La cultura taiwanesa será una de las grandes protagonistas de la segunda edición de la Feria Palmear “Sin Fronteras”, que se realizará este sábado 30 de mayo sobre la calle Palma, en el centro histórico de Asunción. El evento reunirá a representantes de 17 países en una jornada cargada de gastronomía, tradiciones y espectáculos culturales abiertos al público.
La Embajada de Taiwán en Paraguay confirmó su participación en la feria con una propuesta que buscará acercar al público paraguayo algunas de las expresiones más emblemáticas de la cultura tradicional taiwanesa y oriental.
Entre los principales atractivos estará la representación del “Tercer Príncipe”, una figura vinculada al taoísmo que suele aparecer sobre ruedas de viento y que es considerada protectora de conductores profesionales y símbolo de energía y protección espiritual.
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Además, Taiwán presentará la tradicional Danza del León, una de las expresiones culturales más reconocidas de Asia. Esta puesta artística reproduce los movimientos de un león mediante coreografías y música tradicional, con el objetivo de ahuyentar los malos espíritus y atraer prosperidad y buena fortuna. La danza suele realizarse en eventos importantes como inauguraciones de negocios, bodas y celebraciones especiales.
Otro de los personajes que formará parte de la delegación será el popular “Buda cabezón”, encargado de interactuar con el público y guiar al león durante la presentación. Con un abanico en mano, este personaje representa alegría, fortuna y conexión con la audiencia.
La feria se desarrollará desde las 11:00 hasta las 23:00 y reunirá a distintas colectividades extranjeras residentes en Paraguay, que ofrecerán comidas típicas, productos culturales y espectáculos para toda la familia.
El evento es organizado por la Oficina de la Primera Dama (OPD), la Dirección Nacional de Migraciones y la Asociación de la Movida del Centro Histórico de Asunción (AMCHA), en el marco de las actividades previas a la Semana Nacional del Inmigrante, celebrada cada año durante la primera semana de junio.
Además del intercambio cultural, la actividad también busca dinamizar el movimiento turístico, gastronómico y comercial del centro capitalino.
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Paraguay se prepara para recibir al Mundial de Asadores Ancestrales
En 2028, Asunción será sede del Mundial de Asadores Ancestrales, una oportunidad para proyectar su gastronomía, turismo y marca país al mundo.
Una parrilla encendida puede convertirse en una inesperada plataforma de promoción internacional para Paraguay. En 2028, Asunción recibirá el Campeonato Mundial de Asadores Ancestrales, una competencia que reunirá a equipos de diferentes países alrededor de una tradición profundamente arraigada en el país: cocinar al fuego.
Paraguay obtuvo 8 de los 12 votos durante la elección de la sede, superando las candidaturas de Brasil, Chile y Bolivia. La organización proyecta la participación de unos 80 equipos, además de jueces internacionales y más de 1.000 visitantes extranjeros entre competidores, delegaciones y acompañantes.
La magnitud del encuentro trasciende lo gastronómico. Cada delegación que llegue al país movilizará una cadena que involucra hoteles, restaurantes, transporte, operadores turísticos, productores y empresas de alimentos y servicios. El desafío, en ese sentido, será convertir el flujo de visitantes en actividad económica y experiencias que extiendan su permanencia en Paraguay.
La competencia no se limitará a premiar el resultado servido en el plato. Su particularidad está en recuperar técnicas ancestrales de cocción y llevarlas al centro de la competencia.
Los equipos deberán trabajar sin artefactos eléctricos ni dispositivos a batería y preparar diferentes proteínas mediante métodos tradicionales, entre ellos piezas de carne a la cruz. El fuego deja así de ser simplemente una herramienta de cocina para convertirse en parte de la identidad de cada propuesta.
En esa cancha Paraguay llega con experiencia. Equipos nacionales ya participaron en campeonatos internacionales y consiguieron posiciones destacadas, construyendo trayectoria dentro de un circuito que combina gastronomía, técnica y representación nacional.
Encarnación abre el camino. La agenda comenzará antes de que se enciendan las brasas en Asunción. En agosto de 2027, Encarnación será sede de un campeonato regional, que reunirá a equipos que buscarán avanzar hacia la competencia mundial del año siguiente.
La elección permite además vincular el calendario gastronómico con otros atractivos del país. Las Misiones Jesuíticas, San Cosme y Damián y otros destinos turísticos podrán integrarse a las experiencias destinadas a visitantes y delegaciones.
Es una oportunidad para ampliar la ecuación: que el evento no termine cuando se apaga la parrilla, sino que continúe en los hoteles, restaurantes, destinos turísticos y negocios que forman parte de la experiencia del visitante.
Carne, gastronomía y marca país. La vidriera también permitirá mostrar productos que forman parte de la identidad gastronómica paraguaya. Además de la carne, la propuesta puede poner en escena ingredientes como mandioca, sopa paraguaya, chipa guazú y embutidos artesanales.
Para la cadena cárnica, el escenario tiene un valor adicional. Paraguay podrá presentar su carne no solamente como un producto de exportación, sino como parte de una experiencia gastronómica vinculada con territorio, cultura y tradición.
La oportunidad está en convertir esa identidad en experiencia y, después, en recuerdo.
Cuando las brasas se enciendan en Asunción en 2028, los equipos llegarán para demostrar quién domina mejor el fuego. Paraguay tendrá una competencia propia: lograr que quienes lleguen por el asado se vayan hablando del país.
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Anuncian que la Feria Palmear se posterga por el clima y se realizará el sábado 17 de octubre
La Feria Palmear, prevista inicialmente para este sábado 10 de octubre, fue postergada debido a las condiciones climáticas, con el objetivo de resguardar la seguridad de los visitantes, expositores y organizadores. La actividad se realizará finalmente el próximo sábado 17 de octubre, de 11:00 a 23:00, sobre la calle Palma, en el marco del Festival Doble Diez.
La jornada ofrecerá una propuesta que combinará gastronomía, cultura y oportunidades educativas, con especial destaque para la celebración del Día Nacional de Taiwán.
Los asistentes podrán disfrutar de más de 30 puestos de comida taiwanesa, participar en juegos y actividades recreativas, y conocer las opciones de becas disponibles para estudiantes paraguayos interesados en formarse en ese país asiático.
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Fortalecer vínculos
La iniciativa busca acercar al público a las tradiciones y expresiones culturales taiwanesas, además de fortalecer los vínculos entre Paraguay y Taiwán. La propuesta estará abierta a personas de todas las edades y ofrecerá un espacio para compartir en familia o con amigos.
El Día Nacional de Taiwán se conmemora cada 10 de octubre y es conocido como el Doble Diez, en alusión a la fecha 10/10. Su origen se remonta al Levantamiento de Wuchang de 1911, un acontecimiento que marcó el inicio de un proceso de transformación política en ese territorio.
Con el cambio de fecha, la ciudadanía podrá disfrutar de esta edición especial de la Feria Palmear el sábado 17 de octubre, con actividades gastronómicas, culturales y educativas en el centro de Asunción.
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Doce platos para viajar por el Perú
Por: Adelaida Alcaraz
Una mesa, doce tiempos y un país entero por descubrir. El Perú invita a recorrer su costa, sus Andes y su Amazonía a través de sabores, aromas y tradiciones que convierten la gastronomía en una forma de explorar con los sentidos.
La puerta de la residencia de la Embajada del Perú se abre y, antes de llegar a la mesa, el primer encuentro sorprende. A pocos pasos de la entrada, una representación del papa León XIV, de una apariencia tan real que por un instante parece que el propio pontífice estuviera allí para recibir a los invitados.
Unos pasos más adelante, ahora sí, aparece la verdadera anfitriona: María Antonia Masana, embajadora del Perú en Paraguay, esperando personalmente para dar la bienvenida. La escena ya marca el tono de lo que vendrá. ¡Un viaje con pasaporte incluido!
Sobre la mesa, el pisco anuncia el comienzo. Después llegarán doce tiempos, pero también doce pequeñas historias de un país que parece haber concentrado en su cocina una geografía entera.
“Los peruanos somos de buen comer”, expresa la embajadora con una amable sonrisa. Y lo dice con la naturalidad de quien está hablando de algo cotidiano, casi familiar. Cuenta que a los peruanos les gusta comer bien, que disfrutan los picantes y que una mesa siempre puede convertirse en una buena excusa para conversar. Así, entre bromas, historias y explicaciones, empieza a descubrirse el Perú.
El chef oficial de la Embajada, Elías Motta, diseñó el menú como quien dibuja un mapa. La primera parada llega en tres pequeños bocados: ocopa, pulpo al olivo y tiradito.
La embajadora los presenta uno a uno. La ocopa, originaria de Arequipa, al sur del Perú, llega con una delicada salsa de huacatay, ají amarillo, queso fresco y maní; el pulpo se encuentra con la suavidad y el sabor profundo de las aceitunas negras; y el tiradito con ají amarillo pone al pescado fresco en primer plano. Tres bocados y ya parece que la mesa hubiera recorrido varios kilómetros.
“Ahora viene el ceviche”, anuncia María Antonia, como quien sabe que acaba de llegar uno de los momentos más esperados. Y lo es. El pescado fresco, el limón, el ají y la leche de tigre despiertan el paladar. La embajadora se detiene en este último elemento y explica que no es simplemente el líquido que queda en el plato: es parte esencial del ceviche, una mezcla intensa, cítrica y especiada que concentra buena parte de su carácter.
Después le toca el turno a las conchitas a la parmesana, gratinadas y cremosas; la trucha andina, que lleva la conversación hacia las alturas; y el chupe de camarones, más contundente, profundo y reconfortante.
La embajadora va hilando las historias mientras los platos circulan. La mesa ya no parece una presentación gastronómica, sino una reunión entre amigos en la que alguien conoce muy bien el país y quiere mostrarlo sin apuro.
Hasta que aparece una protagonista que, a simple vista, parece mucho más humilde: la papa. “Tenemos muchísimas”, cuenta María Antonia, y enseguida aparecen los colores. Moradas, amarillas, rojas, anaranjadas, de distintas formas y tamaños. Perú es uno de los grandes centros de diversidad de este tubérculo y conserva cientos de variedades nativas.
En las causitas tricolor de papas andinas, esa diversidad se convierte en paisaje. Tres colores de papa, tres texturas, tres pequeñas postales de los Andes.
La conversación continúa y también cambia el tono. Es hora de los anticuchos, con el aroma del fuego y la parrilla. La embajadora habla de su presencia en las calles y de esa cocina popular que también forma parte de la identidad peruana.
Después aparecen la trucha a la parrilla, el chupe de camarones y el arroz chaufa con Kam Lu Wantán. Y aquí la historia vuelve a cruzar fronteras. La influencia de la inmigración china está profundamente incorporada a la gastronomía peruana. El chaufa es una de sus expresiones más conocidas. La cocina, una vez más, demuestra que puede recibir influencias externas y convertirlas en algo propio.
El lomo saltado lleva esa mezcla todavía más lejos: carne, cebolla, tomate, ají y papas se encuentran en un plato que parece sencillo hasta que uno empieza a pensar en todo lo que cuenta. La embajadora lo explica con esa mezcla de entusiasmo y familiaridad que atraviesa toda la comida. En Perú, las culturas llegaron, se encontraron y terminaron cocinando juntas.
La ruta se interna entonces hacia territorios más verdes. El tacacho con cecina trae el plátano verde y la carne ahumada; el juane, con arroz, especias y su particular envoltura, lleva directamente hacia la Amazonía. La mesa cambia otra vez. Aparecen sabores más intensos, aromas ahumados y preparaciones que hablan de una geografía completamente diferente.
Y mientras los platos siguen llegando, la embajadora no deja que nadie simplemente coma. Cada preparación abre una conversación. Ese es quizás uno de los mayores encantos de la experiencia: la comida nunca llega sola. Siempre trae una historia detrás.
Y cuando parece que el recorrido termina, llega el momento dulce. El suspiro de limeña, con notas de maracuyá, aparece delicado, cremoso, coronado con merengue. María Antonia cuenta entonces una de esas historias que hacen que un postre deje de ser simplemente un postre.
Su origen está vinculado al antiguo manjar blanco y a una mujer llamada Amparo Ayarza, esposa del poeta peruano José Gálvez Barrenechea. Según la tradición, ella preparaba este dulce y, cuando Gálvez lo probó, quedó tan encantado con su textura y dulzura que lo comparó con el suspiro de una mujer. El nombre quedó para siempre.
La historia se cuenta alrededor de la mesa y, de pronto, cada cucharada parece tener un poco más de Lima.
Pero todavía falta un personaje. Aparece un enorme King Kong, el famoso alfajor de Lambayeque. La embajadora explica su nombre y basta mirar el tamaño para entender la comparación. Este dulce, compuesto por grandes capas de masa y rellenos como manjar blanco y dulces de frutas, fue asociado por su dimensión con el gigantesco gorila de la película King Kong. La mesa ríe. Es difícil no hacerlo frente a semejante alfajor. Antes del último destino, los dulces de convento y para finalizar el recorrido una taza de café Geisha, traído especialmente desde Chanchamayo, en la selva central peruana. Aromático, delicado y diferente, llega cuando la conversación ya se volvió sobremesa.
“Viaje por los sabores del Perú” propuso descubrir un país antes de llegar, imaginar sus mercados, sus costas, sus montañas, sus campos y su selva a través de una mesa.
Pero aquella experiencia tuvo también un significado especial. Fue una de las últimas presentaciones de María Antonia Masana antes de emprender una nueva misión diplomática en Sudamérica, después de casi tres años en Paraguay. Se irá llevando consigo una parte de este país que la recibió y, a la vez, dejará aquí una huella de la cultura peruana que tanto ama.
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Taiwán invita a celebrar el Doble Diez con una edición especial de la Feria Palmear
La calle Palma será escenario este sábado 10 de octubre de una edición especial de la Feria Palmear, que celebrará el Día Nacional de Taiwán con gastronomía, cultura, entretenimiento y oportunidades educativas.
El Centro Histórico de Asunción se prepara para vivir una jornada diferente y llena de vida. Este sábado 10 de octubre, desde las 11:00 hasta las 23:00, la emblemática calle Palma cambiará su ritmo habitual para transformarse en el escenario principal de la Feria Palmear Edición Taiwán, un encuentro diseñado para acercar al público paraguayo a la riqueza cultural, los sabores auténticos y las oportunidades de desarrollo del país asiático.
La iniciativa se lleva a cabo en el marco de las celebraciones por el 115.º aniversario del Día Nacional de Taiwán y propone un recorrido apto para toda la familia.
La gastronomía será una de las grandes protagonistas de la jornada, con más de 30 puestos que ofrecerán una amplia variedad de platos tradicionales de la isla. Además de las propuestas culinarias, los visitantes podrán disfrutar de una nutrida agenda recreativa con juegos, exhibiciones y actividades participativas para todas las edades.
Más allá del entretenimiento y la gastronomía, la feria incluirá un espacio destacado enfocado en las oportunidades educativas. Quienes asistan podrán informarse de primera mano sobre las becas académicas disponibles para estudiar en Taiwán, conocer los requisitos de postulación y conversar sobre los programas de intercambio universitario.
De esta manera, el evento suma una valiosa dimensión académica que busca fortalecer los lazos de cooperación y el intercambio cultural entre ambas naciones.
Con entrada libre y gratuita y una programación extendida durante 12 horas seguidas, la propuesta invita a residentes y turistas a redescubrir el microcentro asunceno.
Es la oportunidad ideal para pasear con amigos o en familia, disfrutar al aire libre, probar sabores diferentes y reencontrarse en el espacio público a través de las tradiciones, los colores y la vitalidad de la cultura taiwanesa.