La gastronomía paraguaya sigue sorprendiendo con nuevas formas de presentar sus recetas tradicionales. Esta vez, el inconfundible sabor de la chipa pirú y la yerba mate llegó a una barra de chocolate, una propuesta que incluso llamó la atención de la Embajada de Taiwán en Paraguay, que compartió el producto en sus redes sociales.
Elaborada por Barroco Chocolate, una firma que lleva 13 años trabajando con chocolate belga, incorpora ingredientes como maní, dulce de leche, chipapirú, caramelo paraguayo y yerba mate para crear el producto final. “Queríamos sacar algo con identidad paraguaya”, afirmó la propietaria, Gilda Balsevich.
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Detrás de esta innovación también existe un proceso de asistencia técnica. Esta empresa fue una de las ocho mipymes seleccionadas para participar de Reinventa 2026, programa impulsado por el Viceministerio de Mipymes con apoyo de la Misión Técnica de Taiwán. La iniciativa busca fortalecer la competitividad de los emprendimientos mediante asistencia especializada, innovación y generación de valor agregado.
La cooperación de la Embajada de Taiwán permitió avanzar en el desarrollo de una nueva línea de productos que busca rescatar y modernizar sabores tradicionales. La firma recibió acompañamiento para transformar ideas en hechos.
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Balsevich señaló que el acompañamiento recibido de Taiwán les permitió avanzar en proyectos que la empresa ya venía desarrollando, pero por las limitaciones propias de una microempresa en recursos humanos, financieros y técnicos no podían llevarlos a cabo aún . La asistencia técnica taiwanesa busca que emprendimientos locales no solo desarrollen nuevos productos, sino que puedan convertir sus ideas en propuestas con potencial de mercado.
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Doce platos para viajar por el Perú
Por: Adelaida Alcaraz
Una mesa, doce tiempos y un país entero por descubrir. El Perú invita a recorrer su costa, sus Andes y su Amazonía a través de sabores, aromas y tradiciones que convierten la gastronomía en una forma de explorar con los sentidos.
La puerta de la residencia de la Embajada del Perú se abre y, antes de llegar a la mesa, el primer encuentro sorprende. A pocos pasos de la entrada, una representación del papa León XIV, de una apariencia tan real que por un instante parece que el propio pontífice estuviera allí para recibir a los invitados.
Unos pasos más adelante, ahora sí, aparece la verdadera anfitriona: María Antonia Masana, embajadora del Perú en Paraguay, esperando personalmente para dar la bienvenida. La escena ya marca el tono de lo que vendrá. ¡Un viaje con pasaporte incluido!
Sobre la mesa, el pisco anuncia el comienzo. Después llegarán doce tiempos, pero también doce pequeñas historias de un país que parece haber concentrado en su cocina una geografía entera.
“Los peruanos somos de buen comer”, expresa la embajadora con una amable sonrisa. Y lo dice con la naturalidad de quien está hablando de algo cotidiano, casi familiar. Cuenta que a los peruanos les gusta comer bien, que disfrutan los picantes y que una mesa siempre puede convertirse en una buena excusa para conversar. Así, entre bromas, historias y explicaciones, empieza a descubrirse el Perú.
El chef oficial de la Embajada, Elías Motta, diseñó el menú como quien dibuja un mapa. La primera parada llega en tres pequeños bocados: ocopa, pulpo al olivo y tiradito.
La embajadora los presenta uno a uno. La ocopa, originaria de Arequipa, al sur del Perú, llega con una delicada salsa de huacatay, ají amarillo, queso fresco y maní; el pulpo se encuentra con la suavidad y el sabor profundo de las aceitunas negras; y el tiradito con ají amarillo pone al pescado fresco en primer plano. Tres bocados y ya parece que la mesa hubiera recorrido varios kilómetros.
“Ahora viene el ceviche”, anuncia María Antonia, como quien sabe que acaba de llegar uno de los momentos más esperados. Y lo es. El pescado fresco, el limón, el ají y la leche de tigre despiertan el paladar. La embajadora se detiene en este último elemento y explica que no es simplemente el líquido que queda en el plato: es parte esencial del ceviche, una mezcla intensa, cítrica y especiada que concentra buena parte de su carácter.
Después le toca el turno a las conchitas a la parmesana, gratinadas y cremosas; la trucha andina, que lleva la conversación hacia las alturas; y el chupe de camarones, más contundente, profundo y reconfortante.
La embajadora va hilando las historias mientras los platos circulan. La mesa ya no parece una presentación gastronómica, sino una reunión entre amigos en la que alguien conoce muy bien el país y quiere mostrarlo sin apuro.
Hasta que aparece una protagonista que, a simple vista, parece mucho más humilde: la papa. “Tenemos muchísimas”, cuenta María Antonia, y enseguida aparecen los colores. Moradas, amarillas, rojas, anaranjadas, de distintas formas y tamaños. Perú es uno de los grandes centros de diversidad de este tubérculo y conserva cientos de variedades nativas.
En las causitas tricolor de papas andinas, esa diversidad se convierte en paisaje. Tres colores de papa, tres texturas, tres pequeñas postales de los Andes.
La conversación continúa y también cambia el tono. Es hora de los anticuchos, con el aroma del fuego y la parrilla. La embajadora habla de su presencia en las calles y de esa cocina popular que también forma parte de la identidad peruana.
Después aparecen la trucha a la parrilla, el chupe de camarones y el arroz chaufa con Kam Lu Wantán. Y aquí la historia vuelve a cruzar fronteras. La influencia de la inmigración china está profundamente incorporada a la gastronomía peruana. El chaufa es una de sus expresiones más conocidas. La cocina, una vez más, demuestra que puede recibir influencias externas y convertirlas en algo propio.
El lomo saltado lleva esa mezcla todavía más lejos: carne, cebolla, tomate, ají y papas se encuentran en un plato que parece sencillo hasta que uno empieza a pensar en todo lo que cuenta. La embajadora lo explica con esa mezcla de entusiasmo y familiaridad que atraviesa toda la comida. En Perú, las culturas llegaron, se encontraron y terminaron cocinando juntas.
La ruta se interna entonces hacia territorios más verdes. El tacacho con cecina trae el plátano verde y la carne ahumada; el juane, con arroz, especias y su particular envoltura, lleva directamente hacia la Amazonía. La mesa cambia otra vez. Aparecen sabores más intensos, aromas ahumados y preparaciones que hablan de una geografía completamente diferente.
Y mientras los platos siguen llegando, la embajadora no deja que nadie simplemente coma. Cada preparación abre una conversación. Ese es quizás uno de los mayores encantos de la experiencia: la comida nunca llega sola. Siempre trae una historia detrás.
Y cuando parece que el recorrido termina, llega el momento dulce. El suspiro de limeña, con notas de maracuyá, aparece delicado, cremoso, coronado con merengue. María Antonia cuenta entonces una de esas historias que hacen que un postre deje de ser simplemente un postre.
Su origen está vinculado al antiguo manjar blanco y a una mujer llamada Amparo Ayarza, esposa del poeta peruano José Gálvez Barrenechea. Según la tradición, ella preparaba este dulce y, cuando Gálvez lo probó, quedó tan encantado con su textura y dulzura que lo comparó con el suspiro de una mujer. El nombre quedó para siempre.
La historia se cuenta alrededor de la mesa y, de pronto, cada cucharada parece tener un poco más de Lima.
Pero todavía falta un personaje. Aparece un enorme King Kong, el famoso alfajor de Lambayeque. La embajadora explica su nombre y basta mirar el tamaño para entender la comparación. Este dulce, compuesto por grandes capas de masa y rellenos como manjar blanco y dulces de frutas, fue asociado por su dimensión con el gigantesco gorila de la película King Kong. La mesa ríe. Es difícil no hacerlo frente a semejante alfajor. Antes del último destino, los dulces de convento y para finalizar el recorrido una taza de café Geisha, traído especialmente desde Chanchamayo, en la selva central peruana. Aromático, delicado y diferente, llega cuando la conversación ya se volvió sobremesa.
“Viaje por los sabores del Perú” propuso descubrir un país antes de llegar, imaginar sus mercados, sus costas, sus montañas, sus campos y su selva a través de una mesa.
Pero aquella experiencia tuvo también un significado especial. Fue una de las últimas presentaciones de María Antonia Masana antes de emprender una nueva misión diplomática en Sudamérica, después de casi tres años en Paraguay. Se irá llevando consigo una parte de este país que la recibió y, a la vez, dejará aquí una huella de la cultura peruana que tanto ama.
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CyberDay prepara nueva edición con foco en mipymes
El CyberDay Paraguay 2026 se realizará del 2 al 4 de noviembre, impulsado por el Ministerio de Industria y Comercio (MIC) y la Cámara Paraguaya de Comercio Electrónico (Capace), con el objetivo de dinamizar las ventas digitales y ampliar las oportunidades para empresas y emprendedores.
El viceministro de Comercio y Servicios, Alberto Sborovsky, destacó que el comercio electrónico ya es un componente estratégico de la economía. En 2025, el mercado digital superó los USD 2.000 millones, mientras que más del 54 % de las compras online se realizaron en tiendas y marcas locales.
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La edición anterior reunió a 85 tiendas, generó ventas por unos USD 8,8 millones, más de 7.500 transacciones y 70.000 visitas a la plataforma oficial. En su décima edición, el CyberDay también busca ampliar la participación de las mipymes, que podrán acceder gratuitamente a la campaña y aprovechar el mayor tráfico para incrementar su visibilidad y ventas.
La iniciativa apunta a fortalecer el ecosistema digital paraguayo mediante la articulación público-privada y facilitar que emprendedores y mipymes lleguen a consumidores de todo el país. Las ofertas estarán concentradas en cyberday.com.py, con promociones organizadas por categorías y énfasis en operaciones transparentes, medios de pago digitales y logística eficiente.
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Hambre Cero moviliza más de G. 212.000 millones en ventas para mipymes
El Programa Hambre Cero se convirtió en una oportunidad comercial para las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) nacionales, que entre agosto del 2024 y junio del 2026 acumularon más de G. 212.000 millones en ventas vinculadas a la cadena de valor de la alimentación escolar. El movimiento fue generado por 724 empresas identificadas como mipymes, que registraron más de 13.000 facturas durante el periodo analizado.
Los datos del Viceministerio de Mipymes muestran además que más del 88 % de las empresas participantes corresponde a micro y pequeñas unidades económicas, reflejando el peso que tienen estos negocios dentro de la provisión de bienes, productos e insumos necesarios para la prestación del servicio de alimentación escolar.
Por actividad económica, más del 63 % de las mipymes involucradas se concentran en los sectores de comercio, agricultura e industria alimentaria. Se trata de actividades directamente relacionadas con la producción, provisión y distribución de los productos requeridos por el programa, que actualmente alcanza a 144 distritos del país.
La distribución territorial también muestra una participación importante fuera de los principales centros urbanos. Del total de empresas identificadas, el 70 % se concentra en Alto Paraná, Central, Caaguazú, Amambay y capital, departamentos que reúnen una parte significativa de la actividad vinculada a esta cadena de valor.
Para las mipymes, la demanda generada por Hambre Cero representa una posibilidad de ampliar sus mercados y vincularse con otros actores económicos. El esquema requiere la participación de empresas y proveedores en diferentes etapas, desde la producción y provisión hasta la distribución y prestación de servicios asociados a la alimentación escolar.
En este contexto, el programa también abre espacio para que unidades económicas de menor escala puedan incorporarse a cadenas de valor y desarrollar nuevas oportunidades comerciales a partir de una demanda sostenida. El desafío pasa por que más empresas puedan integrarse a este circuito y aprovechar el mercado que genera la alimentación escolar en distintos puntos del territorio nacional.
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Mipymes fortalecen su participación en Hambre Cero y dinamizan economías locales
El Ministerio de Industria y Comercio (MIC), a través del Viceministerio de Mipymes, realizó una gira técnica por los departamentos de San Pedro y Canindeyú para acompañar a micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) vinculadas a las cadenas de suministro del Programa Hambre Cero. El objetivo fue relevar sus capacidades operativas, principales desafíos y oportunidades de crecimiento.
Durante el recorrido, el equipo técnico visitó empresas proveedoras de bienes, insumos y servicios logísticos que participan del programa de alimentación escolar. Las jornadas permitieron conocer en terreno las condiciones de operación, distribución y provisión que sostienen el servicio destinado a miles de estudiantes.
Además del monitoreo, los técnicos del MIC brindaron orientación sobre las herramientas de asistencia disponibles para las empresas, con énfasis en la articulación con los Centros de Apoyo al Emprendedor (CAE), los Small Business Development Centers (SBDC) y los canales de atención empresarial del Viceministerio de Mipymes.
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Uno de los puntos destacados durante la gira fue el impacto de las compras públicas sobre las economías locales. Las empresas proveedoras no solo responden a la demanda generada por Hambre Cero, sino que también articulan con productores, emprendedores y otros proveedores de sus comunidades.
Esta dinámica genera movimiento económico, empleo y nuevas oportunidades de negocio, ampliando el alcance de la demanda pública hacia otros actores de las economías locales. A su vez, contribuye al fortalecimiento de las capacidades productivas de los territorios mediante una mayor articulación empresarial.
El MIC prevé continuar con las visitas técnicas y profundizar el trabajo conjunto con cooperativas, gobiernos locales y el sector privado, buscando ampliar la participación de las Mipymes paraguayas en estas cadenas de abastecimiento y potenciar los encadenamientos productivos.
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