La evolución del sistema financiero y la respuesta de las autoridades serán claves para llegar en mejores condiciones a la próxima ventana de financiamiento internacional. Desde Moody’s consideran que el impacto de la crisis de Ueno Bank podría ser limitado si se gestiona de manera ordenada.
Paraguay todavía cuenta con varios meses para consolidar la confianza de los inversores internacionales antes de acudir nuevamente al mercado de capitales en busca de financiamiento. La próxima ventana de emisión de bonos soberanos, que habitualmente se desarrolla entre enero y marzo, estará precedida por un periodo en el que la evolución del escenario financiero local será determinante para las condiciones de acceso a los recursos.
En este contexto, la situación generada tras el proceso de resolución de Ueno Bank representa un desafío para el sistema financiero, aunque las primeras evaluaciones apuntan a que sus efectos podrían mantenerse acotados si las autoridades logran conducir el proceso de manera rápida y ordenada. La capacidad de respuesta institucional y la continuidad de las operaciones del resto de las entidades serán aspectos importantes para preservar la confianza en el mercado.
Por su parte, el economista Jorge Garicoche señaló que todavía es prematuro establecer cuáles serán las repercusiones del mercado internacional de bonos soberanos.
Reconoció que si Paraguay tuviera que salir actualmente a captar recursos, los inversionistas podrían exigir una prima de riesgo superior a la habitual. Sin embargo, destacó que todavía existe un margen de tiempo antes de la próxima ventana de emisión y expresó su expectativa de que las aguas se vayan calmando en materia económica y financiera.
También, la calificadora Moody’s evaluó que las consecuencias de la crisis de Ueno Bank para el conjunto del sector bancario podrían ser limitadas, siempre que el proceso de resolución se gestione adecuadamente. A septiembre de 2026, la entidad concentraba el 9 % de los depósitos y el 8 % de los préstamos del sistema financiero paraguayo, por lo que una salida ordenada resulta importante para evitar que las dificultades se extiendan a otros participantes.
La evaluación también destaca la capacidad del Fondo de Garantía de Depósitos para atender a los ahorristas cubiertos. A septiembre, el fondo contaba con US$ 1.600 millones de liquidez, aproximadamente el doble de los depósitos asegurados de Ueno Bank. Aunque existen saldos que superan el límite de cobertura y cuya recuperación dependerá de los activos residuales de la entidad, la disponibilidad de estos recursos constituye un respaldo para el proceso de atención a los depositantes.
Impulsar mejoras en el marco regulatorio
Otro aspecto señalado por Moody’s es que el episodio podría impulsar mejoras en el marco regulatorio y mayores exigencias de capital para las entidades financieras, en línea con los estándares internacionales de Basilea III. La calificadora considera que los bancos paraguayos cuentan con posiciones de capital suficientemente sólidas para absorber eventuales requerimientos adicionales. A septiembre, el capital regulatorio del sistema representaba el 17,1 % de los activos ponderados por riesgo.
De esta manera, los próximos meses serán importantes para consolidar la estabilidad del sistema financiero y fortalecer la percepción internacional sobre Paraguay. La evolución del proceso de resolución, junto con la respuesta de las autoridades, permitirá contar con un panorama más claro de cara a 2027, cuando el país vuelva a evaluar las condiciones para acceder al financiamiento externo.
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