El escenario macroeco­nómico actual pre­senta un panorama favorable pero no exento de desafíos que requieren un seguimiento cuidadoso. Por un lado, la inflación se encuentra controlada den­tro del rango meta, con una inflación subyacente que ha caído de manera más pronun­ciada de lo esperado debido al traspaso rápido y asimé­trico de la apreciación cam­biaria, indica el análisis rea­lizado por la Basa Capital, elaborado por su economista Wildo González.

Este comportamiento, si bien reduce las presiones infla­cionarias en el corto plazo, plantea interrogantes sobre la persistencia de estos efec­tos y la posibilidad de que la inflación SAE permanezca por debajo del objetivo en el mediano plazo. Por otro lado, el crecimiento econó­mico continúa superando ampliamente las proyeccio­nes iniciales, impulsado prin­cipalmente por mejoras en la productividad en los secto­res secundario y de servicios, lo cual constituye una señal positiva de sostenibilidad del dinamismo económico.

Wildo González

La recuperación del sector construcción y el buen des­empeño del comercio ligado al consumo privado sugie­ren una economía con fun­damentos sólidos, aunque el sector primario sigue mostrando debilidad.

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OPORTUNIDAD PARA AJUSTAR SU POLÍTICA

En este contexto, el Banco Cen­tral del Paraguay enfrenta una ventana de oportunidad para ajustar su política moneta­ria de forma proactiva. Dado que el crecimiento económico está sustentado en shocks de oferta (productividad) más que en presiones de demanda, existe espacio fiscal y moneta­rio para una reducción gradual de la TPM sin generar presio­nes inflacionarias indeseadas.

Esta decisión se ve reforzada por el contexto internacio­nal, donde los principales bancos centrales de econo­mías emergentes probable­mente reduzcan sus tasas en respuesta a los movimientos de la Reserva Federal, lo que permitiría mantener la com­petitividad del tipo de cambio real y proteger las exportacio­nes no tradicionales.

Una reducción de tasas en el primer trimestre de 2026 aparece como la opción más prudente, alineando la polí­tica monetaria local con las condiciones financieras glo­bales y mitigando el riesgo de una apreciación excesiva del guaraní que pudiera afectar la balanza comercial y la asigna­ción eficiente de recursos en la economía.

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