La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) dio a conocer los datos de la actividad del rubro de la molienda al cierre del primer semestre del 2026. En ese sentido, se destaca el alto nivel de procesamiento que se concretó en la primera parte del año, con cifras que no se registraban desde 2018.
En la primera mitad de este año, el procesamiento acumulado de soja alcanzó 1.852.989 toneladas, lo que implica un crecimiento del 12 % con respecto al mismo periodo del 2025.
Para encontrar un registro superior en el mencionado periodo hay que ir a siete años atrás, en el 2018, año que cerró como el de mayor procesamiento de la historia, cuando la molienda superó los 1,9 millones de toneladas.
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Particularmente, durante el mes de junio, se agregó valor a 367.032 toneladas de soja, un crecimiento de más de 59.000 toneladas en comparado con el mismo periodo de 2025. En cuanto a otras oleaginosas, la molienda creció 4 % en comparación con el sexto mes del año anterior, con lo que llegó a 31.678 toneladas.
Capacidad instalada
Gracias a las más de 1,85 millones de toneladas de soja procesadas, la utilización de la capacidad instalada alcanzó el 78 % al cierre del primer semestre del año, representando un incremento 3 puntos porcentuales el registro correspondiente a mayo. En la comparación interanual se observa una estabilización, marcada por el mismo nivel de aprovechamiento.
“Para el segundo semestre del año se espera sostener un buen ritmo de agregado de valor, con lo que se podría cerrar incluso más la brecha de subutilización de la capacidad instalada en la agroindustria nacional”, según el documento del gremio.
Dinero ingresado
De enero a junio del 2026, las ventas al extranjero de aceite, harina y cascarilla de soja generaron para el país ingresos de USD 709,63 millones, valor que representa una mejoría del 21 % con respecto al acumulado del mismo periodo de 2025, por la exportación de productos de soja. Con las cifras mencionadas, la agroindustria concentró el 24 % del total de las divisas generadas por el complejo sojero.
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El 65 % de la cosecha de maíz ya fue comercializada, pero persiste impase en el mercado
La cosecha de maíz avanza hacia su etapa final en nuestro país, con una campaña que mantiene un desempeño positivo, especialmente en las regiones del norte del país. Los últimos volúmenes recolectados registraron algunos problemas puntuales de calidad, principalmente en la zona sur, mientras que la productividad general se mantiene dentro de las expectativas para la temporada.
Así lo indicó el más reciente informe de la consultora StoneX, señalando que además cerca del 65 % de la cosecha ya fue comercializada, por lo que muchos productores lograron concretar los negocios necesarios para cumplir con sus compromisos financieros y presentan una menor urgencia para vender los volúmenes remanentes.
No obstante, hoy en el mercado interno se observa un impase entre productores y compradores. En este escenario, las expectativas de los vendedores se ubican en torno a USD 160 por tonelada, mientras que las ofertas de los compradores permanecen cerca de USD 155 por tonelada.
La diferencia entre ambos valores dificulta la compra de nuevos lotes, debido a que intermediarios y consumidores finales no han mostrado disposición a elevar sus ofertas hasta los niveles pretendidos por los productores.
Con más de la mitad de la cosecha ya comercializada, el ritmo de los negocios continúa limitado, señala el informe, mientras ambas partes esperan cambios en las condiciones del mercado que permitan retomar las negociaciones por los volúmenes remanentes.
Por otra parte, StoneX mantuvo sin cambios sus proyecciones para la próxima campaña. “La producción de maíz para la campaña 2026/27 se mantiene estimada en 5,73 millones de toneladas”, indicó el informe elaborado por Larissa Barboza, PhD de la consultora.
Ya en el boletín del mes pasado se había señalado en el marco de la próxima zafra un aumento de la superficie de siembra cercana al 1 millón de hectáreas, puesto que el crecimiento sostenido de la industria del etanol y el aumento del consumo de raciones para producción animal están fortaleciendo la demanda interna y generando señales positivas para el productor.
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Proyectan cosecha de 11,49 millones de toneladas de soja para el ciclo 2026/27
Sin cambios en las estimaciones, la producción total de soja para el ciclo 2026/27, incluyendo soja zafra y soja zafriña, fue proyectada en 11,49 millones de toneladas. De este volumen, 9,86 millones de toneladas correspondieron a la cosecha principal y 1,28 millones a la soja zafriña.
En su más reciente informe, la consultora StoneX detalló que la siembra que comenzó oficialmente en este mes presenta todavía un avance reducido y se mantiene por debajo del 5 % del área proyectada. “Los trabajos muestran un mayor progreso en el sur del país, mientras que en el norte continúan a un ritmo más lento”, indicaron.
Asimismo, mencionaron que las heladas registradas durante el primer fin de semana de septiembre afectaron algunas áreas ya emergidas, y aunque los impactos se consideran puntuales no deberían alterar significativamente las perspectivas productivas, dado que gran parte del área aún será sembrada en las próximas semanas.
Comercialización avanza
La comercialización anticipada registró un avance significativo durante el último mes. Los precios se cerraron cercanos a USD 400/ton para el productor y estimularon la concreción de nuevos negocios elevando el porcentaje vendido de la cosecha 2026/27 hasta aproximadamente el 18 %.
“Este ritmo supera ampliamente el promedio de los últimos cinco años para esta fecha, estimado en 9 %, lo que demuestra que los productores aprovecharon las oportunidades de precio incluso antes de un avance más consistente de la siembra”, remarcaron.
En tanto, en el mercado disponible de soja la oferta continúa siendo muy limitada y se registra que la demanda brasileña sigue ejerciendo una fuerte influencia sobre los flujos comerciales, ofreciendo una remuneración superior a la observada en el mercado paraguayo.
“Mientras la referencia en Asunción ronda los USD 467/ton, la paridad de exportación hacia Brasil equivale a aproximadamente USD 480/ton, favoreciendo los envíos al mercado brasileño”, puntualizaron.
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Soja encara nueva campaña con expectativa de mejorar la cosecha y abrir mercados
Inicia un nuevo año agrícola, con la búsqueda de nuevos destinos para la soja y el trabajo de integración entre productores, destacó Héctor Cristaldo, presidente de la UGP.
Expectativas del sector. Con el inicio de una nueva temporada agrícola, el sector productivo encara la siembra de soja con la expectativa de lograr una buena germinación y culminar el proceso con una cosecha superior a la del año pasado, señaló Héctor Cristaldo, presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), en el marco del lanzamiento de la siembra 2026 en Canindeyú.
Durante la apertura de la actividad en Maracaná, explicó que desde hace más de 15 años se impulsa un proceso de integración productiva que reúne a pequeños, medianos y grandes productores, además de empresas de la región, con el objetivo de trabajar conjuntamente en el desarrollo regional y nacional.
Apertura de nuevos mercados y logística. Héctor señaló que desde hace casi dos años se trabaja en la posibilidad de que Taiwán compre soja paraguaya. El país asiático ya se convirtió en un jugador importante para las exportaciones de carne bovina y porcina.
La incorporación de Taiwán como destino permitiría diversificar los mercados y disminuir la dependencia de Argentina, que actualmente concentra cerca del 75 % al 80 % de las exportaciones de soja paraguaya.
La logística también representa un factor relevante para la competitividad. Héctor recordó que Paraguay enfrenta la desventaja de ser un país mediterráneo, aunque cuenta con la tercera mayor flota fluvial de barcazas del mundo, detrás de Estados Unidos y China.
Tecnología en el agro. Señaló que las cooperativas trabajan con los productores de los asentamientos cercanos, mientras que el instituto de biotecnología Inbio desarrolla un programa de agricultura sostenible basado en el manejo de suelos, la siembra directa, la rotación de cultivos y los abonos verdes.
El presidente del gremio indicó además que, entre las principales prioridades de los pequeños productores, se encuentran la titulación, la asistencia técnica y el acceso a financiamiento mediante créditos adecuados a sus emprendimientos, además de una mayor inserción en la cadena de valor para poder comercializar su producción y generar ingresos.
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Cappro plantea un Paraguay más industrializado
Una nueva campaña sojera llega al campo fortalecida y sabiendo que detrás de cada cosecha existe una industria que busca convertir esa materia prima en más alimentos, energía y productos capaces de conquistar nuevos mercados. En el Día de la Industria Nacional, celebrado ayer, Raúl Valdez, presidente de la Cappro, pone sobre la mesa la discusión de cuánto más valor puede generar el país a partir de lo que ya produce
“Después de veinte años de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales, la discusión debe evolucionar. Ya no corresponde preguntarnos si Paraguay debe industrializarse, sino cómo construimos una estrategia que nos permita hacerlo a la escala que el país necesita”, reflexionó Raúl Valdez, presidente de la Cappro, en entrevista con FOCO Business.
Mencionó que la industria ya tiene escala para dar ese salto y que esto se ve reflejado en la capacidad instalada de procesamiento superior a 4,8 millones de toneladas anuales y más de USD 1.000 millones invertidos en infraestructura por parte de las empresas asociadas a la Cappro.
En el primer semestre de 2026 se procesaron más de 1,85 millones de toneladas de soja, el mejor registro desde 2018, lo cual muestra una cadena que, pese a sequías, volatilidad internacional y dificultades logísticas, mantuvo sus inversiones y recuperó capacidad. También revela el espacio que todavía existe para crecer. “Una gran cosecha es una excelente noticia. Una gran cosecha que además se industrializa localmente es aún una mejor”, afirmó.
Si bien la soja continúa siendo el corazón de la industria, con cerca del 98 % del procesamiento de oleaginosas de las empresas asociadas a Cappro, la diversificación comienza a abrir nuevas posibilidades.
La canola y el girasol presentan oportunidades para desarrollar cadenas de aceites y subproductos a mayor escala, mientras el maíz y el trigo forman parte de otras cadenas agroindustriales con potencial de expansión.
Con ellos se pueden fabricar un universo mucho más amplio que el aceite y la harina. Proteínas, alimentos, ingredientes industriales, lubricantes, adhesivos, plásticos ybiocombustibles. “No tenemos que inventar la oportunidad, pues ya la tenemos. Debemos organizarla y desarrollarla”, acotó el presidente.
El biodiésel ocupa un lugar estratégico. Paraguay produce materias primas agrícolas y, al mismo tiempo, importa combustibles fósiles. Una mayor incorporación de biocombustibles permitiría conectar dos sectores que hasta ahora muchas veces se analizan por separado: agro e industria energética.
“Los biocombustibles permiten vincular agricultura, industria y energía. No son solo una alternativa ambiental, también constituyen una oportunidad económica, energética y estratégica”, señaló Raúl.
El próximo salto estará en la decisión de siembra, la gestión de cultivos, la agricultura de precisión, genética, datos e inteligencia artificial que pueden mejorar productividad, anticipar riesgos y optimizar el uso de insumos.
Ese desafío exige también talento preparado para los nuevos requerimientos del agro. Esto implica técnicos, ingenieros, especialistas en datos, profesionales capaces de interpretar nuevas tecnologías y equipos preparados para trabajar con estándares internacionales.
Trazabilidad. Europa y otros destinos exigen cada vez más información sobre el origen de los productos, su trazabilidad y su impacto ambiental. Para Paraguay, esto implica costos y adaptación, pero también una posibilidad de diferenciación.
La entrada en aplicación del Reglamento europeo contra la deforestación -EUDR- coloca a la soja paraguaya frente a la exigencia de demostrar que la producción cumple determinados criterios ambientales y de trazabilidad. “Las nuevas regulaciones están modificando las condiciones de acceso a los mercados, y más que una amenaza en Cappro lo vemos como gran oportunidad”, adelantó.
En este sentido, aseguró que el reto será demostrar con información, trazabilidad y tecnología aquello que Paraguay ya tiene como ventaja: una producción capaz de competir globalmente.
Hidrovía y competitividad. Para una economía mediterránea como la nuestra, la Hidrovía Paraguay-Paraná continúa siendo una pieza crítica para que los productos puedan llegar eficientemente al mundo.
“En los mercados internacionales, donde cada dólar cuenta, esos sobrecostos pueden definir si un producto paraguayo es competitivo o queda fuera del mercado”, advirtió.
Para la Cappro, la discusión ya no pasa únicamente por cuánto cuesta navegar, sino por qué servicio recibe el país a cambio de ese costo. Navegabilidad, infraestructura, previsibilidad y eficiencia son variables directamente vinculadas a la capacidad de competir.
Los productos industrializados paraguayos -aceite, harina y cascarilla- generaron más de USD 870 millones en exportaciones entre enero y julio de 2026. Llegan a más de 40 países y abren una vía para reducir la dependencia de la exportación de granos sin procesar.
Ahí aparece uno de los grandes desafíos de la próxima década que consiste en encontrar nuevos compradores, pero también nuevos productos para venderles. “Imagino un Paraguay en el que la discusión ya no sea solo cuántas toneladas de soja producimos, sino cuántos productos generamos a partir de cada tonelada”, proyectó.
Para concluir, Raúl, dijo que el país ya tiene productores eficientes, infraestructura industrial, tecnología, capital privado y una base agrícola de escala internacional. Ahora lo que está en juego es cómo conectar esas fortalezas. “Un país no se desarrolla solamente por lo que produce sino por lo que es capaz de transformar”, puntualizó.