La Unión Industrial Paraguaya (UIP) expresó su respaldo a la resolución 472 del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), que establece una mezcla obligatoria de entre 8 % y 10 % de biodiésel en el gasoil tipo III, al considerar que la medida contribuirá al fortalecimiento de la industria nacional, la generación de empleo y la reducción de la dependencia de combustibles importados.
A través de un comunicado institucional, el gremio sostuvo que la decisión representa un paso relevante dentro de la estrategia de industrialización del país, al promover un mayor aprovechamiento de las materias primas producidas localmente y generar valor agregado dentro de la economía paraguaya.
La resolución fue firmada el pasado 19 de junio y apunta a incrementar gradualmente la participación de biocombustibles en la matriz energética nacional. Para la UIP, esta política permite avanzar hacia una mayor seguridad energética y, al mismo tiempo, dinamizar diferentes eslabones de la cadena agroindustrial.
Uno de los principales argumentos planteados por el sector industrial es que Paraguay cuenta con una importante producción de soja, pero todavía exporta una parte significativa de esa producción sin procesamiento. Según la UIP, transformar esa materia prima dentro del país permite generar nuevos productos, empleos e inversiones.
El gremio recordó que el procesamiento de la soja produce simultáneamente aceite destinado a la elaboración de biodiésel y harina proteica utilizada en la alimentación avícola, porcina y bovina. En ese sentido, destacó que la producción de biocombustibles no compite con la producción de alimentos, sino que forma parte de una misma cadena de aprovechamiento industrial.
La organización también subrayó que cada litro de biodiésel producido localmente reduce la necesidad de importar gasoil, contribuye a retener divisas dentro de la economía paraguaya y genera actividad económica en sectores vinculados a la agricultura, la industria y la logística.
No obstante, la UIP señaló que la implementación debe realizarse de forma gradual, responsable y bajo estrictos controles de calidad, garantizando previsibilidad para los inversionistas y seguridad para los consumidores.
Te puede interesar: Ande defiende margen de rentabilidad y mantiene negociación con Atome