Los ataques cibernéti­cos contra usuarios del sistema financiero están cambiando de moda­lidad a medida que avanzan las herramientas digitales. El uso masivo de códigos QR, alias, aplicaciones bancarias y otros canales electrónicos abrió nuevas oportunidades para los ciberdelincuentes, que recurren cada vez más a campañas de phishing, publicidad engañosa y enla­ces fraudulentos para obte­ner información o acceder a cuentas.

Walter Magliano, jefe del área de Seguridad Preventiva y Proyectos del Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (Mitic), explicó a La Nación/Nación Media que estas campañas no son exclusivas de Para­guay y que suelen ejecutarse de manera coordinada, apun­tando simultáneamente a numerosos usuarios. “Las estafas también cambian”, señaló, al precisar que las modalidades evolucionaron desde las antiguas llamadas telefónicas y correos fraudu­lentos hacia mecanismos más sofisticados.

Entre ellos se encuentran anuncios falsos que imitan a medios o empresas y men­sajes que buscan generar urgencia en el usuario, como supuestas multas o avisos de servicios.

Recomendaciones esenciales

Ante este escenario, Mag­liano remarcó que la pre­vención debe acompañar la creciente digitalización de las operaciones financieras. Recomendó no ingresar a enlaces desconocidos, veri­ficar siempre las direccio­nes web y contactar direc­tamente con las entidades cuando se solicite informa­ción sensible.

También aconsejó evitar operaciones bancarias uti­lizando redes wifi públicas y mantener los teléfonos libres de aplicaciones de ori­gen dudoso, debido a que pue­den aumentar la superficie de ataque.

El especialista destacó que el usuario paraguayo ya cuenta con una mayor pre­sencia digital, desde trámi­tes públicos hasta operacio­nes financieras, por lo que las buenas prácticas de segu­ridad adquieren cada vez mayor importancia.

En caso de detectar una operación sospechosa, la recomenda­ción es contactar inmedia­tamente al banco para blo­quear las cuentas y realizar la denuncia ante la Policía o el Ministerio Público. La rapidez de la reacción puede ser determinante para evi­tar nuevas operaciones frau­dulentas.

Dejanos tu comentario