Por Santiago Peña, director de Banco Basa y ex ministro de Hacienda

La historia es el juez inexorable de los gobiernos. Lejos ya de la confrontación electoral y de los intereses inmediatos de los diversos grupos, van surgiendo los resultados positivos de los últimos cinco años. El haber estudiado, diseñado e implementado políticas públicas por cerca de 20 años me ha permitido ser un observador privilegiado sobre el desempeño económico del Paraguay, pero más importante ha reforzado mis convicciones sobre el enorme potencial económico que tenemos como país.

Hoy me encuentro en un rol diferente, fuera de la administración pública, pero con los mismos anhelos y sueños de siempre y desde donde me gustaría compartir mis opiniones y porque no, hasta los sueños que tengo para el Paraguay. En esta primera entrega me gustaría hablar sobre la inversión extranjera directa, usando como referencia la información oficial publicada esta semana por el Banco Central del Paraguay.

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Es reconocido que para que un país pueda experimentar tasas elevadas de crecimiento económico necesita niveles elevados de inversión tanto en infraestructura física como capital humano. Esta inversión toma diferentes formas, puede ser pública como privada, pero también puede ser de capital nacional o extranjero. La inversión pública tiene limitaciones y restricciones que están dadas por la capacidad de endeudamiento que tenga un país y los límites establecidos por sus leyes de responsabilidad fiscal.

En el caso de Paraguay, la inversión pública en infraestructura ha tenido un incremento sin precedentes en la historia de nuestro país, invirtiendo en cinco años un monto mayor a los veintiocho años anteriores. Sin embargo, ese ritmo y nivel de inversión pública en infraestructura no son suficientes para reducir las enormes brechas que acumulamos por décadas de no haber invertido lo suficiente en infraestructura, ubicándonos solamente delante de Haití entre los peores países de América Latina y el Caribe de acuerdo al informe del Foro Económico Mundial. Es por esta razón que los países que han alcanzado mayores tasas de crecimiento económico sostenible, han sido casi de manera excluyente países que han recibido elevados niveles de inversión extranjera directa por un periodo largo de tiempo.

Para que exista un incremento en la inversión extranjera directa se tienen que dar varias condiciones. La experiencia internacional y la academia han estudiado ampliamente cuales son estas condiciones y han llegado a la conclusión que se requiere la combinación de varios factores entre los que se destacan, un ambiente atractivo de inversión, políticas macroeconómicas consistentes, buena gobernanza, estabilidad económica, garantías sobre la propiedad privada y el imperio de la ley.

El Banco Central del Paraguay ha publicado esta semana las estadísticas oficiales sobre la inversión extranjera directa en el Paraguay con datos trimestrales hasta finales del 2017. Esta información refleja la entrada y salida de inversiones por parte de empresas extranjeras que no solo contribuyen al desarrollo del país arriesgando su capital, sino que genera una transferencia de tecnología generando aumentos en la productividad y nuevas fuentes de trabajo.

De acuerdo a la información oficial del BCP, la inversión extranjera directa se incrementó 92 por ciento en los últimos cinco años comparado con los cinco años anteriores y lo que es aun más impresionante, es superior a lo registrado en los 10 años anteriores. También se puede observar que durante los últimos cinco años se ha dado una reducción importante de la deuda que tenían las empresas extranjeras con sus propias casas matrices, generando un mayor espacio financiero para generar nuevas inversiones en los próximos años.

Pero el dato más impresionante aun ha sido el origen de esta inversión extranjera. Mucho se ha destacado el crecimiento económico de Paraguay en los últimos cinco años, en momentos cuando Brasil, nuestro principal socio comercial y la mayor economía de Sudamérica, sufrió la mayor recesión económica de su historia. Sin embargo, observamos que el principal país de origen de la inversión extranjera directa de los últimos cinco años ha venido del vecino gigante con más de US$ 500 millones en flujos acumulados, produciendo el tan anhelado encadenamiento productivo por medio de la instalación de industrias de exportación que han permitido aumentar nuestra diversificación productiva, aumentar niveles de empleo e insertando a nuestras industrias en cadenas de valor.

Podríamos especular sobre cuales son los factores que determinaron este aumento impresionante en la inversión extranjera directa de los últimos cinco años, si fue la buena gobernanza, la estabilidad económica u otro de los factores antes mencionados, pero lo que no podemos desconocer o poner en tela de juicio es que Paraguay recibió en los últimos cinco años el mayor flujo de capital por inversión extranjera directa desde que se registran estadísticas, para lo cual debemos animarnos a seguir trabajando todos juntos para que estos niveles se mantengan y porque no que sigan aumentando de manera sostenible en el tiempo y en sectores económicos que generen el mayor impacto, en términos de generación de empleo y transferencia de conocimiento y tecnología.

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