La carnicería y la Feria de Agricultura Familiar impulsadas por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), logró agotar totalmente su stock este martes 10 de junio, comercializando más de 6.000 kilos de carne vacuna durante la jornada y registrando una alta afluencia de compradores.
La actividad se realizó en el marco de la XLIV Reunión Especializada de Agricultura Familiar (REAF) – Mercosur. En conversación con La Nación/Nación Media, la coordinadora de ferias del MAG, Carolin Leguizamón, destacó la gran receptividad de la ciudadanía y el volumen de ventas alcanzado durante la jornada. “Hubo muchísima receptividad de la gente. Se agotó totalmente el stock, tanto de la feria como de la carnicería”, resaltó.
Asimismo, explicó que distintos factores contribuyeron al éxito de la jornada, entre ellos las compras anticipadas relacionadas con el Día del Padre, el movimiento generado por el Mundial y la propia realización de la REAF-Mercosur.
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Más de G. 269 millones para familias rurales
Según los datos oficiales, la feria cerró con stock agotado, alcanzando ingresos por valor de G. 269.027.500, beneficiando directamente a 3.850 familias rurales distribuidas en 53 organizaciones. Los productores participantes provinieron de los departamentos de Concepción, Itapúa, San Pedro, Cordillera, Caaguazú, Guairá, Caazapá, Misiones, Paraguarí, Alto Paraná, Central, Ñeembucú, Amambay, Canindeyú y Bajo Chaco.
Carnicería “Che Rúpe Guarã” también cerró con éxito
En paralelo, otra edición de la carnicería “Che Rúpe Guarã”, impulsada mediante una alianza estratégica entre el MAG, MM Cárnicos y la Carnicería Don Miguel, también culminó con resultados positivos. Durante la jornada se comercializaron aproximadamente 7.000 kilos de carne vacuna, con stock agotado y una recaudación cercana a los G. 300 millones, consolidando una vez más este formato de venta directa entre productores y consumidores.
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El Niño: MAG insta a reforzar medidas preventivas ante amenaza climática
Ante la posibilidad de que el fenómeno climático El Niño tenga incidencia en la producción hortícola durante el segundo semestre del año, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), puso a disposición de los productores una serie de manuales técnicos orientados al manejo de los cultivos de tomate y pimiento bajo condiciones ambientales adversas.
Según explicó a La Nación/Nación Media, el director de Extensión Agraria, Edgar Frutos, con esto buscan brindar herramientas prácticas para reducir riesgos productivos y fortalecer la capacidad de respuesta de los agricultores frente a eventos climáticos que históricamente afectan al sector.
Las recomendaciones que dio Frutos son sobre la preparación del suelo, manejo de humedad, nutrición, control sanitario, monitoreo y prevención de enfermedades. Advirtió que El Niño suele manifestarse en Paraguay mediante lluvias excesivas, elevada humedad ambiental, persistente nubosidad y menor radiación solar.
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“Estas condiciones generan un ambiente favorable para la proliferación de hongos, bacterias y otras enfermedades que pueden provocar pérdidas significativas en los cultivos hortícolas”, dijo.
Destacó que tanto el tomate como el pimiento son especialmente sensibles al exceso de humedad. En el caso del pimiento, el encharcamiento favorece enfermedades radiculares como Phytophthora y Pythium, mientras que en tomate aumenta el riesgo de problemas sanitarios asociados a hongos y bacterias que afectan el rendimiento y la calidad de los frutos.
Entre las principales recomendaciones figuran la construcción de camas elevadas para mejorar el drenaje, el uso de cobertura plástica o mulching para reducir la humedad en el entorno de las plantas, la implementación de sistemas de riego más eficientes y el monitoreo permanente de las parcelas. Asimismo, se enfatiza la necesidad de fortalecer los programas preventivos de control sanitario antes de la aparición de síntomas.
Otro aspecto considerado clave es el monitoreo climático. instó a ajustar las labores agrícolas y los tratamientos fitosanitarios de acuerdo con las condiciones meteorológicas, especialmente durante periodos de lluvias prolongadas o alta humedad relativa, cuando aumenta considerablemente la presión de enfermedades.
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Mandioca registra mejora en producción y calidad gracias a condiciones climáticas favorables
La producción de mandioca en Paraguay muestra señales alentadoras durante la presente campaña, con un aumento en el volumen y una mejora en la calidad del producto en varias zonas del país, favorecida por condiciones climáticas oportunas y un mejor manejo técnico de los cultivos, según explicó a La Nación/Nación Media el ingeniero Moisés Vega, técnico especialista en mandioca del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).
Vega señaló que la mandioca, considerada uno de los principales rubros de la agricultura familiar, es una especie originaria del trópico que completa su primer ciclo productivo entre los 9 y 12 meses después de la plantación, coincidiendo con la época de bajas temperaturas y heladas en Paraguay.
“En ese momento, la planta entra en una etapa de reposo fisiológico, caracterizada por el desprendimiento de hojas y la disponibilidad de ramas semilla para nuevas plantaciones”, explicó.
El especialista indicó que uno de los factores determinantes para mejorar la productividad del rubro es la utilización de material de siembra de calidad. En ese sentido, enfatizó que los productores deben disponer de ramas que hayan alcanzado la madurez fisiológica, con sanidad interna y externa verificada y sin mezcla de variedades.
Para la plantación de una hectárea, detalló, se requieren entre 2.000 y 2.500 ramas o varas, de las cuales se obtienen estacas cortadas en segmentos de cinco a siete yemas sanas.
Asimismo, comentó que en los últimos años algunos productores han adelantado la plantación de ramas de mandioca, asumiendo los riesgos asociados al otoño e invierno. No obstante, explicó que cuando las condiciones climáticas acompañan, esta práctica permite obtener cosechas tempranas de mandio pyahú, destinadas al mercado hacia finales de año.
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Condiciones climáticas y manejo adecuado
Según precisó, las plantaciones realizadas entre julio y octubre son cosechadas desde mayo en adelante, lo que incrementa la disponibilidad del producto en los mercados nacionales. En esta campaña, se observa una mejora importante en la producción y calidad de la mandioca, aunque con diferencias según las zonas.
El técnico atribuyó estos resultados al buen tiempo, lluvias oportunas y al manejo aplicado por los productores, como la preparación del suelo, el control de malezas, plagas y enfermedades.
Las principales zonas de producción comercial de mandioca se concentran en los departamentos de San Pedro, Canindeyú, Caaguazú, Caazapá, Alto Paraná e Itapúa, donde se encuentra la mayor superficie cultivada y el mayor volumen de producción del país.
Desafíos en el cultivo
No obstante, el sector aún enfrenta desafíos importantes. Entre ellos, Vega mencionó la necesidad de avanzar hacia un incremento gradual de la productividad, mejorar la calidad de las raíces para distintos usos y ampliar la oferta de materia prima destinada a la industria.
En ese contexto, afirmó que el MAG continúa brindando acompañamiento técnico a productores y organizaciones mandioqueras mediante la difusión y aplicación de tecnologías orientadas al fortalecimiento del rubro.
“Estamos desarrollando experiencias con organizaciones de productores en diversas zonas del país, lo que permitió avanzar en la adopción de prácticas tecnológicas y alcanzar rendimientos de hasta 40 toneladas por hectárea en cultivos de primer ciclo, con cosechas entre ocho y nueve meses, además de mejoras en la calidad de la mandioca para consumo”, concluyó.
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Comunidades indígenas del país fortalecen su producción con apoyo del MAG
La producción agrícola de comunidades indígenas gana terreno mediante un acompañamiento técnico que busca fortalecer la seguridad alimentaria, la generación de ingresos y la participación de productores en espacios de comercialización. El trabajo es liderado por la Dirección de Extensión Agraria (DEAg), dependencia del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), responsable de brindar asistencia técnica a productores de la agricultura familiar campesina e indígena.
El abordaje implementado en comunidades indígenas contempla una metodología diferenciada, sustentada en un enfoque de derechos y de interculturalidad, explicó Petrona Fretes, jefa del departamento de Asistencia Técnica a Comunidades indígenas de la DEAg, en conversación con La Nación/Nación Media.
“La asistencia técnica integral con familias indígenas implica reconocer y respetar la diversidad, acompañando sus procesos de desarrollo desde sus propias realidades y saberes”, señaló.
Fretes explicó que el trabajo de extensión en estas comunidades no solo se enfoca en la producción, sino también en un componente socioeducativo, orientado a fortalecer los medios de vida de las familias frente a contextos cambiantes.
Actualmente, el servicio llega a 59 comunidades indígenas, beneficiando a 2.295 familias registradas, de las cuales 1.168 corresponden a varones y 1.127 a mujeres. La cobertura es ejecutada mediante 34 técnicos extensionistas indígenas, con mayor presencia en la Región Oriental, donde se concentra el 85% del alcance institucional.
Producción para consumo y renta
La asistencia técnica contempla dos líneas de acción alineadas al Plan Estratégico Institucional (PEI), uno es el impulso de sistemas de producción agropecuaria sostenibles, inclusivos y resilientes, y por otro lado, es el fortalecimiento de la organización y gestión asociativa de las familias indígenas.
Entre los principales rubros promovidos figuran cultivos tradicionales como mandioca, maíz chipa, maíz tupí, poroto, batata, habilla y maní, destinados principalmente al autoconsumo, aunque también representan oportunidades de renta mediante ferias agropecuarias, mercados mayoristas, industrias y acopiadores.
A ello se suma el fortalecimiento de huertas familiares con hortalizas para consumo y comercialización, así como el impulso sostenido al cultivo de cebolla de bulbo, implementado desde hace cinco años con resultados positivos.
“Hoy ya tenemos productores y productoras que se identifican con este rubro y dicen con orgullo: ‘che ha’e productor cebollero’. Eso nos motiva como institución a seguir acompañando con más compromiso”, destacó Fretes.
Mayor participación y desafíos pendientes
Entre los resultados más alentadores, Fretes mencionó una mayor visibilidad del trabajo indígena dentro de la institución, así como una creciente valoración del servicio por parte de las comunidades.
“Hoy productores indígenas participan en las ferias de agricultura familiar convencidos de que pueden hacerlo, como cualquier otro productor”, afirmó.
No obstante, reconoció que aún persisten desafíos importantes. Entre ellos, ampliar la cobertura del servicio técnico, contar con un presupuesto visibilizado dentro de la institución y consolidar alianzas con organismos públicos y el sector privado.
“Se avanzó mucho desde 2009 hasta hoy, pero todavía falta avanzar más. Este proceso requiere compromiso institucional, pero también de las familias y comunidades; es un camino que se construye de a dos”, concluyó.
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Productores de frutilla de Estanzuela prevén una cosecha masiva con 850 mil plantas
El sector dedicado a la producción de frutilla sembró 850 mil plantas para esta temporada y estima rendimientos de hasta 400 gramos por unidad, según explicó Ángel Rivarola, presidente de la Asociación de Productores de Frutillas y Afines de Estanzuela (Itauguá). Con la cosecha ya iniciada, el fuerte de producción se espera entre los meses de julio y agosto, periodo en el que se concentrará la mayor oferta de la fruta.
En comunicación con La Nación/Nación Media, el presidente del gremio mencionó que esto representaría una variación respecto al año pasado, cuando se superaron las 900.000 plantas. Bajo condiciones normales del clima, la cantidad generará una producción importante para el abastecimiento del mercado nacional.
Precio
En cuanto a los precios, señaló que las primeras cosechas de frutilla se comercializan aproximadamente a G. 20.000 guaraníes por caja de 250 gramos, mientras que el kilo ronda los G. 80.000 para la variedad Sweet Charlie y la Dover a G. 70.000, con variaciones semanales según la oferta, ya que cuando aumenta la producción, el precio tiende a bajar.
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“El precio cambia cada semana, cambia porque cuando hay más rendimiento de frutilla baja el precio. Lo normal es si al comienzo es demasiado caro, después ya va bajando de a poco”, aseguró a LN/NM. La principal dificultad para el sector podrían ser las condiciones climáticas, especialmente la humedad y las lluvias, que favorecen la aparición de hongos que afectan tanto a la fruta como a las flores.
Showroom
En cuanto a la comercialización, Rivarola destacó que recientemente fue habilitado el centro de ventas oficial de la asociación y esperan un buen comportamiento. Actualmente opera los sábados, domingos y feriados de 8:00 a 19:00, con la proyección de ampliar progresivamente sus días de atención.
El local se encuentra en la ruta Areguá–Patiño en el Kilómetro 33 de la compañía Estanzuela de Itauguá, donde además de adquirir frutas frescas recién cosechadas se cuenta con todo tipo de productos derivados a base del extracto de la fruta, desde postres hasta salados. Se prevé la visita de cientos de personas durante las próximas semanas.
Asimismo, poseen parque infantil, estacionamiento y baños sexados, ofreciendo mayor comodidad a quienes llegan en busca de las frutillas. El showroom demandó una inversión de más de G. 990 millones y apunta a ser unto de referencia gastronómica y turística para la temporada.
El espacio fue financiado por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), a través del Proyecto de Inserción a los Mercados Agrarios (Pima) y busca dejar atrás la tradicional imagen de ventas al costado de la ruta para que los visitantes accedan a un espacio ordenado y atractivo.
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