La Cámara de Alimentación Escolar del Paraguay (CAEP) plantea fortalecer la participación de las mipymes en el programa Hambre Cero mediante una mayor industrialización de los alimentos y el desarrollo de proveedores nacionales. La propuesta surge tras dos años de experiencia en el programa y busca que más empresas paraguayas puedan incorporarse a la cadena de abastecimiento escolar.

“Queremos comprar más del mercado nacional”, sostuvo el presidente de la CAEP, Víctor Mendoza, en contacto con Universo 970 AM, en donde explicó las oportunidades que buscan brindar a las mipymes.

El dirigente señaló que la sustitución de productos e insumos importados por producción nacional permitiría ampliar el impacto económico del programa entre productores. Foto: Gentileza

Entre las alternativas planteadas se encuentra la industrialización del tomate, un producto de marcada estacionalidad en el país, además de la elaboración de salsas, postres y alimentos congelados por parte de empresas locales. La iniciativa apunta a incorporar mayor valor agregado a la producción nacional y generar nuevas oportunidades de negocio para las mipymes. “La inclusión de postres, de pymes paraguayas con mano de obra local y sustitución de los insumos importados forman parte de los principales planteamientos”, explicó Mendoza.

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El dirigente señaló que la sustitución de productos e insumos importados por producción nacional permitiría ampliar el impacto económico del programa entre productores, industrias y pequeñas y medianas empresas paraguayas. La propuesta busca que la alimentación escolar no solo cubra la provisión de alimentos, sino que también funcione como un mecanismo para dinamizar la producción y el empleo local.

La CAEP también plantea mejorar la forma en que se mide la participación de la agricultura familiar y de los proveedores locales. Mendoza sostuvo que actualmente se comparan niveles de facturación, cuando sería más representativo conocer las cantidades efectivamente adquiridas a los productores. “Se debería expresar en cantidades”, afirmó, poniendo como ejemplo el requerimiento semanal de tomate de una empresa y cuánto de ese volumen proviene de la agricultura familiar.

Entre las alternativas planteadas se encuentra la industrialización del tomate, un producto de marcada estacionalidad en el país. Foto: Gentileza.

Según las estadísticas mencionadas por Mendoza, actualmente el 68 % de las compras de tomate de un ejemplo analizado provendría de la agricultura familiar. La Cámara plantea utilizar este tipo de indicadores para transparentar y dimensionar mejor la participación de los pequeños productores dentro de la cadena de Hambre Cero, al tiempo de promover una mayor articulación con las mipymes que procesan e industrializan los alimentos.

Además de ampliar la participación de las empresas locales, la propuesta contempla una proyección de los costos del programa hasta 2030, considerando la inflación específica de los alimentos y las futuras licitaciones. El objetivo es establecer condiciones que permitan sostener el programa y, al mismo tiempo, ampliar las oportunidades para mipymes, productores e industrias nacionales, reduciendo progresivamente la dependencia de insumos importados.

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