En poco más de 20 años Paraguay logró pasar del default a cuadru­plicar su producto interno bruto (PIB) per cápita, obte­ner grado de inversión, con­trolar la inflación y colocar deuda en guaraníes a tasas de países casi desarrollados, según destacó el presidente del Banco Central del Para­guay (BPC), Carlos Carvallo.

El titular de la banca matriz manifestó que el país tuvo un cambio importante en 20 años, luego de que se haya comenzado a construir insti­tucionalidad económica.

Recordó que Paraguay en 2002 enfrentaba un escena­rio de default, con inflación del 15 %, una tasa de pobreza del 57 %, además de crisis políticas que impactaron en la economía.

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY

“Teníamos un país en default técnico, no se paga­ban los vencimientos de la deuda externa ni de la deuda interna, había atraso en el pago de los salarios de la fun­ción pública, teníamos con­vulsión política, teníamos todavía impacto de la crisis económica. Ese era nuestro país en 2002”, dijo en un pod­cast de la Universidad Cató­lica de Asunción.

Carvallo explicó que a partir de la construcción de insti­tucionalidad económica, con funcionarios capacitados en el exterior, un fisco prudente y decisiones tomadas con evi­dencia empírica, se comenzó el camino del crecimiento de la economía paraguaya.

Para 2024, el presidente del BCP explicó que el PIB per cápita se pudo cuadrupli­car, se logró que la inflación no supere el 4 % anual, se redujo la pobreza hasta lle­gar a menos del 20 %.

GRADO DE INVERSIÓN

Por otra parte, también des­tacó que Paraguay logró el año pasado el grado de inversión, y que pasó de un escenario de no poder cumplir con el pago de sus deudas a emitir deuda en guaraníes con bajas tasas similares a los países desa­rrollados.

“No podíamos pagar nuestra deuda en 2002, y hoy esta­mos colocando deuda en guaraníes a tasas bajas de países casi desarrollados en los mercados internaciona­les y en los mercados locales también”, manifestó. Sobre el impacto de la macroeco­nomía en la microeconomía, manifestó que se trata de un proceso en el que deben inci­dir buenas políticas públicas que no sean contrarias a la consolidada estabilidad eco­nómica.

“Tenemos que hablar más de cuáles son las reformas que el país necesita para impactar la calidad de vida de la gente. Pero esas decisiones o esas reformas no pueden jamás afectar lo que se ha logrado en todo este tiempo que es la construcción de estabilidad macroeconómica”, concluyó.