Una delegación de la Unión Industrial Paraguaya (UIP) Joven participó de Sinergia Federal Mendoza 2026, una iniciativa que reunió a representantes del sector privado y generó espacios de conexión entre Paraguay y Argentina.
La actividad permitió a UIP Joven establecer contacto directo con referentes del sector privado de Mendoza, Argentina, en una agenda que combinó reuniones empresariales y recorridos por compañías locales.
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Francisco Martino, presidente de UIP Joven, valoró la participación e indicó que este tipo de espacios permiten conocer otras realidades empresariales y construir relaciones que puedan proyectarse más allá de una actividad puntual. “Estos espacios son importantes porque nos permiten conocer cómo trabajan empresas de otros mercados, intercambiar experiencias y, sobre todo, generar vínculos que puedan continuar en el tiempo. Para Paraguay es importante que nuestros empresarios tengan contacto con sus pares de la región, porque muchas oportunidades comienzan justamente a partir de una conversación, una visita o una relación que se construye entre empresas”, manifestó.
Visitas
En el mercado del programa, la delegación visitó la Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (Fecovita) y Bodega Vino Toro, donde conoció sus procesos de producción, modelos de gestión y experiencias vinculadas a la actividad vitivinícola mendocina.
De acuerdo a lo informado por el gremio industrial, este tipo de encuentros busca fortalecer los vínculos entre Paraguay y otros mercados de la región, en este caso Argentina, acercando a los participantes a nuevas experiencias de gestión y producción, además de generar espacios para futuras iniciativas de cooperación y negocios.
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Misión empresarial a Curitiba buscará abrir negocios para empresas nacionales
Una misión de empresarios paraguayos buscará avanzar en la concreción de negocios en Curitiba, Brasil, con el objetivo de aprovechar el interés existente en los productos nacionales y acercarse de manera más activa al mercado brasileño, según lo señaló Martín Ruiz, encargado del Centro de Promoción Internacional de la Unión Industrial Paraguaya (UIP).
Ruiz comentó a La Nación/Nación Media que la visita forma parte de una estrategia para incentivar a las empresas locales a buscar mercados no solo mediante su participación en grandes ferias internacionales.
“Lo que queremos es empezar y edificar la cultura del empresario paraguayo, la cultura de salir a buscar mercado activamente y no solamente ir a las grandes ferias internacionales que estamos acostumbrados ahí en Europa, en Estados Unidos”, afirmó.
Además de Brasil, la UIP busca profundizar el acercamiento comercial con Argentina, Chile, Uruguay y Bolivia. En ese sentido, adelantó que a fines de octubre participarán de una rueda de negocios en Resistencia, Chaco, en Argentina.
Entre los sectores industriales con más potencial se encuentran alimentos, metalurgia, construcción, forestal, madera, farmacéutica, plásticos y confecciones.
La visita a Curitiba será el próximo 21 de octubre y estará dirigida a empresas paraguayas interesadas en concretar negocios en Brasil, particularmente en el estado de Paraná.
En la misma línea, Ruiz destacó que durante este año se incrementó significativamente la llegada al gremio de delegaciones de empresarios brasileños interesados en conocer oportunidades de inversión en Paraguay.
Asimismo, la elección del mercado responde a la cercanía con nuestro país y a los vínculos que mantiene la UIP con entidades empresariales de dicho estado. La misión contará con charlas y paneles sobre el registro de productos paraguayos y su comercialización en supermercados, además de una rueda de negocios, reuniones institucionales con cámaras y gremios y visitas a industrias.
Interés en varios sectores
La delegación espera reunir al menos 30 empresas paraguayas, con participación de sectores como alimentos, bebidas, mecánica, aceros, construcción, materiales de construcción, desarrollo inmobiliario y servicios empresariales.
Ruiz destacó además el peso que tiene Brasil para las exportaciones paraguayas vía maquila. “Más del 60 % de lo que Paraguay exporta vía maquila va al mercado brasileño y es hoy uno de nuestros principales mercados de exportación por esta vía”, señaló.
Según explicó, el interés de empresas brasileñas también está relacionado con la búsqueda de mayor competitividad frente a la creciente presencia de productos e inversiones de China en ese mercado. En ese contexto, sostuvo el rol de Paraguay para convertirse en una plataforma de industrialización regional.
Por último, sostuvo que uno de los desafíos para la industria es el acceso a financiamiento de largo plazo y mencionó los fondos de financiamiento y garantía anunciados para el sector industrial, considerando que estas herramientas pueden facilitar que más empresas paraguayas se financien de manera competitiva.
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El lujo de hacer bien las cosas
Por: Adelaida Alcaraz
El viñedo lo plantó su padre en el desierto mendocino y hoy la familia produce vino, aceite de oliva, gastronomía y experiencias en los mercados más exigentes del mundo. Así es Familia Zuccardi, una firma liderada por José Alberto “Pepe” Zuccardi, quien visitó Paraguay para hablar de generaciones, innovación, territorio y de una idea que atraviesa todo lo que hace: la calidad no se negocia.
José Alberto “Pepe” Zuccardi -Pepe desde la secundaria- llegó a Paraguay en un día fresco, de esos que, según cuenta, invitan a tomar vino. Pero la conversación rápidamente dejó de ser una charla sobre temperaturas para convertirse en un recorrido por una empresa familiar que lleva décadas intentando responder una misma pregunta: ¿cómo hacer algo cada vez mejor sin perder aquello que lo hace único?
La respuesta, para Pepe, empieza en el consumidor y también en la tierra. Observa que los jóvenes se incorporan al mundo del vino principalmente entre los 25 y 35 años y llegan con mayor curiosidad. Ya no buscan únicamente tintos: aparecen blancos, rosados y variedades como Chenin y Torrontés. “La gente empieza a ser más curiosa”, expuso.
En paralelo, el vino compite con una oferta cada vez mayor de bebidas. Allí defiende una diferencia fundamental: el vino no se consume de la misma manera que una gaseosa o una cerveza; se contempla, se acompaña con comida, se disfruta. Por eso también tiene una posición definida sobre una de las tendencias que está ganando espacio: el vino sin alcohol. Para Pepe, “el vino sin alcohol, en realidad, no es vino. Es otra bebida”. Prefiere hablar de vinos naturalmente bajos en alcohol, como un Chenin dulce de 7,5 u 8 grados, en la que la menor graduación surge del propio proceso de elaboración.
Calidad como destino. Pero si hay una palabra que domina toda la conversación es calidad. En este sentido, nuestro protagonista indicó que Familia Zuccardi trabaja sobre cuatro pilares: calidad, innovación, cuidado del medio ambiente y utilidad para las comunidades en las que desarrolla sus actividades. No son solo valores institucionales. Funcionan, explicó, como una matriz de decisión, pues las inversiones y proyectos deben contribuir a alguno de ellos y nunca ir en contra.
La historia ayuda a entender por qué. Su padre, ingeniero civil, comenzó en 1950 trabajando con sistemas de riego en Mendoza, una provincia que es esencialmente un desierto. Solo una pequeña parte de su superficie puede ser cultivada bajo riego. Su obsesión era entonces hacer más eficiente el uso del agua. En 1963 decidió plantar un viñedo como demostración de aquellos sistemas. Pepe tenía nueve años y empezó a acompañarlo al campo todos los sábados.
A los 22 años se incorporó profesionalmente a la empresa. Durante años estuvo ligado a la agricultura hasta que llegó la decisión de pasar de producir a salir a los mercados. En 1980 comenzó a trabajar sobre el mercado argentino y, en 1992/93, se enfocó fuertemente en la exportación.
Hoy, aproximadamente la mitad de la producción se comercializa en Argentina y la otra mitad llega a alrededor de 70 países. “Argentina puede llegar, puede competir, puede jugar en los mercados más exigentes”, afirmó.
La prueba está también en los reconocimientos. Y es que la bodega cuenta con 14 vinos que alcanzaron 100 puntos de distintos críticos. Para Pepe, más que un premio, es una forma de demostrar que los vinos argentinos pueden estar a la altura de las regiones vitivinícolas más prestigiosas del mundo.
El crecimiento no es sinónimo de dispersarse. La familia decidió profundizar su vínculo con Mendoza y, especialmente, con el Valle de Uco. “Nos gusta vivir cerca del viñedo. Sentir lo que el viñedo siente”, explicó. Porque para él, el vino nace de una combinación irrepetible compuesta por el lugar y la gente.
Esa filosofía también explica Piedra Infinita. En una finca de 42 hectáreas calcularon que tendrían que retirar unos 300 camiones de piedra para poder plantar. Terminaron sacando más de 1.000. La piedra terminó dando nombre al proyecto y también inspiró una bodega construida con materiales del lugar. “Con la montaña lo único que no puedes hacer es competir. Tienes que integrarte”, dijo esbozando una sonrisa.
La tercera generación llevó esa lógica todavía más lejos. Cuando sus hijos se incorporaron, Zuccardi resolvió no imponerles la continuidad de lo que habían hecho sus antepasados. “Para la gente joven el desafío es siempre hacer cosas que aún no han sido hechas”, reflexionó. Así, Sebastián se enfocó en el Valle de Uco; Miguel desarrolló un proyecto de aceites de oliva de alta calidad; y Julia tomó protagonismo en el área de hospitalidad y gastronomía.
“Yo me sumé a los proyectos de mis hijos”, reveló, dejando entrever que el resultado es una empresa que hoy va mucho más allá del vino. Hay tres bodegas con identidades diferenciadas, aceite de oliva y restaurantes. En el caso del aceite, la familia busca reproducir la lógica de segmentación que transformó al vino: pasar de un commodity a un producto premium, con variedades, maduración y procesos de extracción diferenciados.
La innovación también alcanza la arquitectura. Una nueva bodega de Santa Julia ya está operativa y avanza un centro de visitas que prevén inaugurar en marzo de 2027. Sus muros están construidos con tierra compactada, siguiendo una concepción similar a Piedra Infinita: que la obra dialogue con el territorio.
La tecnología, mientras tanto, entra al viñedo. Riego por goteo, precisión y manejo del desarrollo radicular permiten utilizar mejor el agua y trabajar con mayor eficiencia. Pero Pepe pone un límite: “La tecnología nos da herramientas, pero finalmente hace falta el criterio humano”, aseguró.
Porque el vino, dijo, no puede convertirse en una fórmula. Un mismo viñedo puede producir uvas diferentes según quién lo trabaje y esas mismas uvas pueden convertirse en vinos distintos según el equipo que las vinifique. La identidad aparece precisamente allí donde la estandarización termina.
En Paraguay, esa historia lleva más de 20 años. La relación comercial con London Import comenzó con Santa Julia y luego se expandió hacia las distintas marcas de la familia. Incluso existe una curiosa conexión industrial: las latas utilizadas para sus vinos, que antes llegaban desde Brasil, hoy son fabricadas en Paraguay.
Y mientras la cultura del vino local crece, también crece la formación de sommeliers, las catas privadas y la relación entre vino, gastronomía y experiencias.
José Alberto mira además una oportunidad que trasciende la botella: Mendoza y Paraguay podrían estar mucho más conectados turísticamente. Habla de la nieve, la gastronomía, las bodegas, el aceite de oliva y plantea la conveniencia de un vuelo directo entre Asunción y Mendoza.
Para Pepe, una empresa no vale solo por lo que vende; debe ser útil a quienes la construyen y a la comunidad en la que existe. Y una familia empresarial no es únicamente una cuestión de sangre, sino de valores y objetivos compartidos. Quizás por eso, después de más de seis décadas desde aquel primer viñedo de su padre, Pepe siga hablando del vino como si todavía estuviera descubriéndolo. Y es que para él, la calidad no es una meta alcanzada, sino una manera de hacer las cosas.
Antes de volver a Mendoza, Pepe dejó una invitación abierta a los paraguayos. Quiere verlos en sus viñedos, restaurantes y bodegas. Nieve, montaña, gastronomía, vino y aceite, una experiencia alrededor de aquello que la familia lleva tres generaciones defendiendo: que el lugar y la gente hacen la diferencia.
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Empresarios de Santa Catarina exploran oportunidades de negocios en el sector de la salud
Una delegación brasileña de 10 empresarios procedente del estado de Santa Catarina visitó nuestro país en el marco de la misión denominada Tech Saúde-Paraguay, con el objetivo de conocer las oportunidades de negocios vinculadas a equipos y tecnología para el sector de la salud.
La visita tuvo un carácter exploratorio y estuvo orientada a conocer las necesidades actuales del mercado paraguayo, así como las posibilidades de vinculación y negocios con empresarios del país.
En comunicación con La Nación/Nación Media, Martín Ruiz, encargado del Centro de Promoción Internacional de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), indicó que fue presentada ante la delegación una mirada sobre la industria paraguaya y el comercio bilateral, con énfasis en las posibilidades de conexión entre ambos mercados.
Los empresarios brasileños llegaron con distintos intereses, algunos evaluaron ingresar comercialmente al mercado paraguayo con productos que actualmente fabrican en Brasil, mientras que otros analizan las posibilidades de establecer su presencia en el país.
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“Ellos vienen a descubrir cuáles son las necesidades actuales en el mercado paraguayo, cómo hacer negocios y qué tienen que tener en cuenta a la hora de vincularse con empresarios paraguayos”, explicó Ruiz.
La delegación también mantuvo reuniones con representantes del Ministerio de Salud, con el que conocieron aspectos relacionados con el sistema sanitario del país y los procesos para el registro de equipos y dispositivos médicos. También recibieron una presentación sobre Paraguay a cargo del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), además de información vinculada al Consejo Nacional de Industrias Maquiladoras de Exportación (Cnime).
Ruiz presentó a los empresarios brasileños un panorama de la industria paraguaya y la evolución de la economía durante los últimos 20 años. La exposición abordó los cambios registrados desde 2003, la composición actual de la economía y el proceso de industrialización del país.
El representante de la UIP señaló que el objetivo fue mostrar la evolución de largo plazo de la economía paraguaya y la continuidad de las reformas implementadas, como parte de los factores que consideran los empresarios al momento de evaluar oportunidades de negocios.
Como parte de la agenda, también fueron presentadas algunas empresas paraguayas vinculadas al sector. Al finalizar las actividades, la delegación se retiró satisfecha y con la información que buscaba durante esta primera aproximación al mercado paraguayo, según indicó a LN/NM.
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UIP cumple 90 años con la mirada puesta en una industria más competitiva
Paraguay tiene energía, estabilidad y una base productiva diversificada. El desafío ahora es convertir esas ventajas en inversión, tecnología, valor agregado y empleo para acelerar el desarrollo industrial. Así lo señaló el titular del gremio, Enrique Duarte.
La industria paraguaya celebró una historia de 90 años, pero también puso sobre la mesa una pregunta que define buena parte de su futuro: ¿cómo transformar las ventajas del país en una economía con mayor capacidad productiva, tecnológica y competitiva?
La respuesta estuvo en el centro de la cena aniversario de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), realizada en Talleyrand Costanera, que reunió a autoridades nacionales, empresarios y referentes del sector para conmemorar nueve décadas de vida institucional y reflexionar sobre el papel de la industria en el desarrollo del Paraguay.
En su intervención, el presidente del gremio, Enrique Duarte, repasó la evolución de una institución que nació en 1936 con una misión esencialmente gremial y que, a lo largo del tiempo, amplió sus responsabilidades para acompañar las transformaciones del país y de su estructura productiva.
El aniversario encontró a la UIP con una agenda que trasciende la representación empresarial y abarca la formación de capacidades, la generación de información económica, el acompañamiento a las micro, pequeñas y medianas empresas, la apertura de mercados, la innovación, la eficiencia energética y la economía circular.
El desafío de convertir ventajas en desarrollo. En su análisis del escenario nacional, Enrique destacó las condiciones que posicionan al Paraguay ante oportunidades de crecimiento: la estabilidad macroeconómica, la disponibilidad de energía, una base productiva diversificada y una población joven.
Sin embargo, también señaló que esas fortalezas deben acompañarse de avances en educación, salud, infraestructura e institucionalidad para consolidar un entorno que permita ampliar la producción y atraer nuevas inversiones.
En ese contexto, el titular de la UIP sostuvo que la industria puede desempeñar un papel central en la construcción de nuevas capacidades nacionales, especialmente mediante la transformación de materias primas, la incorporación de tecnología y la generación de oportunidades laborales.
“En el escenario actual, la industria representa una clara oportunidad para transformar nuestras ventajas en nuevas capacidades productivas, atraer inversiones, agregar valor a la producción primaria y ampliar las oportunidades para el empleo”, mencionó.
La apuesta por una mayor industrialización adquiere así una dimensión estratégica para el país: ampliar el valor que se genera localmente, fortalecer las cadenas productivas y diversificar las oportunidades de crecimiento.
Pero el desafío, según Enrique, ya no consiste únicamente en industrializar, sino en desarrollar empresas capaces de competir en mercados cada vez más exigentes, incorporar tecnología y mejorar sus procesos productivos.
“No nos preguntamos ¿cómo industrializar? Sino ¿cómo generar industrias competitivas y tecnológicamente avanzadas?”, sostuvo.
Nueve décadas de evolución institucional. La historia de la UIP refleja también los cambios de la industria paraguaya. Desde sus orígenes como organización gremial, el gremio incorporó herramientas y servicios destinados a fortalecer las capacidades empresariales y responder a nuevas necesidades productivas.
Entre los hitos de ese recorrido se encuentran la creación de la Universidad Paraguayo-Alemana (UPA), la participación en programas de cooperación internacional y el desarrollo de servicios especializados para las empresas.
Más recientemente, la institución obtuvo la certificación internacional ISO 9001:2015 y fortaleció iniciativas vinculadas con la innovación, la sostenibilidad y la eficiencia energética.
En esa línea se inscriben POC 2.0, orientado a promover oportunidades de economía circular, y ConEEcta, que busca convertir oportunidades de eficiencia energética en proyectos de inversión financiables.
Estas iniciativas forman parte de una agenda que apunta a acompañar a las empresas en los desafíos de productividad, innovación y desarrollo sostenible.
Para Enrique, ejercer la presidencia de la UIP durante el año de su 90° aniversario representa una responsabilidad que trasciende una gestión particular.
“Cada gestión forma parte de una historia mucho mayor, a la que corresponde aportar con responsabilidad y sentido de continuidad.”
Aceros del 36, un reconocimiento a las trayectorias. La celebración también tuvo como uno de sus momentos centrales la entrega de los reconocimientos Aceros del 36, creados en el marco de los 90 años de la institución para distinguir a personas que proyectaron los valores y aprendizajes de la vida gremial en sus trayectorias profesionales y públicas.
En esta edición fueron reconocidos Marco Riquelme, Eduardo Felippo, Lorena Méndez, Carina Daher, Alberto Sborovsky, Javier Viveros, Cristina Goralewski, Javier Giménez y Ramiro Samaniego.
Las trayectorias distinguidas reflejan la presencia de referentes vinculados a la UIP en distintos ámbitos del desarrollo nacional, desde la actividad empresarial y gremial hasta la gestión pública y la formación académica.
A nueve décadas de su fundación, la UIP celebra el camino recorrido y plantea una agenda que mira hacia adelante. El desafío para el Paraguay será convertir sus condiciones favorables en una industria con mayor capacidad tecnológica, más valor agregado y nuevas oportunidades para el empleo y la inversión.