La hidroeléctrica bina­cional Itaipú está dando un paso deci­sivo hacia la diversificación de la matriz energética nacio­nal con la instalación de su primera planta solar flotante, un proyecto piloto que com­bina sostenibilidad, eficien­cia y visión de futuro. Utili­zando solo el 8 % del total de la superficie del embalse, se podría instalar hasta 14.000 MW de potencia. El superin­tendente de Energías Reno­vables de Itaipú, ingeniero Pedro Domaniczky, dijo a La Nación/Nación Media que el proyecto nació de una nece­sidad concreta de ampliar la capacidad de generación sin afectar áreas forestales ni productivas aledañas al embalse de la hidroeléctrica.

Fue entonces que considera­ron que el espejo de agua del embalse, con 134.000 hectá­reas de superficie, sería la pla­taforma ideal para este tipo de innovación energética ya adoptada en países como China, Francia y Corea del Sur. La planta, instalada en la margen derecha paraguaya, cuenta con 1.600 paneles solares distribuidos en una superficie de apenas 0,7 hec­táreas, como parte de su plan piloto. Su capacidad de gene­ración, inicialmente, será de 1.100 kW, suficiente para abastecer unas 700 vivien­das o más de mil equipos de aire acondicionado.

El costo ronda los USD 700.000, cifra que Domanic­zky califica como “muy com­petitiva” frente a otras tecno­logías, considerando además que la eficiencia de los pane­les flotantes supera entre 8 y 10 % a los instalados en tierra. Esta apuesta de Itaipú tiene un valor estratégico ya que, según Domanizcky, se busca lograr una “Itaipú Solar” y que, si solo se destinase el 8 % de la superficie de su embalse, se obtendría un potencial de hasta 14.000 MW adicionales. “Sería otra Itaipú en potencia. Podríamos llegar a otros 14.000 megawatts en potencia, con un 8 % de lo que es la superficie del embalse. Entonces, hay muchí­simo potencial ya que cuánto más calor hace, más consumo hay”, explicó a LN.

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Domanizcky agregó que, como su capacidad de gene­ración se daría en horas de la siesta, que en verano y días calurosos genera el mayor pico de demanda, su aporte sería valioso para la matriz energética del país. Además, resaltó que los paneles flotan­tes reducen hasta un 70 % la evaporación del embalse, un impacto ambiental positivo ya que protege el agua que trabaja en la hidroeléctrica. Habló de una ventaja que pre­senta esta planta flotante es la rapidez de instalación y puesta en marcha, ya que se puede ensamblar en 6 meses y ya estar operativa.

Ayer finalizó el montaje total de la planta flotante, según Domanizcky. Señaló que, dependiendo de las condiciones climáticas, ya comenzarían con las cone­xiones. Consultado sobre el eventual precio de la energía generada por esta planta flo­tante, mencionó que no ten­dría diferencias significativas con el precio de venta que ya ofrece Itaipú por su energía hidroeléctrica.

La visión a futuro de Itaipú podría ser una central de generación múltiple, con un trabajo coordinado con la margen izquierda o lado bra­sileño, que la ubique entre las mayores del mundo.

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