El Corredor Bioceánico representa una oportunidad para que el Chaco paraguayo deje de ser únicamente un territorio de paso y se convierta en un polo industrial de la región, pero para ello será necesario generar las condiciones de infraestructura que permitan la instalación de industrias y plantas procesadoras, según señaló el presidente de la Cámara Vial Paraguaya (Cavialpa), Paul Sarubbi.
Atendiendo a que un megaproyecto logístico conectará el océano Atlántico con el Pacífico a través de Brasil, Paraguay, Argentina y Chile, Sarubbi sostuvo que el desafío no pasa solamente por facilitar el tránsito de cargas, sino por aprovechar la infraestructura para agregar valor a la producción agrícola y ganadera dentro del territorio nacional.
“Tener ahí la ruta y que la producción pase de Brasil hasta Chile va a hacer que Paraguay sea solamente una ruta de paso y nos va a generar el desarrollo que necesitamos. Hay que dotar a las ciudades del Chaco de condiciones para que se puedan instalar industrias”, afirmó.
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Para avanzar en ese objetivo, consideró indispensable dotar de agua potable, saneamiento, conectividad eléctrica y servicios urbanos a puntos estratégicos como Carmelo Peralta, Loma Plata, Filadelfia, Mariscal Estigarribia y Pozo Hondo.
La intención es generar las condiciones para instalar parques industriales y plantas procesadoras que permitan transformar la materia prima agrícola y ganadera en suelo paraguayo.
Uno de los principales desafíos para concretar este proceso es la disponibilidad de energía. En ese sentido, advirtió que Paraguay cuenta con una ventana de cuatro a cinco años para avanzar en proyectos de transmisión, distribución y nuevas fuentes de generación, antes de enfrentar restricciones de suministro.
“Si uno quiere aumentar la potencia disponible, los proyectos de generación no se hacen en un año, hay que empezar a trabajar hoy”, puntualizó.
El titular de Cavialpa remarcó que la infraestructura debe ser abordada de manera integral e incluir la hidrovía, las rutas, los puentes, el agua, el saneamiento y el sector energético. En ese sentido, señaló que Paraguay arrastra un déficit acumulado de USD 30.000 millones para equipararse a los estándares sudamericanos.
Según los datos citados, con una inversión pública de USD 1.000 millones anuales, cubrir esa brecha tomaría unos 30 años. Asimismo, mencionó un estudio de McKinsey plantea elevar la inversión en infraestructura al 4,5 % del PIB, equivalente a unos USD 2.000 a USD 2.200 millones al año.
Por ello, instó a conocer estos desafíos que serán abordados en el Foro y Exposición Cavialpa 2026, que se realizará el 20 de octubre en el Gran Teatro del Banco Central del Paraguay, bajo el lema “Infraestructura que transforma vidas”.
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