriendo con el paso de los años, que se ha intentado contrarrestar a tra­vés de la promoción de planes, políticas y programas de desarro­llo industrial y transferencias estatales de recursos financieros hacia sectores seleccionados. Sin embargo, estos no han tenido el éxito que se esperaba.

Así, se produjo la caída del peso de la industria en el PIB: en 1972 la industria manufacturera representaba casi el 23 % del PIB y en 2022 solo se acercó al 11 %. Además, la reducción del empleo industrial: mientras que en 1990 el empleo industrial constituía el 25 % del total, a 2024 esta cifra bajó a 11,5 %, reflejando una caída importante del empleo en el sector; mientras que el estan­camiento de la productividad industrial, en los 90, crecía a 8,7 %, mientras que al 2024 solo creció 3 % aproximadamente.

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