A los 13 años, mientras cursa el octavo grado, Benjamín Almada ya tiene claro a qué quiere dedicarse: a la pastelería. Lo que comenzó como un acercamiento a la cocina junto a su abuelo terminó convirtiéndose, a los 9 años, en un emprendimiento que hoy le permite atender pedidos, ahorrar para comprar sus propias herramientas y soñar con representar a Paraguay en uno de los escenarios más importantes de la pastelería mundial.

Su historia con la cocina comenzó de niño, acompañando a su abuelo, Ramón González, conocido como “Tito”, quien era el encargado de preparar las pizzas en el emprendimiento familiar de Capiatá. Entre harinas, ingredientes y preparaciones, Benjamín fue descubriendo un mundo que poco a poco despertó su curiosidad.

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Él fue quien me instruyó en el mundo de la cocina. Yo me iba y jugábamos con la harina, con los ingredientes, él me mostraba, creábamos y hacíamos las formas”, recordó.

Con el tiempo, Benjamín comenzó a inclinarse cada vez más hacia los sabores dulces. Después de estudiar cocina, descubrió que la pastelería era lo que realmente le apasionaba y decidió convertir ese gusto en una forma de generar sus propios ingresos.

A los 9 años nació su emprendimiento. Sus primeros clientes fueron sus compañeros del colegio, madres y personas de su entorno. Comenzó con una pequeña batidora manual que recibió como regalo, y con sus ahorros, fue adquiriendo una planetaria, un horno y otros implementos necesarios para continuar creciendo.

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Para sus padres, Sandra González y Marco Almada, acompañar este proceso significa apoyar una pasión que ven crecer junto con su hijo. Ambos se dedican a sus propios emprendimientos y aseguran que buscan inculcar a sus hijos el valor del trabajo y la importancia de aprovechar las oportunidades.

Benjamín combina el colegio con la pastelería, el piano, el inglés y la natación. Organiza sus horarios para cumplir con sus responsabilidades y, cuando tiene pedidos, dedica sus tardes a preparar tortas y postres.

Su objetivo va más allá de tener un emprendimiento. Sueña con especializarse en el extranjero y regresar al país para aplicar lo aprendido, incorporando nuevas técnicas, sabores y recetas.

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Ese camino ya lo llevó a integrar Alma Guaraní, el equipo paraguayo que compite en certámenes internacionales de pastelería. En julio, Paraguay obtuvo el tercer puesto en la competencia continental, resultado que abrió las puertas al siguiente gran desafío: el Mundial de Pastelería, que se realizará en enero en Lyon, Francia.

Para solventar los gastos del viaje, la familia se encuentra organizando actividades y buscando apoyo económico para cubrir el costo que implica esta participación internacional.

Las personas interesadas en apoyar su participación en el Mundial pueden comunicarse con su padre, Marco Almada, al 0982 887 367.

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