Paraguay proyecta elevar de forma sostenida su producción de granos y alcanzar entre 40 y 45 millones de toneladas hacia el 2040, frente a casi 20 millones de toneladas que genera actualmente. El presidente de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), Jorge Berea, señaló en comunicación con La Nación/Nación Media que el objetivo requiere ampliar la superficie agrícola, incorporar tecnología y mejorar los rendimientos.
Actualmente, sobre unas 3,7 millones de hectáreas cultivadas, el país produce aproximadamente 12,3 millones de toneladas de soja entre zafra y zafriña, más de 6,3 millones de toneladas de maíz y unas 800.000 toneladas de trigo. La proyección contempla llevar la superficie agrícola de la región Oriental hasta 5 millones de hectáreas para 2040, respetando las normas de protección ambiental y de deforestación cero.
En soja, la meta es llegar a un rendimiento promedio de 4.000 kilos por hectárea. Con 5 millones de hectáreas, esto permitiría alcanzar unas 20 millones de toneladas, a las que se sumarían otras 2 millones provenientes de una zafriña sobre unas 500.000 hectáreas, totalizando 22 millones de toneladas.
El maíz también tendría un crecimiento importante. Berea proyecta llegar a 1,5 millones de hectáreas y obtener rendimientos cercanos a 8.000 kilos por hectárea, con una producción estimada de entre 12 y 15 millones de toneladas. El volumen restante se completaría con trigo, canola y otros cultivos.
“Queremos crecer cuidando el medio ambiente, cuidando todas las leyes de deforestación cero”, sostuvo Berea. En paralelo, las cooperativas del Chaco proyectan incorporar entre 150.000 y 200.000 hectáreas de soja en los próximos años.
El plan también contempla nuevas inversiones, especialmente en San Pedro, así como la instalación o ampliación de fábricas vinculadas a la producción. En el corto plazo, Capeco apunta a alcanzar 15 millones de toneladas de soja, 10 millones de toneladas de maíz y recuperar la producción de trigo hasta entre 1,2 y 1,5 millones de toneladas.
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Temporal arrasó con plantaciones de soja en Caaguazú
Las lluvias registradas en la última semana casi arrasaron con los lotes de plantas recién sembradas de soja en distritos de Caaguazú. Una de las localidades más afectadas fue Yhú, donde alrededor de 200 hectáreas resultaron dañadas, según el boletín semanal de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
El evento climático castigó con fuerza las parcelas ubicadas en Santa Rosa, Yhú, Raúl Arsenio Oviedo y 3 de Febrero, además de extender su impacto a otras comunidades rurales situadas en el quinto departamento, de acuerdo con el reporte. No obstante, los productores se muestran confiados en que los cultivos se recuperarán.
El titular de la Coordinadora Agrícola del Paraguay (CAP) de la zona, Flaminio Núñez, sostuvo que “muchos plantines germinados se rompieron por el temporal”, ya que los fuertes vientos y granizos registrados “arrasaron los campos”.
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En tanto que, Dario Cañete, productor de la zona de Yhú, dijo que se llevaron un gran susto, debido a la intensidad de las lluvias. “Creemos que se van a recuperar, no fue tan fuerte el daño, pero nos dio un susto muy grande la tormenta”, expresó.
Fenómeno de El Niño
El informe destaca que especialistas recomiendan realizar un monitoreo frecuente de los lotes y priorizar medidas de manejo que permitan reducir el efecto del exceso de agua que podría darse debido al fenómeno de El Niño que impactará con fuerza en los próximos meses.
Aunque en varios países de la región el evento podría impactar de forma severa en el campo, a nivel local se prevé que las precipitaciones favorezcan a la producción de soja, contribuyendo a consolidar una buena campaña. Los productores proyectan unas 12 millones de toneladas para la zafra 2026/27.
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Agro paraguayo proyecta superar los 40 millones de toneladas de granos en 2040
Desde la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), destacaron el potencial de crecimiento de la agricultura nacional, señalando que el sector agrícola paraguayo apunta a una importante expansión de su capacidad productiva durante los próximos años con la meta de alcanzar entre 40 y 45 millones de toneladas de granos para el año 2040.
Así lo explicó Hugo Pastore, director ejecutivo del gremio, quien mencionó que como parte de esta visión, el sector plantea llegar a 5 millones de hectáreas de soja, cultivo que continuaría como principal rubro agrícola, acompañado por unas 2,5 millones de hectáreas de maíz y la recuperación del área de trigo hasta unas 800.000 hectáreas. A esto se sumaría el crecimiento del arroz y otros rubros de rotación, como chía, sésamo, girasol y canola.
A su vez, señaló que la proyección agrícola también está avanzando hacia nuevas zonas del país, incluyendo departamentos como Paraguarí, Cordillera y Concepción, donde algunas tierras tradicionalmente destinadas a la ganadería están incorporándose progresivamente a la agricultura, diversificando nuevas oportunidades para ampliar la base productiva y las regiones agrícolas.
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Resaltó la importancia de integrar a los pequeños productores a las cadenas productivas, señalando que este proceso puede contribuir al desarrollo económico y social de las comunidades rurales. “Entre el 2002 y el 2022 se redujo a más de la mitad la pobreza en el país precisamente por la integración de estos campesinos a las cadenas productivas”, dijo.
A su vez, también tiene potencial la Región Occidental, pues las condiciones de los suelos del Chaco y el avance de la integración entre agricultura y ganadería, están acompañadas por la infraestructura y la industria instalada en las colonias menonitas.
Avance de la campaña
En cuanto a la campaña de soja 2026/2027, mencionó que el avance de la siembra ya supera el 70 % en la Región Oriental, gracias a las condiciones climáticas registradas hasta el momento. Respecto al fenómeno de El Niño, señaló que la presencia de lluvias es favorable para la producción frente a escenarios de sequía, aunque advirtió que eventuales excesos de precipitaciones podrían generar dificultades en la logística vial y portuaria.
La proyección hacia 2040 plantea de esta manera un escenario de mayor producción, diversificación de cultivos, incorporación de nuevas áreas y participación de más productores en las cadenas de valor, acompañado por el desafío de sostener la competitividad del sector y fortalecer la infraestructura necesaria para movilizar una producción cada vez mayor, según indicó el gremio.
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El Niño llega con abundantes lluvias: ¿Amenaza u oportunidad para el campo?
El fenómeno de El Niño ya está presente en Paraguay desde la segunda quincena de julio, aunque sus efectos más intensos se esperan entre noviembre y enero. Este escenario se origina en el Pacífico tropical y puede tardar entre 30 y 90 días en generar impactos. Especialista descartó un Súper Niño como algunos estudios señalan; no obstante, referentes del sector de la producción afirman estar preparados para afrontar el evento climático y consideran que trae buenas perspectivas para la campaña de soja 2026/27, estimada en 12 millones de toneladas.
Para Eduardo Mingo, director de Meteorología e Hidrología, es importante distinguir entre los fenómenos de El Niño y La Niña, ya que cada uno puede generar diferentes condiciones climáticas. En el caso de El Niño, explicó que el evento ya está instalado desde julio, aunque sus efectos todavía no se manifiestan con toda su intensidad. “El Niño está desde julio y su impacto todavía no es con demasiada intensidad”, afirmó a La Nación/Nación Media.
Mingo explicó que la temperatura comenzó a mostrar valores superiores a los habituales, mientras que hacia fin de año podría aumentar la frecuencia de tormentas y lluvias intensas, aunque de corta duración. El especialista señaló que estos eventos podrían generar importantes acumulados de agua en pocas horas y provocar crecidas rápidas de los ríos, especialmente en zonas de la cuenca media y baja del río Paraguay.
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Probables regiones con más impacto
En cuanto a las áreas que podrían recibir mayores lluvias, Mingo identificó principalmente a la región Oriental, con mayor incidencia hacia el este y sureste del país. Entre los departamentos mencionados se encuentran Alto Paraná, Itapúa, Caaguazú, Misiones y Ñeembucú, además de sectores de la cuenca del Paraná. También señaló al Chaco, particularmente la zona de Presidente Hayes y eventualmente Alto Paraguay, como áreas que podrían experimentar impactos hacia fin de año.
Para la agricultura, este escenario implica tanto desafíos como oportunidades; si bien el exceso de agua y humedad favorece la aparición de determinadas plagas, también mejora las condiciones de desarrollo de los cultivos.
¿Existe el Súper Niño?
Lejos de la imagen de un fenómeno necesariamente perjudicial, Mingo sostuvo que, de acuerdo con técnicos de la Unidad de Gestión de Riesgos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), El Niño suele ser más productivo para el sector que La Niña, asociada a condiciones de sequía. El desafío, en este caso, está en manejar el superávit de agua y humedad.
Además, el meteorólogo descartó que exista técnicamente una categoría denominada “Súper Niño” y explicó que las intensidades reconocidas son débil, moderado, fuerte y muy fuerte. “No existe ese término (Súper Niño) realmente en la jerga del sistema que sigue al indicador”, aclaró. Al referirse al efecto sobre la producción, destacó que “siempre para el PIB es más positivo El Niño”.
Mejor lluvia que sequía
Por su parte, Hugo Pastore, director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), dijo que contar con un escenario de lluvias es, en principio, favorable para la producción agrícola, especialmente frente a un escenario de sequía.
Actualmente, los cultivos avanzan en la etapa de siembra con buenos niveles de humedad y lluvias periódicas, pero el desafío será que estas se mantengan bien distribuidas. “Tener un pronóstico de lluvia siempre es mejor que tener un pronóstico de sequía”, señaló a La Nación, aunque advirtió que “los excesos nunca son buenos”.
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El principal riesgo para los cultivos, según el director ejecutivo del gremio, aparece cuando el exceso de humedad genera demasiados días nublados, dificulta el ingreso de las maquinarias a las parcelas y favorece la aparición de plagas y enfermedades.
En ese punto, indicó que la falta de sol también puede afectar el desarrollo de las plantas, mientras que en la etapa de cosecha un suelo demasiado húmedo podría impedir el ingreso de las cosechadoras. A esto se suma el estado de los caminos rurales, que puede complicar el traslado de los granos desde las zonas de producción hasta los silos y posteriormente hacia los puertos o las industrias.
Los meses clave
El seguimiento será especialmente importante durante noviembre y diciembre, cuando los cultivos de soja estarán en etapas de floración, formación de vainas y comienzo del llenado de granos, mientras que enero coincidirá con un periodo fuerte de cosecha. Pastore remarcó que los antecedentes muestran que los años con El Niño han estado asociados a buenas producciones agrícolas en Paraguay, a diferencia de episodios de La Niña, como el de 2022, marcado por la sequía.
Productores se preparan
El sector productivo ya comenzó a tomar medidas para enfrentar el escenario climático asociado a El Niño, Héctor Cristaldo, presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), explicó que los productores están ajustando sus prácticas de manejo y realizando tareas preventivas, principalmente en caminos y sistemas de drenaje.
“En general esperemos que no vengan los extremos que se habla y sea un año de buena lluvia y por encima de los promedios, pero buena lluvia sin perjuicio”, señaló a La Nación.
Entre las medidas adoptadas se encuentran el mantenimiento de caminos rurales, la preparación de lugares secos para los animales, el mantenimiento de sistemas de drenaje y las curvas de nivel para reducir el impacto del agua sobre los suelos.
Cristaldo señaló que existe un monitoreo constante de los reportes meteorológicos y que los productores están tomando todas las acciones posibles para amortiguar eventuales condiciones más intensas.
El riesgo es mayor en los campos bajos y zonas cercanas a los ríos, donde las lluvias prolongadas pueden generar anegamientos y dificultar el manejo de cultivos y animales.
Impacto en la región
El impacto económico de El Niño sería muy desigual en América Latina. Según un análisis de Goldman Sachs, Ecuador y Brasil aparecen entre las economías más expuestas. En Brasil, el riesgo combina efectos sobre la agricultura y una menor generación hidroeléctrica, mientras que Ecuador enfrenta además riesgos por lluvias intensas, inundaciones y problemas en su sistema eléctrico.
En contraste, Argentina podría beneficiarse de mejores condiciones hídricas para la agricultura. El informe también señala que el fenómeno podría elevar los precios de los alimentos, para el conjunto de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México y Perú, Goldman Sachs estima un aumento de 1,40 puntos porcentuales en la inflación de alimentos durante los cuatro trimestres posteriores al choque. Así, un mismo fenómeno puede significar más lluvias y oportunidades para el agro en unas zonas, pero inundaciones, problemas energéticos y mayores costos en otras.
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Prevén un fenómeno El Niño fuerte, pero sin lluvias destructivas para el agro
El asesor agroclimático de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), Eduardo Sierra, se refirió acerca de las predicciones sobre el fenómeno El Niño, las cuales mostraron para Sudamérica que las lluvias estarán dentro del rango de lo que ya se ha visto en otras ocasiones.
Si bien afirmó que el fenómeno será fuerte para el país y la región, señaló que tampoco será destructivo, agregando que el balance de producción por lo general es positivo.
En una serie de tres informes, explicó cómo irá desarrollándose este fenómeno climático que de acuerdo con algunos servicios meteorológicos como el de Australia es un Súper Niño, con una anomalía muy fuerte, y ya está presente desde esta primavera.
En este sentido, mencionó un reporte del Instituto Internacional de Investigación (IRI, por sus siglas en inglés) recopiló los distintos pronósticos a nivel mundial de lo que se espera para el trimestre septiembre-octubre-noviembre de 2026.
Sierra mencionó que indican un consenso de que habrá un episodio fuerte de El Niño, sin embargo, en cuanto a las precipitaciones que tampoco será “El Niño destructivo de la humanidad”.
Acotó que si bien este fenómeno trae muchas lluvias y por ende mayor humedad y presión de enfermedades, el balance de producción durante El Niño es más bien positivo.
La semana pasada el Instituto de Biotecnología Agrícola (Inbio) presentó su informe de perspectiva climática trimestral de precipitaciones, correspondiente a la zafra 2026/27, señalando un panorama favorable de precipitaciones para el desarrollo de la campaña que arrancó en este setiembre.
En la región Oriental, los acumulados previstos fueron mayores con valores que aumentaron gradualmente desde aproximadamente 350–450 mm en el centro-norte hasta 550–700 mm hacia el sur y sureste, principalmente en Itapúa, Alto Paraná, Caazapá, Misiones y sectores de Ñeembucú.
Además, en el centro y norte de la región Oriental, incluyendo San Pedro, Canindeyú, Caaguazú, Cordillera y Guairá, se estimaron acumulados intermedios, aproximadamente entre 400 y 550 mm, lo que también representa una perspectiva favorable para mantener una adecuada disponibilidad de humedad durante buena parte de los siguientes tres meses.
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