En el marco del Día Mundial de la Leche, celebrado este 1 de junio, actores del rubro destacan nuevas oportunidades de inversión y modernización en el país, aunque advierten sobre las amenazas comerciales y la necesidad de seguir fortaleciendo la productividad desde el sector primario.

La cadena láctea paraguaya atraviesa una etapa de transformación, impulsada por una mayor articulación entre el sector público y privado, nuevos proyectos industriales y un creciente interés de inversionistas extranjeros. Con una producción de aproximadamente 900 millones de litros anuales, el sector se consolida como un actor relevante para la economía agroindustrial del país.

De acuerdo con datos de la Cámara Paraguaya de Industrias Lácteas (Capainlac), las siete principales industrias agrupadas en el gremio procesan más del 80 % de la leche formalizada, lo que convierte al rubro en un engranaje para el empleo, la industrialización y el abastecimiento interno.

Según el Senacsa, las exportaciones de productos lácteos alcanzaron al cierre de febrero de este 2026 un total de 4.700 toneladas por USD 15.626.417. Foto: Gentileza

Interés extranjero e innovación

El presidente de la Capainlac, Erno Becker, señaló a La Nación/Nación Media que Paraguay comienza a despertar el interés de inversores internacionales, principalmente por sus condiciones para una producción competitiva de leche cruda.

“Hay interés de países como Nueva Zelanda y los Países Bajos en venir a encargarse de la producción primaria”, afirmó Becker, al destacar que el país ofrece ventajas para el desarrollo de esta actividad.

A esto se suma el interés empresarial por instalar una fábrica de suero en polvo, una tendencia relativamente nueva dentro de la industria láctea nacional, que podría ampliar la capacidad de industrialización y diversificación del sector.

En términos de innovación, Becker indicó que las inversiones actuales están concentradas principalmente en productos de valor agregado, especialmente en el segmento del yogur.

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“El mercado demanda yogures enriquecidos, hiperproteicos, sin lactosa y productos adaptados a distintas necesidades del consumidor”, sostuvo el titular de la Capainlac. Foto: Archivo

Exportaciones

Una de las empresas que refleja la evolución del sector es la Cooperativa La Holanda Ltda., propietaria de la marca Lactolanda, que inició operaciones en 1982 procesando apenas 5.000 litros diarios y hoy supera los 1,4 millones de litros de leche procesados por día.

El gerente general de la cooperativa, Bernie Friesen, destacó a La Nación/Nación Media que el crecimiento sostenido permitió convertir a Lactolanda en el principal actor industrial del rubro. “Más del 50 % de la leche procesada del país pasa por la Cooperativa La Holanda y se comercializa bajo la marca Lactolanda”, afirmó.

Actualmente, la industria procesa más de 400 millones de litros de leche al año, destinados tanto al mercado local como internacional, con una cartera diversificada que incluye leche fluida, yogures, quesos, manteca, crema, dulce de leche y productos funcionales sin lactosa.

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Solo Lactolanda genera más de 1.000 empleos directos, trabaja con 1.300 productores asociados y genera ingresos para más de 10.000 personas de forma directa e indirecta. Foto: Gentileza

La apuesta industrial también estuvo acompañada por importantes inversiones en capacidad productiva. En 2012, la cooperativa inauguró la primera planta de leche en polvo del país y, en 2022, puso en funcionamiento una segunda línea con el doble de capacidad.

Con ambas instalaciones, Lactolanda puede destinar hasta 750.000 litros diarios a la producción de leche en polvo, el principal producto exportado por el sector. En términos de comercio exterior, la marca llega actualmente a más de 30 países, entre ellos Brasil, Bolivia, Nigeria, Camerún, Arabia Saudita, Líbano y República Dominicana, respaldada por certificaciones internacionales de calidad.

Bernie Friesen, gerente general de la Cooperativa La Holanda Ltda. Foto: Gentileza

Sin embargo, Becker alertó sobre factores externos que podrían afectar la competitividad del rubro, particularmente un proyecto legislativo en Brasil que analiza restricciones a la importación de leche en polvo.

“Eso representa una amenaza porque no se ajusta exactamente a las regulaciones del Mercosur”, advirtió. A esto se suma el impacto del dólar bajo, que reduce actualmente la competitividad exportadora de los productos lácteos paraguayos.

Pequeños productores y apoyo del MAG

Desde el sector público, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) busca fortalecer la base productiva del rubro mediante asistencia técnica a pequeños productores.

La doctora Liz Viveros, coordinadora ejecutiva del Programa Nacional de Fomento de la Cadena Láctea del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) explicó a La Nación que actualmente el programa acompaña a alrededor de 480 organizaciones de productores en distintos departamentos del país, principalmente en Caaguazú, Canindeyú, San Pedro, Concepción, Presidente Hayes, Itapúa y Misiones.

El objetivo es mejorar la productividad y sostenibilidad mediante capacitación, sanidad animal, mejoramiento genético y planificación alimentaria.

“Sin nutrición y alimentación adecuada no hay leche”, afirmó Viveros, al destacar la importancia del plan forrajero impulsado por el programa para garantizar producción durante el invierno, cuando aumenta el precio pagado por la industria.

Dra. Liz Viveros, coordinadora ejecutiva del Programa Nacional de Fomento de la Cadena Láctea del MAG. Foto: Gentileza

Durante el 2025, el programa entregó semillas para cultivos de invierno, insumos para ensilado y materiales orientados a mejorar la higiene y calidad de la leche. Además, el acompañamiento incluye vacunación contra enfermedades zoonóticas, mejoramiento genético mediante inseminación artificial y asistencia técnica personalizada en fincas.

Una cadena que genera miles de empleos

El impacto económico del sector también se refleja en la generación de empleo. Según Becker, la cadena láctea involucra alrededor de 28.000 personas, considerando producción primaria, industria, comercio, distribución y servicios vinculados.

Desde la visión del MAG, Viveros estima que al menos 15.000 familias dependen directamente de la actividad, entre pequeños productores e industrias. El fortalecimiento del sector se apoya, además, en una alianza público-privada sustentada por la Ley de Fomento de la Cadena Láctea, que financia programas de sanidad animal y asistencia técnica.

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