El Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) presentó en Paraguay su informe “RED 2019: Integridad en las políticas públicas. Claves para prevenir la corrupción”, en donde enfatizó la importancia de la lucha para lograr el desarrollo del país.
Joel Branski, representante de la institución en Paraguay, dijo que la CAF señala que elementos fundamentales como la buena gobernanza pública, la transparencia y la integridad, son claves para lograr que el crecimiento económico resulte en el desarrollo y prosperidad de las sociedades. “Si el desarrollo de las economías resulta beneficiosa de bienes y servicios, y no lleva el control sobre los problemas del Estado, no generará la prosperidad que necesita. Al contrario, se puede generar tensiones entre lo político y lo social. La corrupción es uno de los principales problemas que limita el desarrollo”, resaltó.
En dicha presentación, se destacó la presencia, a través de un debate, del ministro de la Secretaría Nacional Anticorrupción (SENAC), René Fernández; de Diego Martínez, director de la Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero o Bienes (Seprelad); así como de Sebastián Acha, de Prodesarrollo y el ex ministro de la Corte, José Altamirano.
Pablo Sanguinetti, vicepresidente de CAF, indicó que aunque Paraguay figure entre los países con mayor nivel de percepción del contrabando, en base a lo manifestado por las empresas, una mayor transparencia y control, no solo al sector público, sino al sector privado, ayudaría para el desarrollo del país.
De acuerdo con el reporte presentado por CAF, en Paraguay el 17% del sector empresarial percibe una incidencia del pago de sobornos y afirman que se realizan las coimas, en el quinto lugar en la región donde Venezuela y República Dominicana lideran con el 44% y 24%, respectivamente. El promedio regional está por debajo del nivel local, en 12%.
Por otro lado, en cuanto al índice de percepción de la corrupción de transparencia internacional, Paraguay está entre los de mayores niveles de percepción, con 28 puntos de 100 (mayores niveles indican una menor percepción), mientras que Chile y Uruguay poseen 70 y 67 puntos.
“Una de las áreas de intervención en un programa de anticorrupción debería haber una sigilosa transparencia y control al sector público y privado, que muchas veces también actúa de forma activa en estos casos, tratando de obtener beneficios. Los países avanzaron mucho en esto, en lo que se le llama responsabilidad penal empresarial, en el sentido que penaliza y que genera penas fuertes”, acotó.
Estas leyes también exigen a las empresas una serie de protocolo de integridad, en donde tienen que publicitar bien sus informaciones de actividad, organización, sobre beneficios finales de los dueños y generar mecanismos internos de denuncias, para casos en donde empleados puedan denunciar casos de irregularidades y proteger a esos denunciantes, afirmó.
Lo importante es tener información y control, junto con la regulación del lobby, en donde haya muchos datos, principalmente en áreas sensibles, como el de las obras, sobre sus contratos, entre otros, dijo. Toda esta información, sobre los contratos y demás, deben ser públicos, aclaró.
En cuanto a los avances de Paraguay, mencionó que hay mucho que resaltar, pero que también hay mucho por hacer. “Esta oficina anticorrupción que genera información y canales de denuncias de la ciudadanía es importante, así como el portal de datos públicos del Estado, aunque todavía no todos cumplen con el 100% con el envío de la información”, dijo.

