En el Día de la Industria Paraguaya, desde la Unión Industrial Paraguaya (UIP) celebraron la capacidad del sector para producir, transformar y hacer crecer al Paraguay, impulsando más empleo, más desarrollo y más oportunidades mediante el desarrollo de la fuerza laboral que emplean las industrias.
“La industria no termina en lo que fabrica. Su impacto llega mucho más lejos”, señalaron desde el gremio industrial, resaltando el alcance que tiene la actividad en la generación de valor y oportunidades en todo el país.
Asimismo, recordaron que detrás de cada producto hecho en Paraguay hay mucho más que una fábrica. Hay productores, trabajadores, empresas, proveedores, transporte, tecnología, conocimiento y oportunidades que se conectan y generan valor para el consumidor.
En ese sentido, el presidente del gremio, Enrique Duarte, destacó que este año la UIP cumple 90 años de trayectoria, que serán celebrados con un plan de desarrollo industrial fuerte impulsado por el Ministerio de Industria y Comercio (MIC) que conoce de cerca la problemática del sector, siendo este un buen augurio para el país.
Además del día conmemorativo, la entidad gremial decidió festejar el Mes de la Industria enmarcado en un momento histórico. “Un país que produce más, exporta más y atrae nuevas inversiones. Un mes para reconocer lo que logramos y, sobre todo, seguir impulsando lo que viene”, explicaron.
Lea más: La renegociación de créditos llega al 13 % sin mostrar señales de deterioro, según el BCP
Ocupan 13 % de las empresas activas
De acuerdo con los datos del Directorio General de Empresas y Establecimientos (Dirge) 2025, en Paraguay se identificaron 497.675 empresas activas pertenecientes a los diferentes sectores económicos comprendidos en su ámbito de cobertura, de los cuales el 13 % correspondió al sector industrial.
El grupo estuvo conformado por las industrias manufactureras que reúnen 37.248 empresas y representan el 7,5 % del total, además la construcción que concentró el 5,5 %, mientras que las demás actividades industriales representaron el 0,1 %.
En cuanto al tamaño, el 74,8 % de las industrias manufactureras estuvo compuesto por microempresas, equivalente a 27.870 unidades económicas. Las pequeñas empresas representan el 8 % con 3.036 unidades, las medianas el 2 % con 781, y las grandes el 2 % con 887 empresas.
Dejanos tu comentario
“Nuestras empresas son el motor del país”: destaca Peña en el Día de la Industria
En el Día de la Industria, que se celebra cada 8 de setiembre, el ministro de Industria y Comercio (MIC), Marco Riquelme, destacó que Paraguay está viviendo un momento de privilegio en materia industrial con un crecimiento que se sitúa en el 26 % en manufacturas de origen industrial, lo que significa que los mercados observan al país como un productor de calidad y competitividad.
El secretario de Estado acompaño este martes al presidente de la República, Santiago Peña, durante una visita a una empresa nacional líder en la industria indumentaria y, manifestó ante la prensa: “No solamente estamos creciendo a nivel regional, estamos creciendo a nivel mundial. La apertura de mercados y todo ese esfuerzo que se hizo, tanto los industriales paraguayos como los extranjeros están dando mano de obra y sacando provecho desarrollando a nuestro país en materia industrial”.
Asimismo, el jefe de Estado se refirió en redes sociales a su visita a la empresa que genera más de 680 empleos para los paraguayos. “Son un verdadero símbolo de trabajo y dedicación. Nuestras empresas nacionales son el motor fundamental para la generación de empleo y el desarrollo de nuestro país. Mi reconocimiento a todos los trabajadores que engrandecen a nuestra nación cada día“, enfatizó tras el recorrido por las instalaciones de Kemsa en la ciudad de Luque.
Lea además: Sector en expansión: la industria emplea a más 353.000 personas
Plan de ordenamiento
Sumado a ello, el ministro Riquelme adelantó que en el marco del Día de la Industria será lanzada una innovadora herramienta gratuita para el sector. “Hoy vamos a lanzar para los industriales, para cualquier industrial que quiera venir desde el exterior a montar una fábrica, una herramienta digital en la cual vamos a tener un mapa de calor de los distintos tipos de industrias que tiene Paraguay”, indicó.
Aseguró que cualquier industrial podrá ingresar a la plataforma seleccionando un filtro con su rubro que mostrará las capacidades disponibles para la misma. “Por ejemplo, un industrial que viene de Brasil va a poder entrar el mapa, seleccionar el filtro de industrias textiles y va a ver un mapa de calor de donde están las industrias textiles en Paraguay”, dijo.
Además, se podrá elegir los distritos con un plan de ordenamiento territorial, identificando cuánta potencia disponible hay en la subestación más cercana, instituciones de capacitación, accesos, población económicamente activa, facilitando el relevamiento de datos.
Un año desafiante
A la fecha, el sector industrial genera 350.000 fuentes de empleo. “Registra un crecimiento del 5,7 % de un año para otro en todo lo que es materia industrial. La mayoría de estas son mipymes, tenemos más de 37.000 industrias y dos tercios son mipymes, por eso le estamos poniendo especial foco”, resaltó Riquelme.
Por su parte, Andrés Kemper, propietario de Kemsa, resaltó el acompañamiento del Gobierno en un año muy desafiante y de crecimiento. “Espero que la industria paraguaya continúe desarrollándose tal como lo viene haciendo”, puntualizó.
Dejanos tu comentario
Lactolanda, la leche que hizo crecer a Paraguay
Desde Caaguazú hasta más de 30 países, Lactolanda convirtió la leche paraguaya en alimentos, empleo, innovación y una historia de crecimiento que ya lleva 44 años.
Existen industrias que producen alimentos, y otras que, además, construyen país. Hace 44 años, la Cooperativa La Holanda emprendió ese camino que le permite hoy a Lactolanda ser una de las grandes historias de transformación de la producción nacional.
Cada día, más de 1,7 millones de litros de leche provenientes de más de 1.200 productores ingresan a su proceso industrial en J. Eulogio Estigarribia, Caaguazú. Allí, la materia prima se convierte en productos que llegan a las mesas paraguayas y cruzan fronteras hacia más de 30 países.
“La industria se construye desde el origen”, afirmó Bernie Friesen, gerente general de la Cooperativa La Holanda. Esa mirada explica una cadena que no empieza en la planta, sino en el productor. A través del SAPLE, Lactolanda acompaña y fortalece a quienes hacen posible la materia prima.
Pero si hay algo que los directivos saben es que crecer también significa invertir. Tecnología, infraestructura e innovación hacen posible ampliar la capacidad y responder a consumidores cada vez más exigentes. Fortivitam, su yogur enriquecido con vitaminas y minerales, es una muestra de esa búsqueda constante de nuevas propuestas.
Más de 1.200 colaboradores directos y una amplia red de distribuidores extienden el impacto de la industria por todo el país.
Y mientras crece, Lactolanda también mira al futuro, uno que llegará con tratamiento de efluentes, reutilización de sólidos como abono y un programa de reforestación que permite que el 100 % de la madera utilizada en sus calderas provenga de áreas reforestadas.
“No solo llevamos productos paraguayos al mundo; llevamos una industria paraguaya preparada para responder a los estándares de los mercados internacionales”, afirmó el gerente general.
Así, 44 años después, la celebración tiene sabor a futuro: producir, transformar y llevar lo nuestro cada vez más lejos.
Dejanos tu comentario
Día de la Industria: Paraguay empieza a dar sus primeros pasos con la incorporación de IA
La inteligencia artificial (IA) ya comenzó a ingresar al sector industrial paraguayo, pero su incorporación todavía se encuentra lejos de una integración profunda a los procesos productivos.
En el marco del Día de la Industria Nacional, Vanessa Cañete, presidenta de la Cámara Paraguaya de la Industria del Software (Cisoft), señaló a La Nación/Nación Media que actualmente existe un uso extendido de herramientas de IA y si bien la adopción es real todavía es superficial en el país.
La titular de la Cisoft indicó que principalmente se observa su utilización en tareas individuales y de soporte, mientras que son pocas las empresas que lograron incorporarla a procesos como producción, mantenimiento, calidad o abastecimiento.
A su vez, explicó que hoy muchas empresas utilizan inteligencia artificial a nivel personal, por ejemplo, un gerente que redacta con ChatGPT o un equipo de marketing que genera contenido; sin embargo, son pocas las compañías que tienen estas tecnologías integradas a un proceso productivo, utilizando datos propios y con resultados medidos.
La diferencia está justamente entre utilizar herramientas de inteligencia artificial y concretar una verdadera adopción industrial. “Uso de herramientas hay bastante. Adopción industrial, entendida como IA metida en producción, mantenimiento, calidad o abastecimiento, hay muy poca”, sostuvo.
Leé también: Sin miedo al éxito: productores se preparan para contener embestida de El Niño
Datos a nivel local
Los datos disponibles reflejan esta situación, ya que el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2025 de Cepal y el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile (Cenia) ubicó a Paraguay en el puesto 14 de 19 países, con 31,20 puntos sobre 100, dentro de la categoría de “exploradores”, considerada el escalón más bajo de madurez, según detalló.
A su vez, agregó que el estudio Travesía 4.0, realizado por el BID con la Unión Industrial Paraguaya (UIṔ), encontró que solo el 17 % de las industrias relevadas utiliza tecnologías de tercera y cuarta generación, mientras alrededor del 80 % continúa operando con tecnología básica.
En cuanto a los usos actuales de la IA, mencionó que el mayor nivel de incorporación se encuentra en tareas administrativas y de soporte, como redacción, resúmenes, atención de consultas internas y generación de documentos. El segundo lugar corresponde a la atención al cliente, principalmente mediante chatbots y asistentes en canales digitales, especialmente en comercio, servicios financieros y telecomunicaciones.
También existen casos vinculados al análisis de datos y la detección de anomalías, donde ya se observan resultados concretos en Paraguay. Entre ellos, mencionó el control de consumo eléctrico irregular mediante el análisis de millones de registros de medidores, el análisis crediticio automatizado y el procesamiento y validación automática de documentación regulatoria e impositiva.
Producción aún rezagada
La utilización de IA en producción y logística continúa siendo muy rezagada. En este ámbito se encuentran aplicaciones como el mantenimiento predictivo, la planificación de demanda, la optimización de rutas y el control de calidad mediante visión artificial, áreas que, según Cañete, son las que pueden generar mayor retorno para una industria.
La situación paraguaya se enmarca en una tendencia regional. De acuerdo con el Observatorio de Desarrollo Digital de Cepal, el 78 % del uso de IA en América Latina corresponde a inteligencia artificial generativa, con la generación de texto como principal aplicación, mientras que las soluciones de productividad empresarial integrada representan cerca del 6,5%. “Estamos usando la IA para escribir, todavía no para producir”, resumió la titular de la Cisoft a LN.
Hoy, los sectores que muestran mayor avance son aquellos que ya contaban con información digitalizada antes de la llegada de la inteligencia artificial. Entre ellos se encuentran los servicios financieros y fintech, impulsados por el scoring crediticio, la prevención de fraude y el cumplimiento normativo; las telecomunicaciones y energía, mediante la analítica de consumo, detección de pérdidas y gestión de redes, así como el comercio y retail de escala, principalmente para pronósticos de demanda y gestión de inventario.
La agroindustria también aparece como uno de los casos más interesantes, debido a que herramientas como la agricultura de precisión, la imagen satelital y la sensórica ya habían generado una base tecnológica antes de la expansión del concepto de IA. A esto se suma la propia industria del software, cuyas empresas no solo utilizan inteligencia artificial, sino que también la desarrollan y exportan, principalmente a Argentina y Estados Unidos bajo modelos de nearshoring.
Los rubros manufactureros tradicionales aparecen entre los más rezagados, debido a procesos de baja digitalización y a la falta de trazabilidad de los datos de planta. Travesía 4.0 muestra que el área más automatizada de la industria paraguaya es la relación con proveedores, con un 22 % de empresas utilizando tecnologías integradas, mientras que en la relación con clientes el 70 % continúa utilizando sistemas básicos y no integrados.
Desafíos
También puso énfasis en la falta de mediciones específicas sobre inteligencia artificial en la industria paraguaya. “Paraguay no tiene una medición oficial de adopción de IA en la industria, y por lo tanto no existe una serie que permita decir cuánto creció en el último año”, explicó.
Ante este escenario, remarcó que no existe actualmente un dato nacional sobre cuánto invierten las empresas paraguayas en inteligencia artificial. Lo que se observa es que el gasto está concentrado principalmente en licencias y suscripciones de software con IA incorporada, pilotos acotados y consultorías puntuales, mientras que existe poca inversión en ingeniería de datos, integración de sistemas, gobernanza de datos, gestión de riesgos y capacitación.
Otro de los desafíos pasa por no confundir la llegada de infraestructura de inteligencia artificial al país con la incorporación de tecnología en las empresas paraguayas. En referencia a los proyectos de data centers anunciados por miles de millones de dólares, sostuvo que “un data center no nos convierte en un país tecnológico, nos convierte en anfitriones”.
A su vez, dijo que en Paraguay, Travesía 4.0 encontró que el 45 % de las industrias no registró cambios en su plantilla durante los últimos cinco años de digitalización, el 26 % contrató más gente y otras redujeron.
Lo que sí está cambiando, según Cañete, es lo que las empresas esperan de sus trabajadores: pasar de ejecutar tareas a supervisar sistemas, incorporar perfiles vinculados a datos, analítica, integración de sistemas y ciberseguridad, y dar mayor valor a las habilidades blandas.
En este último punto, sostuvo que el informe encontró que el 99 % de las industrias valora las habilidades blandas y el 84 % considera específicamente importante la capacidad de interacción humano-máquina.
El desafío de la industria paraguaya no se limita a incorporar una nueva herramienta tecnológica, sino a preparar las condiciones para aprovecharla. “El riesgo para el trabajador paraguayo no es que la IA le quite el empleo. Es que el país no le de la formación para ocupar el empleo nuevo que la IA crea”, acotó.
Está avanzando
Enrique Duarte, presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), explicó a La Nación/Nación Media, que la incorporación de la inteligencia artificial en la industria paraguaya está avanzando, aunque todavía se encuentra en una etapa de desarrollo.
“Ya vemos empresas que están incorporando herramientas de inteligencia artificial y tecnologías de cuarta generación para optimizar procesos, tomar decisiones y mejorar su eficiencia”, mencionó.
Destacó que lo importante es entender que no es una tendencia pasajera, ya que forma parte de una transformación tecnológica que va a modificar la manera en que se produce, se gestiona y se compite.
“Paraguay tiene que acompañar ese proceso si quiere sostener su crecimiento industrial y aprovechar nuevas oportunidades de inversión y generación de empleo”, explicó. Se observan avances en sectores que tienen procesos más automatizados y una mayor disponibilidad de datos, como alimentos y bebidas, textil, químico-farmacéutico y producción de papel y sus derivados.
Asimismo, mencionó que ya en 2025 el gremio señalaba que alrededor del 17 % de las empresas industriales incorporaban tecnologías de tercera y cuarta generación vinculadas con inteligencia artificial.
Los usos son diversos: automatización y optimización de procesos, mantenimiento predictivo, control de calidad, análisis de datos, planificación de la producción y gestión de inventarios. También empieza a ganar espacio en áreas administrativas y comerciales, donde permite procesar información con mayor rapidez y apoyar la toma de decisiones.
En tanto, el principal beneficio es que permite hacer más con los mismos recursos. “La inteligencia artificial puede ayudar a reducir tiempos, detectar ineficiencias, anticipar fallas, optimizar el uso de materias primas y energía y mejorar la toma de decisiones”, sostuvo.
Igualmente, Duarte mencionó que Paraguay todavía tiene una brecha importante que cerrar, ya que hay empresas que están avanzando rápidamente y que ya utilizan tecnologías sofisticadas, pero también existe una gran cantidad de industrias, especialmente pequeñas y medianas, que todavía están dando sus primeros pasos en transformación digital.
“La inteligencia artificial va a tener una presencia cada vez mayor en la industria. No necesariamente veremos el mismo nivel de adopción en todas las empresas ni en todos los sectores, pero será progresivamente parte de los procesos productivos y de gestión”, aseguró.
La discusión ya no debería ser si vamos a utilizar inteligencia artificial, sino cómo vamos a incorporarla de manera eficiente, segura y orientada a resultados. “Esta transformación debe ir acompañada de capacitación, inversión y una mayor articulación entre empresas, academia y sector público. El objetivo no es solamente incorporar tecnología, sino desarrollar las capacidades necesarias para utilizarla y convertirla en productividad y competitividad”, puntualizó.
Entre las barreras, sostuvo que una de ellas es el acceso al financiamiento para invertir en tecnología, especialmente para las pequeñas y medianas industrias. Además, desafíos relacionados con la disponibilidad de talento y con la formación de las personas que deben implementar y gestionar estas nuevas herramientas.
A esto se suman la infraestructura tecnológica, la calidad y disponibilidad de datos y la necesidad de que las empresas puedan identificar con claridad dónde la inteligencia artificial realmente genera valor. “La inteligencia artificial puede ser un gran acelerador de la industria paraguaya, pero para aprovechar esa oportunidad necesitamos preparar a nuestras empresas y a nuestra gente”, aseguró a LN.
Movimiento industrial
De acuerdo con el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), el movimiento industrial en Paraguay está concentrado principalmente en sectores como la fabricación de productos de metal, la confección de prendas de vestir, la elaboración de productos alimenticios y la fabricación de muebles.
A la fecha, se contabilizan 37.248 industrias manufactureras registradas, mientras que 353.031 personas trabajan en el sector industrial. De este total, 233.450 son hombres y 119.581 son mujeres.
En cuanto a la distribución de las industrias, Central concentra 14.972, seguido por Asunción con 5.594, Alto Paraná con 4.690, Itapúa con 2.439 y Caaguazú con 2.102. Los datos corresponden a la Dirección General de Empresas y Establecimientos (Dirge) del Instituto Nacional de Estadística (INE) compartidos por la cartera de Industria.
Leé más: El dólar no se recupera y arranca la semana a la baja
Dejanos tu comentario
“La industria necesita certezas para invertir”
Por: Adelaida Alcaraz
En el marco del Día de la Industria, Enrique Duarte, presidente de la UIP, analiza el nuevo escenario de la industria nacional compuesto por una generación de empresas más abierta al mundo, el desafío de ganar escala, la incorporación de tecnología y la necesidad de convertir las ventajas del país en inversión, productividad y mayor valor agregado.
La industria paraguaya ya demostró que puede producir. ¿Qué tiene que cambiar para que pueda escalar?
La industria paraguaya cambió profundamente en 90 años. Pasó de estar principalmente orientada al mercado interno a producir con estándares internacionales, incorporar tecnología, exportar y formar parte de cadenas de valor regionales y globales. También cambió el perfil del empresario industrial, hoy existe una generación más abierta al mundo, la innovación y el conocimiento.
Sin embargo, hay temas por resolver como la infraestructura, logística, acceso al financiamiento, formación de talento, energía y previsibilidad. La diferencia es que hoy tenemos mayor capacidad para competir y un sector empresarial dispuesto a asumir nuevos retos. Paraguay ya demostró que puede producir; ahora tiene que demostrar que puede escalar.
Si comparamos la industria paraguaya de hace 90 años con la actual, ¿cuál fue el cambio que más transformó la manera de producir en el país?
Sin dudas, la incorporación de tecnología y la apertura de Paraguay al mundo fueron determinantes. La industria dejó de pensar exclusivamente en el consumidor paraguayo y empezó a mirar mercados internacionales, estándares de calidad y cadenas de producción mucho más sofisticadas.
Eso nos obliga también a cambiar nuestra mentalidad. Hoy una empresa instalada en Paraguay puede producir para Brasil, Argentina, Europa o cualquier otro mercado. Ya no tenemos que preguntarnos solamente cuánto podemos producir para Paraguay, sino cuánto podemos producir desde Paraguay para el mundo. Ese cambio de perspectiva es enorme.
¿Cuál cree que es hoy la principal deuda de Paraguay con su industria?
Creo que la principal deuda es construir condiciones de competitividad que sean sostenibles en el tiempo. Tenemos ventajas enormes, como nuestra energía, nuestra ubicación geográfica y una estructura productiva que puede crecer mucho, pero esas ventajas tienen que estar acompañadas por infraestructura, logística, talento y reglas previsibles.
El empresario que quiere instalar una fábrica no toma una decisión pensando en los próximos doce meses. Está pensando en los próximos 15, 20 o 30 años. Por eso necesitamos una visión de país que trascienda los ciclos políticos y permita al sector privado invertir con confianza.
¿Qué industrias cree que Paraguay puede desarrollar en los próximos cinco a diez años y que prácticamente no existen hoy?
Tenemos oportunidades muy importantes en industrias vinculadas a la energía, alimentos con mayor valor agregado, biotecnología, manufacturas especializadas, economía circular, tecnología y servicios asociados a la industria. También hay mucho espacio para desarrollar nuevas cadenas de valor a partir de nuestra producción agropecuaria y forestal.
Pero hay algo importante, no deberíamos pensar únicamente en qué industrias queremos traer, sino en qué capacidades queremos desarrollar. El objetivo no es solamente que una empresa venga a instalarse en Paraguay; queremos que alrededor de esa inversión nazcan proveedores, talento, tecnología y nuevas empresas paraguayas. Ahí es donde realmente se multiplica el impacto industrial.
¿Estamos preparando hoy las capacidades que la industria paraguaya necesitará dentro de diez años?
Tenemos que dejar de reaccionar y empezar a anticiparnos. Si sabemos que va a aumentar la demanda de energía, tenemos que planificar ahora. Si sabemos que necesitaremos más trabajadores especializados, tenemos que formarlos ahora. Si queremos atraer industrias de mayor tecnología, tenemos que preparar nuestra infraestructura y nuestro ecosistema empresarial desde ahora.
La competitividad no se construye cuando llega la inversión; se construye antes de que el inversor tome la decisión.
¿La IA puede convertirse en el próximo salto de productividad de la industria paraguaya?
Ya está entrando, aunque todavía estamos en una etapa inicial y de adopción desigual. Hay empresas que ya están utilizando inteligencia artificial para analizar información, optimizar procesos, mejorar la planificación, gestionar inventarios, hacer mantenimiento predictivo o apoyar la toma de decisiones.
Pero creo que lo más importante es entender que esto recién comienza. La inteligencia artificial va a modificar la manera en que producimos y gestionamos las empresas. La pregunta ya no es si llegará a la industria paraguaya, sino qué empresas van a aprender a utilizarla primero y qué ventaja competitiva van a obtener por hacerlo.
¿Qué hace falta para que una mipyme paraguaya deje de ser pequeña y se convierta en parte de una cadena industrial?
Necesita condiciones para crecer, pero también acompañamiento y una visión empresarial de largo plazo. Muchas empresas pequeñas tienen buenos productos, conocen su mercado y tienen capacidad, pero necesitan acceso a financiamiento, tecnología, capacitación, formalización y nuevos canales comerciales.
Una empresa pequeña no necesariamente tiene que pensar pequeño. Lo que necesitamos es darle las herramientas para que pueda convertirse en una empresa mediana, después en una gran empresa y eventualmente en una empresa exportadora.
¿Cuál es el gran proyecto que todavía le falta concretar a la UIP?
Uno de los grandes desafíos es contribuir a construir una agenda industrial de largo plazo para Paraguay, que no dependa de un Gobierno o de una coyuntura, sino que establezca hacia dónde queremos llevar nuestra industria, qué sectores queremos desarrollar, qué infraestructura necesitamos y qué condiciones debemos generar para atraer inversión.
Si logramos instalar esa visión como una política de Estado, habremos dado un paso enorme. La industria necesita certezas para invertir, y el país necesita una hoja de ruta para industrializarse.
¿Qué le gustaría que se diga de la industria paraguaya cuando la UIP cumpla 100 años?
Que Paraguay aprovechó esta década para dar un salto industrial, que dejamos de hablar solamente de nuestro potencial y empezamos a mostrar resultados: más industrias, más exportaciones, más empleo de calidad, más tecnología y mayor presencia en los mercados internacionales.
Me gustaría que la generación que esté al frente de la UIP en ese momento pueda mirar hacia atrás y decir que los 90 años marcaron un punto de inflexión. Que este fue el momento en que Paraguay decidió pasar de tener una industria con potencial a convertirse en una potencia industrial dentro de sus posibilidades.