El maní paraguayo tiene presencia en 33 mercados internacionales y proyecta exportar entre 20.000 y 25.000 toneladas durante este año. Sin embargo, gran parte de la producción todavía se comercializa como materia prima, lo que abre oportunidades para avanzar en su industrialización y generar mayores ingresos mediante productos elaborados.
Según explicó a La Nación/Nación Media Johan Heinrichs, vicepresidente de la Cámara Paraguaya de Procesadores y Exportadores de Maní (Cappem), incorporar valor agregado puede incrementar entre un 30 % y 40 % el valor de exportación, dependiendo del procesamiento aplicado.
La mayor parte del maní paraguayo se exporta como grano seleccionado o materia prima para su procesamiento en otros países. “Una gran parte se va como materia prima para snacks, para mantequilla y para aceite”, explicó Heinrichs.
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Entre las alternativas de industrialización se encuentran la mantequilla de maní, los granos tostados, los snacks saborizados o recubiertos, como el conocido maní japonés, y los productos de chocolate con maní. También se puede obtener aceite a partir de los granos que no reúnen las condiciones comerciales para otros destinos. Estas opciones permiten diversificar la oferta y aprovechar distintas calidades de la producción, en lugar de concentrar la comercialización únicamente en materia prima.
El aprovechamiento del maní también alcanza a sus residuos, ya que la cáscara se utiliza como biocombustible en calderas para generar energía dentro de las industrias. De esta manera, este subproducto encuentra una utilidad energética y permite aprovechar prácticamente toda la producción.
El valor agregado abre la puerta a más ganancias
Según el entrevistado, el desafío es ampliar la capacidad de procesamiento local para exportar productos con valor agregado, sin dejar de vender granos como materia prima. “No va a dejar de ser exportador de productos como materia prima porque va a ir creciendo, entonces probablemente llegue a exportar también una partida de productos terminados”, señaló Heinrichs. Así, el sector podrá diversificar su oferta y ampliar los ingresos generados por la cadena.
Cabe destacar que la expansión del sector también exige cumplir los controles fitosanitarios de Senave y los límites de aflatoxinas, especialmente estrictos en mercados como el europeo.
El maní se cultiva principalmente en suelos arenosos, como los de San Pedro. Aunque requiere más cuidados y costos que otros cultivos, como la soja, resiste bien la sequía. Cappem, integrada por cinco industrias, busca impulsar la producción y ampliar la presencia paraguaya en ferias y mercados internacionales.

