La industrialización de la soja no solo diversi­fica las exportaciones del país, sino que también representa un potencial de crecimiento industrial con capacidad de contribuir con la seguridad alimentaria y energética del propio país, según visualiza la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro).

El presidente de la Cappro, Raúl Valdez, explicó que los productos industrializados de la soja que Paraguay exporta son la harina y el aceite. La harina tiene como principal mercado a la Unión Europea, mientras que el aceite tiene como mayor destino a India y otros mercados el continente asiático.

Valdez mencionó que la harina de soja es utilizada para ración animal, que luego se convierte en carne para el consumo humano, mientras que el aceite de soja se utiliza para la fabricación de biocom­bustibles.

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RACIÓN ANIMAL

“La harina de soja se utiliza para ración animal que se convierte en carne, princi­palmente de cerdo y de pollo, y eventualmente para ración bovina. Por otro lado, el 20 % de lo que se produce de una tonelada de soja es aceite, que es la materia prima principal del biodiésel”, dijo el domingo durante el programa “Cara o cruz” de Unicanal.

El presidente de la Cappro comentó que el gremio busca proponer al Gobierno una política de industrializa­ción de la soja con capacidad de contribuir con la seguri­dad alimentaria y energética del país y de sus principales mercados.

Ejemplificó que el aceite de soja producido en Paraguay a nivel interno ya se utiliza para obtener biodiésel, y observó importantes opor­tunidades para energizar las barcazas paraguayas en una hidrovía que tiene perspecti­vas de aumentar el volumen de bienes transportados en los próximos años.

BIOCOMBUSTIBLES

“Podríamos abastecer a nuestra propia flota, la tercera mayor flota del mundo, con biocombusti­bles hechos en Paraguay, con mayor eficiencia, reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y sin necesidad de depender al 100 % de la importación”, afirmó.

Valdez manifestó que para la economía paraguaya es imprescindible mantener la industrialización de la soja, actualmente en cifras récord, frente a las reduc­ciones en la producción y en la comercialización.

“Al haber más granos dis­ponibles, el industrial paraguayo puede comprar más soja y a la vez proce­sar. Hoy podemos decir que las industrias locales están teniendo un año positivo comparando con los últi­mos años”, dijo.

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