La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) comunicó que el sector necesita de políticas claras que apunten a dar previsibilidad y competitividad a las industrias. El gremio anhela que el 2019 pueda ser el año en donde se trabaje por un país industrial y desarrollar toda la cadena de valor de las oleaginosas.
Para una correcta gestión de industrias, principalmente las de mayor porte y que requirieron mayores niveles de inversión, la previsibilidad es un factor clave para poder operar. En Paraguay se ha demostrado en los últimos años que es muy difícil para las agroindustrias trabajar con cierto nivel de previsibilidad, ya que los cambios de regla parecieran ser la constante, informó el gremio.
El panorama de incertidumbre no es positivo para ninguna actividad, mucho menos la industrial, por lo que el atractivo para que nuevas inversiones importantes puedan desembarcar en el país disminuye considerablemente; y con ello también la posibilidad de conseguir un mejor aprovechamiento de todo aquello que el país ya produce. Desde las grandes inversiones realizadas a principios de esta década para el procesamiento de oleaginosas, la capacidad instalada no ha vuelto a aumentar, sino todo lo contrario, lamentó la Cappro.
ESTADÍSTICAS
El nivel de aprovechamiento de la capacidad instalada de las industrias procesadoras de oleaginosas llegó a un 87% en el 2018, lo que representa un crecimiento de 7 puntos porcentuales en comparación al nivel alcanzado en el año anterior, que fue del 80%, según el informe de la Cappro.
El volumen de industrialización de granos experimentó un casi imperceptible crecimiento del 0,11% en el 2018, según el informe del gremio. En el acumulado del año pasado la molienda alcanzó 3.709.755 toneladas; mientras que en el 2017 el volumen fue de 3.705.798 toneladas.

