La industria farmacéutica paraguaya continúa consolidándose como uno de los sectores manufactureros con mayor capacidad de generación de empleo, inversión y encadenamiento productivo dentro de la economía nacional.
Actualmente, los laboratorios locales proveen alrededor del 70 % de los medicamentos que se consumen en el país y mantienen un proceso constante de modernización para ganar competitividad y ampliar mercados.
Así lo destacó Luis Ávila, secretario de la Cámara de la Industria Farmacéutica del Paraguay (Cifarma), quien señaló a La Nación/Nación Media que las empresas del sector siguen destinando una parte importante de sus utilidades a la actualización de plantas industriales, la incorporación de nuevas tecnologías y el cumplimiento de estándares internacionales de calidad.
Según explicó, estas inversiones permiten fortalecer la capacidad productiva nacional y abrir oportunidades para la exportación, además de garantizar el abastecimiento del mercado interno.
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Más allá de la producción de medicamentos, Ávila resaltó el impacto que la actividad farmacéutica tiene sobre otros sectores económicos. De acuerdo con los datos del gremio, cada medicamento fabricado en Paraguay genera movimiento en al menos cinco industrias complementarias.
Entre ellas se encuentran las empresas de envases de vidrio, plásticos, cartón, materias primas e industrias gráficas, que participan en distintas etapas de la cadena de producción. Este efecto multiplicador convierte al sector en un importante dinamizador de la actividad industrial y del empleo.
“La fabricación local de medicamentos tiene un efecto derrame muy significativo sobre otras ramas de la economía”, indicó.
Los números también reflejan la relevancia laboral de la actividad. Actualmente, la industria farmacéutica genera cerca de 8.500 puestos de trabajo directos, la mayoría de ellos vinculados a perfiles técnicos y profesionales especializados.
A esto se suman más de 45.000 empleos indirectos asociados a proveedores, logística, servicios y actividades relacionadas con la producción.
La creciente demanda de personal calificado es otro de los aspectos que acompaña la expansión del sector. La incorporación de nuevas tecnologías, procesos de calidad y requisitos regulatorios exige cada vez más profesionales capacitados en áreas como química, farmacia, ingeniería, biotecnología y control de calidad.
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