La llegada del fenómeno El Niño plantea desafíos para el sector productivo paraguayo, aunque también podría generar condiciones favorables para algunos rubros agrícolas y ganaderos. El ministro de Agricultura y Ganadería, Carlos Giménez, señaló que el país debe prepararse para los efectos climáticos, con especial atención a los pequeños productores y las zonas expuestas a inundaciones.
En entrevista con la 650 AM, el titular de la cartera explicó que las lluvias beneficiarían a la agricultura extensiva que incorpora tecnología de siembra directa, al favorecer el desarrollo de los cultivos e incluso posibilitar una segunda cosecha. La ganadería también podría verse favorecida, salvo en establecimientos con campos anegados o vulnerables a inundaciones.
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Giménez indicó que el MAG inició hace cinco meses recorridos por el país para orientar a los productores y promover medidas preventivas ante los posibles efectos del fenómeno. No obstante, advirtió que los daños dependerán de la intensidad de las precipitaciones y de las condiciones de cada zona.
Como antecedente, mencionó el impacto de los temporales registrados a comienzos de octubre en Caaguazú, donde unos 675 productores hortícolas fueron afectados, con daños en aproximadamente 1.700 hectáreas. La situación provocó pérdidas productivas y una caída de precios por la necesidad de comercializar rápidamente las cosechas.
Ante este escenario, el ministro destacó la importancia de fortalecer la producción durante todo el año, mejorar la planificación y sostener el acompañamiento a la agricultura familiar. Además, resaltó las oportunidades de comercialización que se abren con la exportación de tomate a Uruguay y Brasil, como una alternativa para ampliar mercados y reducir la dependencia de las importaciones.
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ONU alerta por un fenómeno de El Niño sin precedentes y pide acción anticipada
La ONU pidió este miércoles una acción anticipada para proteger a las personas más expuestas al fenómeno climático El Niño, que podría ser sin precedentes y literalmente fuera de las escalas de seguimiento, con 3,8 grados por encima de la media. “En el día de hoy lanzamos un llamamiento conjunto a favor de una acción anticipada urgente y coordinada (...) No podemos impedir El Niño, pero sí podemos prevenir muchas de sus consecuencias humanas más graves”, declaró a la prensa en Ginebra la secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), Celeste Saulo.
La argentina hizo este llamado junto al jefe de operaciones humanitarias de la ONU, Tom Fletcher, para contrarrestar los efectos de este fenómeno que hará subir la temperatura en gran parte del planeta y afectará a las precipitaciones, aumentando los riesgos de sequías e inundaciones.
“Este episodio de El Niño es un fenómeno colosal. Es una verdadera fuerza destructiva (...) va a golpear de lleno a América Latina, África oriental y austral, Asia y la región del Pacífico”, alertó Fletcher, que teme consecuencias humanitarias considerables. “Esto generará choques económicos (...) y alimentará aún más los conflictos, los desplazamientos de poblaciones y las migraciones”, predijo.
Ayuda inmediata
Por eso reclama “una movilización total y una respuesta coordinada a escala internacional”. Anunció haber movilizado más de 50 millones de dólares a través del fondo central de intervención de emergencia de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) para ayudar a once países en primera línea, incluidos Chad, El Salvador, Etiopía, Somalia y Sudán del Sur.
También llamó a los países, a los bancos de desarrollo y a las instituciones financieras a desbloquear financiamiento “antes de que se produzcan los daños, y no después”. “Somalia, Etiopía y Kenia necesitan fondos y suministros antes de la llegada de las fuertes lluvias; el sur de África necesita semillas y ganado antes del cierre de los períodos de siembra y preparación agrícola; América Central necesita ayuda inmediata para preservar los medios de subsistencia, mientras que Asia y el Pacífico deben prepararse para enfrentar sequías, inundaciones y ciclones”, añadió.
Según Saulo, el episodio actual de El Niño “podría ser de una intensidad sin precedentes, superando literalmente las escalas de seguimiento”. “Alcanzará su máxima intensidad hacia finales de 2026, pero sus repercusiones se sentirán mucho después de esa fecha”, advirtió. El Niño es un fenómeno natural que regresa cada dos a siete años.
Temperaturas récord
Las aguas de la superficie del mar del centro y el este del Pacífico ecuatorial se calientan a partir de la primavera, lo que provoca cambios en los vientos, la presión y las precipitaciones a escala mundial. En su última evaluación, la OMM prevé que la temperatura de la superficie marina del Pacífico sea 3,8 °C superior a la media entre noviembre y enero.
“Nunca hemos registrado un valor de 3,8 en el pasado. Durante algunos episodios de El Niño particularmente intensos, hemos observado valores cercanos a 3, los cuales tuvieron repercusiones muy significativas a nivel mundial”, explicó Saulo.
Pero en este caso “nos salimos del marco de nuestros registros y estadísticas habituales sobre lo que podemos esperar”, advirtió. Este fenómeno se suma al cambio climático causado por las actividades humanas, que ya de por sí potencia los fenómenos meteorológicos extremos.
La intensidad de un episodio de El Niño no es suficiente para determinar la gravedad de sus consecuencias en un país o región, subraya no obstante la OMM. Además, sus efectos varían y pueden depender de otros factores climáticos, en particular las condiciones en los océanos Índico y Atlántico.
Fuente: AFP.
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Las lluvias dan señales favorables para la zafra agrícola
El Inbio prevé buenas precipitaciones en gran parte de la Región Oriental, especialmente en el sur y este del país. En el Chaco, los acumulados serían menores y será esencial seguir la distribución de las lluvias.
El clima presenta señales positivas para la próxima campaña agrícola. El Instituto de Biotecnología Agrícola (Inbio) presentó su perspectiva climática trimestral para la zafra 2026/2027, con pronósticos de lluvias favorables para gran parte del país, aunque con diferencias entre regiones.
Según el modelo CFSv2, las precipitaciones podrían mejorar la humedad de los suelos y favorecer el establecimiento y crecimiento inicial de los cultivos. La Región Oriental tendría los mayores acumulados, mientras que en el Chaco se esperan registros más moderados.
La ingeniera agrónoma Fátima Melgarejo, coordinadora de la Unidad de Datos del Inbio, destacó que este escenario representa una señal positiva para el inicio de la campaña.
El sur y el este recibirían más lluvias. En la Región Oriental, los acumulados previstos oscilan entre 350 y 450 milímetros en el centro-norte, y entre 550 y 700 milímetros hacia el sur y sureste. Entre las zonas con mayores precipitaciones figuran Itapúa, Alto Paraná, Caazapá, Misiones y sectores de Ñeembucú.
En San Pedro, Canindeyú, Caaguazú, Cordillera y Guairá, las lluvias se ubicarían entre 400 y 550 milímetros, favoreciendo la disponibilidad de humedad durante buena parte del trimestre.
“El escenario OND 2026 se presenta favorable para el desarrollo de la zafra 2026/27”, señaló Melgarejo. El contexto de El Niño también refuerza las expectativas de mayor disponibilidad hídrica.
Octubre y noviembre, claves para los cultivos. Para lo que resta de octubre, se prevén mayores precipitaciones en el centro, este y sur del país, mientras que en noviembre se ampliarían las condiciones favorables de humedad en buena parte de la Región Oriental. Estas lluvias podrían acompañar tanto el establecimiento como el crecimiento de los cultivos.
Para diciembre, el pronóstico estima entre 70 y 270 milímetros de lluvia en Paraguay. En el norte y oeste del Chaco se esperan entre 70 y 120 milímetros, mientras que en el centro los valores alcanzarían entre 120 y 190 milímetros.
En el sur, este y sureste de la Región Oriental se proyectan entre 200 y 250 milímetros, con sectores de Alto Paraná e Itapúa que podrían recibir hasta 270 milímetros.
Aunque las perspectivas son positivas, el Inbio advierte que será fundamental seguir la frecuencia y la intensidad de las precipitaciones, especialmente en el Chaco, donde los acumulados serían menores. “El seguimiento de la frecuencia e intensidad de las lluvias será fundamental durante el desarrollo de la campaña”, concluyó Melgarejo.
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Pronóstico de tormentas amenaza cultivos y pone en alerta a pequeños productores
El pronóstico de tormentas previsto desde este miércoles mantiene en alerta a los productores agrícolas, especialmente a los pequeños horticultores, ante el riesgo de lluvias intensas, fuertes vientos y eventuales granizadas.
El ingeniero Edgar Mayeregger, coordinador de la Unidad de Gestión de Riesgos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), señaló a La Nación / Nación Media que el pronóstico abarca toda la Región Oriental, desde Concepción hasta Itapúa, y que las condiciones meteorológicas se desplazarían hacia el noroeste durante el fin de semana.
“Tenemos exceso de humedad del suelo en toda la Región Oriental, el Bajo Chaco y Alto Paraguay”, advirtió Mayeregger, al referirse a las precipitaciones recientes, que aumentan la vulnerabilidad de los cultivos. Explicó que todas las producciones pueden sufrir daños por estas condiciones, desde los granos hasta las hortalizas.
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En el caso de los cultivos hortícolas, el exceso de agua puede favorecer la aparición de hongos y enfermedades, mientras que los vientos fuertes y las granizadas pueden ocasionar daños físicos, por ello, recomendó a los productores “monitorear constantemente las plantas, identificar síntomas y recurrir al acompañamiento de los técnicos de campo para determinar las medidas de control necesarias”.
Una de las principales recomendaciones es evitar la aplicación de fertilizantes y productos fitosanitarios durante las lluvias o cuando persiste una elevada humedad, debido a que el agua puede lavar los productos y reducir su efectividad, lo que genera pérdidas económicas. Los tratamientos preventivos o curativos deben realizarse cuando las condiciones permitan una aplicación adecuada.
“El impacto económico dependerá de la intensidad y persistencia de los fenómenos, así como de la capacidad de recuperación de cada finca”, afirmó Mayeregger. Recordó que, desde julio, se venía recomendando anticipar la siembra mediante variedades tempranas como estrategia para reducir la exposición a condiciones climáticas adversas. “Cuando se trata de una superficie pequeña, el impacto es mucho mayor”, acotó el ingeniero, al explicar que los pequeños productores pueden sufrir pérdidas proporcionalmente mayores. Por ello, el seguimiento técnico y la evaluación de los daños serán fundamentales para definir eventuales medidas de recuperación.
“El Niño” se intensificaría hacia fin de año
El coordinador explicó que el fenómeno de “El Niño” todavía se encuentra en una etapa inicial de impacto y que se espera una incidencia más marcada entre noviembre y diciembre, especialmente durante el último mes del año.
“El Niño” es un fenómeno climático asociado al calentamiento anormal de las aguas superficiales del océano Pacífico, que modifica los patrones atmosféricos y puede alterar las precipitaciones en distintas regiones. En Paraguay, puede favorecer períodos de lluvias abundantes, aunque sus efectos varían según la zona y la evolución del clima.
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“El Niño” pone en alerta a pequeños productores: exceso de humedad amenaza la calidad de los granos
El pronóstico de lluvias intensas asociado al fenómeno de “El Niño” plantea desafíos para la conservación de los granos, especialmente entre los pequeños productores que no cuentan con infraestructura adecuada para el secado y almacenamiento. El ingeniero agrónomo Juan Báez, en una entrevista con La Nación/Nación Media, advirtió que el exceso de humedad puede favorecer la aparición de hongos, la pudrición y las pérdidas de calidad, tanto durante la siembra como en la etapa de cosecha.
“El pequeño productor no tiene infraestructura para secar; si no hay sol y hay mucha lluvia, no puede secar su grano”, explicó Báez. A diferencia de los grandes productores, que generalmente disponen de silos equipados con sistemas de secado y aireación, las familias rurales dependen en gran medida del secado al sol. Cuando las lluvias son persistentes y hay poca radiación solar, resulta difícil reducir la humedad del grano antes de almacenarlo, lo que aumenta el riesgo de deterioro.
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Esta situación también puede tener consecuencias económicas. Ante la imposibilidad de conservar adecuadamente la cosecha, algunos productores se ven obligados a vender sus granos húmedos a precios más bajos, con descuentos aplicados según el nivel de humedad. “Muchas veces los pequeños productores venden medio húmedo el maíz, porque si no pierden todo”, señaló el ingeniero agrónomo.
Como medida preventiva, Báez destacó la importancia de contar con sistemas de secado y almacenamiento apropiados, incluidos silos familiares, y de organizar esfuerzos entre las comunidades para disponer de infraestructura compartida. Sin embargo, reconoció que estas soluciones requieren inversión y planificación anticipada, por lo que resulta difícil implementarlas cuando las lluvias ya están próximas. También recordó que adelantar la siembra de rubros de ciclo corto puede ayudar a asegurar alimentos antes de los períodos más críticos, aunque el calendario agrícola y las condiciones climáticas limitan las posibilidades de adaptación.
Los pequeños productores cultivan principalmente maíz, poroto, arveja y otros rubros destinados al consumo familiar y la alimentación de sus animales. Estos cultivos son fundamentales para la economía de las familias rurales.