La Unión de Gremios de la Producción (UGP) compartió sus perspectivas acerca del fenómeno el Niño, señalando que se abren expectativas positivas para la soja y el maíz, pero exige mayor planificación para el sector productivo, pasando a convertirse en una oportunidad.
“Para la soja, el maíz y otros granos, un año Niño suele representar mejores perspectivas que un año marcado por la sequía, siempre que las precipitaciones se distribuyan de manera adecuada y el manejo agrícola acompañe”, explicaron.
Edgar Meyeregger, especialista en gestión de riesgos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), explicó que las condiciones proyectadas podrían favorecer el inicio de la próxima campaña agrícola. “Hay que entender que con las condiciones de El Niño, por un lado, el sector productivo es favorecido para la próxima campaña, porque hay agua y posibilidades de asegurar una buena siembra”, señaló.
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No obstante, advirtieron que un escenario más húmedo también trae nuevos desafíos. “Normalmente el problema se daría por la presión fitosanitaria; es decir, enfermedades y plagas que el productor debe manejar y que desembocan en una mayor inversión”, agregó.
A su vez, mencionó que el momento más delicado, sin embargo, no será durante la siembra sino en la cosecha, ya que si las precipitaciones persisten, las labores pueden paralizarse durante varios días porque los suelos saturados impiden el ingreso de las máquinas. En dichas condiciones, el grano permanece más tiempo en el campo, pierde calidad y, en casos extremos, puede deteriorarse.
Igualmente, Meyeregger advirtió que estos rubros son considerablemente más sensibles a un exceso de lluvias. “Hortalizas, frutas y cultivos como el sésamo presentan mayores dificultades bajo condiciones de elevada humedad, por lo que requerirán un seguimiento permanente y estrategias de manejo específicas para reducir pérdidas”, agregó el experto.
Por último, desde el gremio aseguraron que todavía es temprano para anticipar el comportamiento definitivo del clima, pero una señal parece clara: después de varias campañas condicionadas por la falta de agua, el campo vuelve a mirar al cielo con una expectativa distinta.
Si las lluvias se mantienen dentro de parámetros favorables y el manejo responde a los desafíos del nuevo escenario, Paraguay podría encaminarse hacia una buena campaña 2026-2027, remarcaron.