Paraguay posee un gran potencial para el desarrollo de la acuicultura y piscicultura en sistemas controlados, gracias a su riqueza en recursos hídricos, sumada a la diversidad de recursos genéticos. Este sector de la economía se encuentra en crecimiento, enfocado en la diversificación y la integración productiva. Así lo indicó Susana Barúa, especialista en acuicultura.
Indicó a La Nación/Nación Media que el país cuenta con condiciones en ambas regiones para la producción y desarrollo de este rubro. “El sector viene creciendo de forma sostenida. Hay aproximadamente 10.000 productores en todo el país. La producción pasó de 100 toneladas en el año 2000 a más de 23.200 toneladas hoy”, expresó.
La especialista destacó como ventaja comparativa que el país ya dispone de tecnología de punta para la producción de semillas, lo que garantiza el abastecimiento de las mismas para posteriormente pasar al engorde por parte de los productores.
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Explicó que el mayor productor piscícola del país está en el departamento de Caaguazú y cuenta con un ciclo cerrado de producción que incluye: centro de producción de alevines, engorde, planta de procesamiento con valor agregado y fábrica de balanceados. En ese contexto, acotó que la fábrica utiliza una caldera para producir harina y aceite de pescado a partir de subproductos, que luego se usan como fuente de proteína para balanceados de peces y mascotas.
Barúa mencionó que, en la actualidad, el 97% de la producción piscícola -cría de peces en estanques controlados por el hombre- se concentra en la región Oriental. Entre las especies de importancia comercial se destacan: tilapia, carpa, bagre, pacú y otras con demanda creciente.
Rubro de impacto
La especialista indicó que este segmento genera un impacto no solo económico, sino también ambiental y social. En ese sentido, detalló que en lo social el rubro genera mano de obra, aporta alimento de alto valor nutritivo y evita el éxodo de jóvenes y familias del campo a la ciudad al dar fuente de trabajo.
En cuanto a la parte ambiental, sostuvo que disminuye la presión sobre los recursos ictícolas de ríos y ayuda a preservar especies nativas. En lo económico, afirmó que es un “rubro rentable” y que no demanda una inversión importante, ya que en poco espacio se puede tener un estanque con vida útil de 20 años.
“La inversión inicial para implementar, incluyendo horas máquina, alimentación, alevines, equipos para medir calidad de agua y red para cosecha, es de aproximadamente G. 8.000.000 para un estanque de 300 metros cuadrados”, mencionó.
Diversificación
Barúa afirmó que la piscicultura se puede integrar a otros rubros como producción hortícola, ovina, aviar y porcina. “Ahí hablamos de diversificación e integración de la producción, logrando sistemas sostenibles y sustentables”, precisó al comentar que se encuentra trabajando en un estudio para la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) que será presentado en agosto en Brasil.