Conforme a datos de la consultora inter­nacional Gallup, que realizó una encuesta a empre­sas norteamericanas, encon­tró que solo el 32% de los cola­boradores está altamente comprometido con las orga­nizaciones, el 50% un nivel medio, y el 17% un nivel bajo. Al respecto, la especialista local Patricia Nieto realizó un artículo para su blog con 6 claves para lograr un mayor compromiso de los colabo­radores, pensando especial­mente en cuáles serían las estadísticas en Paraguay.

Menciona que en su prác­tica profesional escucha a menudo quejas acerca del nivel de compromiso de los colaboradores como, “no se ponen la camiseta”, “me gustaría que accionen como si el negocio fuera suyo, pero no lo hacen”, “necesito estar de niñero para que las cosas ocurran”, y resalta que en realidad la gran pre­gunta es: “¿Qué hacemos los líderes para que el compro­miso esté o no?”.

Es así que el primer punto habla de conectar con el para qué, los colaboradores nece­sitan entender cómo aportan con su trabajo a algo verdade­ramente valioso, más que solo el hecho de “ganar dinero”. El enfoque único en las metas de facturación y rentabilidad hacen que esa sea la percep­ción, por lo que toda organi­zación necesita una causa a la cual aportar, y que sea suficientemente motivadora para desear formar parte de ella.

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En segundo lugar, conocer el salario emocional de cada uno, con las condiciones no económicas necesarias para que la persona se sienta feliz y satisfecha trabajando en una organización. Que se puede conocer afinando la escucha y mejorando el nivel de con­versaciones entre los miem­bros. Por ello, es importante la tercera clave, fortalecer la comunicación, estar alerta en las relaciones construidas, y de hablar con cada uno en el idioma que le gusta escuchar.

Así también, lograr parti­cipación, “solo la participa­ción genera compromiso”. En el quinto punto, el con­seguir confianza, que es un ingrediente fundamental para un equipo de trabajo. Y por último, visualizar el futuro, porque muchos no miran adelante, porque están ocupados “sobrevi­viendo” y no viviendo. El empoderamiento laboral se inicia con un empodera­miento personal, donde cada uno sea capaz de reconec­tarse con sus sueños y ani­marse a lograrlos, calificó Nieto.

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