El tipo de cambio mostró relativa estabilidad desde comienzos de año, pero ello podría restar competitividad a nuestra economía, señala Basanomics, en su reporte Nota Macrotrimestral. El choque global como consecuencia de la epidemia de coronavirus generó una salida de capitales de los mercados emergentes, un reflejo del “vuelo a la calidad” por parte de los inversionistas. Para los mercados cambiarios de esos países ello implicó la salida de inversores que cambiaron la moneda local por dólares, produciendo una apreciación de la moneda norteamericana.

El abaratamiento de las monedas locales permite proteger la producción de esos países, fomenta sus exportaciones y encarece sus importaciones, ayudando a mantener el equilibrio de las cuentas externas, de acuerdo a Basanomics.

En la región, la presión devaluatoria se hizo más fuerte en aquellos países exportadores de materias primas y para quienes China es un mercado principal. Así, en lo que va del año y hasta el 11 de marzo, el real brasileño se ha devaluado en torno a un 17%; el peso colombiano casi un 16%; el peso uruguayo cerca del 14%; el peso chileno alrededor de 11%; y el peso argentino junto con el sol peruano, en torno a un 5%. Por su parte, la valoración del guaraní se ha mantenido bastante estable respecto al dólar (depreciación menor al 2%), lo que ha llevado a un fortalecimiento relativo de nuestra moneda con respecto a las regionales.

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Así como se ha observado en otros países emergentes, la moneda brasileña está recientemente bajo presión. La depreciación registrada refleja una mayor aversión al riesgo de los inversionistas por la epidemia del coronavirus. A mediados de marzo, la depreciación del real frente al dólar americano superaba el 10% desde inicios de año (más de 20% en términos interanuales).

La mayor flotación del tipo de cambio local en el 2019 fue una política adecuada por parte del BCP, tomando en consideración los choques externos que afectaron a la economía local y los fundamentos a nivel global.

Este año, el BCP debe ser nuevamente muy cauto a la hora de implementar su política de intervenciones cambiarias. De lo contrario, se podría estar afectando la competitividad de la economía y reduciendo innecesariamente las reservas internacionales.

Hasta fines de febrero, las ventas de divisas por parte del BCP al sector financiero alcanzaron los 165 millones de dólares. Si bien esto forma parte de la política de revertir al mercado la compra de dólares que realiza el mismo al fisco, la autoridad monetaria podría reducir estas ventas compensatorias.

Esta medida permitiría incrementar las reservas internacionales propias del BCP que cayeron el año pasado y dotar de mayor flexibilidad (competitividad) a nuestro tipo de cambio para apoyar la recuperación.

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