Un agricultor innovador. Así podríamos definir a Melitón Ramírez, un productor minguero que decidió apostar al cultivo hidropónico para ganarse la vida y sostener a su familia. Melitón, ayudado por su hija, que es técnica en el área de la agricultura y que trabaja con él, al igual que su esposa, constituyó una empresa familiar en su casa, ubicada en la Comunidad El Triunfo, en el km 34 del departamento de Alto Paraná.
Para montar la infraestructura que hoy tiene en su propiedad, Melitón solicitó un préstamo a una entidad bancaria, cuya cuenta honra en tiempo y forma gracias a su producción.
“La infraestructura nos costó 70 millones de guaraníes. Para abaratar los precios, armamos la estructura con mi hermano. Una empresa nos instaló el tanque. Le pagamos al contado con el prestamo del banco. Ahora pagamos la cuenta y comemos también. Dos familias dependemos de este cultivo. A mí me conviene, por la experiencia que tengo”, precisó el productor a La Nación.
Pero, ¿en qué consiste el cultivo hidropónico?. Melitón lo explicó de manera sencilla y conforme a su esquema de trabajo: El proceso tiene tres etapas. Primero, se planta la semilla de la lechuga, por ejemplo, en una esponja fenólica, que es orgánica, ahí nace la planta y tiene que estar entre 10 a 12 días. Después, cuando el tamaño es mayor y ya se notan las hojas, se cambia a otro sector, donde tiene que estar entre 10 a 12 días. De ahí pasa a la fase definitiva. En etapa de verano, ya se puede cosechar a los 28 o 30 días, y en invierno, a los 35 o 37 días.
Al mes, la familia vende 1800 plantas a G. 2 mil cada una, logrando una ganancia de G. 3.600.000. Los clientes son vecinos y supermercados de la zona y un restaurante de un shopping en Ciudad del Este.
A las estructuras –de caños– donde están las plantas Melitón llama catres y cada uno tiene 450 plantas. Debajo de los mismos se ubica una carpa, que es una especie de alfombra y que ayuda a repuntar el calor del sol. "Sirve para evitar que se concentre el calor del sol y es ventajosa para producir lechuga en verano, además, podemos barrer, limpiar, sin que se levante el polvo e incluso evita que salgan yuyos", explicó Melitón.
De acuerdo al productor minguero, el cultivo hidropónico es orgánico, limpio, sin polvos ni bichos, se cosecha más rápido, pero la diferencia principal son los nutrientes que absorven las plantas con este método.
"Se alimentan con un producto que tiene hierro, potasio, etc, que preparamos en un balde de 20 a 30 libros de agua y lo cargamos en el tanque con todas las nutrientes, luego el motor se encarga de alzarlo hasta los caños y de allí se distribuye a todo el catre a través de una manguerita. Después el agua con nutrientes cae por un caño y vuelve al tanque. Cada 24 horas hago este proceso. Tengo un aparato con el que mido y controlo la conductividad del abono y si falta le cargo, al igual que el agua", detalló.
Para Melitón, la duplicación de la ruta 7 ayudará a los productores de la zona a llevar con mayor seguridad y rapidez sus productos a Ciudad del Este, evitando que el calor los seque. Agregó, por último, que si uno quiere trabajar hay posibilidades, si bien la tecnología es avanzada, si se quiere, se puede.
CULTIVO HIDROPÓNICO
Juan Báez, ingeniero agrónomo, dijo a La Nación que el cultivo hidropónico, agricultura sin suelo o agricultura hidropónica, es un método utilizado para cultivar plantas sin suelo, usando disoluciones que deben proveer a las plantas los 13 minerales principales que necesitan.
Es un método para cultivos intensivos, como tomates, lechuga, pepino, pimiento, repollo, es decir, principalmente para hortalizas. La ventaja es que se puede hacer en un espacio reducido y que no requiere suelo, mientras que las desventajas son que se trata de una tecnología que exige alto conocimiento técnico para el manejo y que la infraestructura requiere de elevada inversión de capital.
Por lo general, es una técnica recomendada cuando no hay suelo con aptitudes agrícolas disponibles, por lo que es promocionada en países donde las condiciones para la agricultura son adversas. Sin embargo, puede adaptarse a las condiciones climáticas mediante el uso de invernaderos. En Paraguay es bueno, incluso, para hacerlo a cielo abierto en ciertos momentos del año, concluyó Báez

