Detrás de las cifras de creación de puestos, el persistente peso de la informalidad continúa configurando una de las tareas pendientes más complejas para el desarrollo socioeconómico del país. Foto: Archivo
Informalidad golpea al 76 % de los cuentapropistas pese al dinamismo del empleo
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Por Armando Giménez Larrosa
El mercado laboral paraguayo muestra señales positivas que van en sintonía con el dinamismo de la economía nacional, con un Indicador Mensual de Actividad Económica (Imaep) que evoluciona cerca del 5,7 %, ubicando la desocupación en niveles cercanos al teórico neutral. Sin embargo, detrás de las cifras de creación de puestos, el persistente peso de la informalidad continúa configurando una de las tareas pendientes más complejas para el desarrollo socioeconómico del país.
Durante una reciente entrevista en la 1020 AM, el investigador del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep), Rodrigo Ibarrola, analizó los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
En el tercer trimestre, los sectores que lideraron la creación de empleo fueron el comercio, restaurantes, hoteles y la industria manufacturera, registrándose un incremento de más de 100.000 asalariados privados frente al año anterior. En contrapartida, el sector primario (agricultura y ganadería) experimentó una contracción cercana al 11 %.
Si bien la tasa de informalidad general logró descender gradualmente hasta situarse en torno al 56 %, la radiografía interna expone profundas disparidades según la modalidad ocupacional:
- Cuentapropistas: Concentran el mayor desafío estructural, alcanzando una tasa de informalidad del 76 %.
- Asalariados privados: Registran una informalidad del 54 %.
- Empleadores y empresas: Se ubican en mejores condiciones con un 25 %.
Factores multidimensionales e incentivos
Ibarrola explicó que la decisión de formalizarse depende de factores multidimensionales e incentivos. En el caso de los independientes, las cargas impositivas y la exigencia de aportes elevados, que muchas veces no se traducen en beneficios directos atractivos o cobertura de salud, generan un freno natural para dar el salto a la formalidad.
A pesar de estas barreras, el ingreso real de los trabajadores mantiene una trayectoria de recuperación sostenida, aproximándose de manera paulatina a los picos históricos del 2018, lo que consolida un escenario de mayor dinamismo en el consumo interno de cara al tramo final del año.
La informalidad laboral no agropecuaria cayó al 56,8 %, según el INE
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Los resultados más recientes de la Encuesta Permanente de Hogares Continua (EPHC) del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran una reducción de la informalidad laboral en actividades no agropecuarias. Entre el tercer trimestre de 2023 y el mismo periodo de 2026, la tasa pasó del 60,4 % al 56,8 %, en un contexto de medidas impulsadas por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (Mtess).
En la comparación interanual, la disminución fue de 1,4 puntos porcentuales. Entre los empleados y obreros del sector privado, el indicador bajó del 55,2 % al 54 %, lo que representa una caída de 1,2 puntos en el último año y de 4,4 puntos en los últimos tres años. El avance estuvo acompañado por un crecimiento proporcionalmente mayor de las ocupaciones formales frente a las informales.
Descenso del desempleo
La tasa de desempleo se ubicó en 4,1 %, mientras que entre el tercer trimestre de 2025 y el mismo periodo de 2026 unas 24.176 personas salieron de esa condición. En tanto, la población ocupada aumentó en 66.149 personas, principalmente por el dinamismo del sector terciario, en especial de comercio, restaurantes y hoteles.
Sin embargo, estar ocupado no implica necesariamente tener un empleo formal o estable. El INE considera ocupada a toda persona que haya realizado al menos una hora de actividad económica remunerada durante el periodo de referencia, incluidos trabajos independientes, informales y temporales.
Paraguay sumó 66.000 personas ocupadas y redujo el desempleo
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Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el desempleo en Paraguay se redujo al 4,1 % durante el tercer trimestre de 2026, frente al 4,9 % registrado en el mismo periodo del año anterior. El resultado refleja que unas 66.149 personas más se incorporaron a la población ocupada, que alcanzó un total de 3.290.206 personas entre julio y septiembre.
El presidente de la República, Santiago Peña, destacó las cifras y señaló que en los últimos tres años se generaron cerca de 260.000 nuevas ocupaciones, lo que calificó como un récord histórico para el país. También resaltó el crecimiento del trabajo formal y el acceso de más trabajadores a beneficios como la seguridad social y la jubilación.
El aumento de la ocupación se concentró especialmente en comercio, restaurantes y hoteles. Foto: Archivo.
El incremento de la población ocupada estuvo impulsado principalmente por el sector terciario, con una expansión estadísticamente significativa en las actividades de comercio, restaurantes y hoteles, según el reporte del organismo.
Por otra parte, la cantidad de personas desocupadas se situó en aproximadamente 141.250, unas 24.176 menos que en el tercer trimestre del año pasado. De esta manera, la tasa de desocupación pasó del 4,9 % al 4,1 % en el periodo analizado.
Ocupación y empleo
Es importante distinguir que estar ocupado no necesariamente significa contar con un empleo formal o estable. Para las estadísticas del mercado laboral, una persona se considera ocupada si realizó al menos una hora de actividad económica remunerada durante el periodo de referencia, lo que incluye trabajos independientes, informales o temporales. Por eso, el aumento de la población ocupada refleja una mayor cantidad de personas que realizaron alguna actividad económica, pero no implica que todas hayan accedido a un puesto de trabajo formal, con salario fijo y cobertura de seguridad social.
MIC simplifica la emisión de certificados para empresas del programa Hambre Cero
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El Ministerio de Industria y Comercio (MIC), aprobó una medida para simplificar la emisión del Certificado de Producto y Empleo Nacional (CPEN) y facilitar la participación de empresas nacionales en los llamados de adquisición del programa Hambre Cero.
Según informaron desde la cartera, las empresas que soliciten el CPEN para los servicios de almuerzo y cena deberán gestionar un solo certificado por servicio, bajo las modalidades de “cocinando en las escuelas” o “catering”, en reemplazo del esquema anterior de certificación por producto, denominado plato por plato.
Asimismo, para solicitar el certificado correspondiente al servicio de “almuerzo/cena” en la modalidad “cocinando en las escuelas”, las empresas deberán contar con el Registro de Prestadores de Servicio (Repse) vigente y declarar la actividad “Otros suministros de comidas sin los servicios de restaurante”, identificada con el código NSP 1.0301.29.
La disposición contempla procedimientos diferenciados según el tipo de servicio y los productos ofrecidos. Para almuerzos y cenas, el certificado se gestionará por servicio, mientras que para desayuno y merienda continuará la emisión por cada producto, con el correspondiente detalle de las materias primas e insumos utilizados.
“Además, el establecimiento declarado deberá contar con el registro del establecimiento y el certificado de buenas prácticas de manufactura, expedido por la autoridad competente”, mencionaron en el comunicado.
Para la emisión del CPEN de cada producto correspondiente a la modalidad “Desayuno/Merienda”, las empresas deberán contar con el Registro Industrial vigente. En este documento se deberá detallar el producto final que se desea ofrecer, así como las materias primas e insumos correspondientes a cada producto, con su respectiva nomenclatura arancelaria vigente.
Con esta disposición, el MIC busca simplificar el trámite de certificación para las empresas nacionales interesadas en participar en los procesos de adquisición del Programa Hambre Cero, de acuerdo con el comunicado institucional.
Itapúa busca convertir el verano en un motor de negocios y empleo
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Con Encarnación como principal polo de atracción, Itapúa apunta a diversificar sus propuestas, captar inversiones y extender el movimiento turístico a más distritos. El Carnaval Encarnaceno, que generó cerca de USD 20 millones en 2026, evidencia el impacto económico de una actividad con potencial para dinamizar la región durante todo el año.
El verano representa una de las principales oportunidades económicas para Itapúa. La llegada de visitantes dinamiza hoteles, restaurantes, comercios, transporte y una extensa red de emprendedores y prestadores de servicios.
Con miras a una nueva temporada, la Gobernación busca ampliar ese impacto más allá de Encarnación, mediante la promoción del destino y el desarrollo de experiencias que incentiven a los turistas a permanecer más tiempo en el departamento.
Desde la Secretaría de Turismo de la Gobernación, Verónica Stéfani explicó que el desafío no consiste solamente en atraer visitantes, sino en conseguir que recorran más localidades, consuman productos regionales y generen oportunidades de ingresos para las comunidades. “Para ello, el trabajo conjunto entre instituciones públicas, municipios y sector privado resulta fundamental”, destacó.
Un movimiento que trasciende las playas. El peso económico del turismo tiene uno de sus ejemplos más visibles en el Carnaval Encarnaceno. Según estudios de la Universidad Nacional de Itapúa difundidos públicamente, el evento generó un movimiento económico estimado en USD 16 millones en 2024 y USD 18 millones en 2025, mientras que en su edición centenaria de 2026 rondó los USD 20 millones.
Las cifras corresponden al carnaval y no al movimiento total de la temporada. Sin embargo, permiten dimensionar el potencial de una actividad que también involucra alojamientos, gastronomía, entretenimiento y servicios complementarios.
Desde la Gobernación reconocen la necesidad de mejorar la medición del turismo departamental, incorporando datos sobre la permanencia de los visitantes, sus hábitos de consumo y la distribución territorial del gasto, señaló Verónica. “Contar con información confiable permitiría orientar mejor las inversiones y evaluar el impacto económico de cada temporada”, expresó.
El Carnaval Encarnaceno generó un movimiento estimado de USD 20 millones en 2026, según estudios de la Universidad Nacional de Itapúa difundidos públicamente.
Diversificar para generar nuevas oportunidades. Aunque las playas de Encarnación constituyen uno de los principales atractivos, Itapúa cuenta con recursos para ampliar su propuesta. Las Misiones Jesuíticas, la tradición yerbatera, la gastronomía regional, el turismo de naturaleza y las colonias de inmigrantes ofrecen alternativas para captar distintos perfiles de visitantes.
En esa estrategia se inscribe el proyecto Tesoros de Itapúa, que busca poner en valor elementos representativos de los distritos. Una de sus iniciativas es la Tienda de los Tesoros, impulsada por la Gobernación, el Consejo de Turismo de Itapúa, la Municipalidad de Encarnación y la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA).
El espacio permite comercializar productos locales, artesanías y expresiones de la identidad regional, conectando a productores y visitantes. Además de generar oportunidades comerciales, la propuesta puede despertar el interés por conocer lascomunidades de origen de esos productos.
La diversificación también abre posibilidades para pequeños negocios vinculados con experiencias rurales, circuitos culturales y actividades al aire libre, sin depender exclusivamente de grandes inversiones hoteleras.
Las Misiones Jesuíticas, la gastronomía regional, las artesanías y las experiencias rurales amplían las oportunidades de ingresos para emprendedores y comunidades del departamento.
Inversión y empleo más allá del verano. Para Verónica, el crecimiento turístico abre oportunidades para ampliar establecimientos, desarrollar servicios gastronómicos, incorporar propuestas recreativas y profesionalizar experiencias locales. Sin embargo, explicó que el potencial económico requiere condiciones que acompañen las inversiones, como infraestructura, información accesible, capacitación y coordinación entre los sectores público y privado.
En ese marco, resaltó que la Gobernación apuesta por fortalecer la promoción digital del departamento y la articulación con los municipios y prestadores turísticos. “El objetivo es posicionar una oferta más amplia y conseguir que el movimiento generado por los principales eventos beneficie a otros distritos”, agregó.
Para Itapúa, el desafío es transformar la temporada alta en una plataforma de crecimiento sostenido. Más visitantes, mayor permanencia y una distribución más amplia del consumo pueden traducirse en nuevos ingresos, empleo y oportunidades para emprendedores. “La meta es que el turismo deje de depender exclusivamente del verano y se consolide como un motor económico durante todo el año”, concluyó.